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10 de octubre de 2022, 4:00 AM
10 de octubre de 2022, 4:00 AM

Por Jesús Javier Luque López, economista

Frase popular que se encuentra colocada en los parabrisas de las movilidades del sector público y privado haciendo referencia a aquellas personas que tienen ese sentimiento y que viven amargadas y en la mediocridad, esperando celebrar el fracaso ajeno, gastando su tiempo y esfuerzo en criticar y descalificar el éxito de otros.

Solo de esta manera se puede explicar la avalancha de críticas de políticos, analistas y de algunos medios de comunicación que tratan de descalificar la gestión económica del Gobierno, con argumentos poco lógicos y supuestos análisis técnicos que no tienen respaldo para sostener tales apreciaciones, que buscan menospreciar la estabilidad y los indicadores macroeconómicos que muestra nuestra economía. Los cuales han sido reconocidos por organismos internacionales y por el último informe del FMI.

Queriendo alertar y desinformar a la población, como el senador Ricardo Paz Pereira con el tema de la deuda externa, quien indicaba que el país llegó a un extremo en su endeudamiento y un analista indicaba que esta llegaba al 65% respecto al PIB. Aseveraciones que fueron desestimadas por el informe del Banco Central de Bolivia, mostrando que esta había bajado en un 2,3% respeto al 2021 y que solo representa el 28,9% a junio del 2022. A esto se sumó la confianza de la Corporación Andina de Fomento (CAF), que ve con buenos ojos y alabó el desempeño de la economía boliviana, aprobando un crédito para el país destinado a la inversión pública que generará más actividad económica.

Analistas como Chávez tratan de descalificar medidas de reactivación económica como el Sí Bolivia. Para su mala suerte, Bolivia a junio del 2022 tiene un superávit comercial del 32%, exportaciones que en su mayoría están compuestas por la industria manufacturera, mostrando que la dependencia de las exportaciones de materias primas va disminuyendo.

Ni qué decir de la estabilidad de precios y el crecimiento que la acompaña al primer trimestre acercándose al 4%, que fue criticado por Juan Antonio Morales, indicando que esta salió con atraso y que la minería y los hidrocarburos perdieron dinamismo. Este crecimiento está encabezado por el transporte y almacenamiento, por los servicios de electricidad, gas y agua, construcción y la agropecuaria que ha superado a la minería. Lo que demuestra que el fuerte de este crecimiento es la demanda interna, por lo que tiene sentido seguir aumentar la inversión pública.
Ya quisieran estar ellos en el lugar del ministro de Economía y darse el lujo de hacer a un lado las recomendaciones del FMI, mostrando una posición de soberanía y buena gestión. Recomendaciones que antes eran asumidas al pie de la letra por los políticos y analistas que hoy critican, realizando una venia ante este organismo.

Tu envidia es mi bendición, se convierte entonces en un motor para aquellos que dejan de lado el temor al fracaso, la zona de confort, buscando nuevos desafíos, arriesgándose a las críticas. Generar este sentimiento en otros es significado de que estamos por buen camino, ya que las criticas teóricas de nuestros eméritos analistas que no le achuntan a ni una, es la bendición para nuestra economía.

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