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En España, los niños mayores de seis años deberán llevar la mascarilla en todo momento en la escuela, anunció ayer el Gobierno, que apuesta por la educación presencial pese al rebrote de la pandemia del Covid-19.

El uso de mascarilla será obligatorio con carácter general a partir de los 6 años de edad, con independencia del mantenimiento de las distancias”, declaró la ministra de Educación, Isabel Celaá.

El objetivo del Gobierno es que los niños acudan a clase y dejen la educación telemática instaurada desde marzo hasta el final del anterior curso. “Buscamos la presencialidad de todos los alumnos”, dijo Celaá.

En los últimos días habían aflorado numerosas críticas en España por la falta de protocolos para una vuelta al colegio segura y la ausencia de coordinación entre las 17 regiones, que disponen de competencias educativas y habían establecido medidas distintas.

Cantabria (norte), por ejemplo, despertó polémica al imponer la mascarilla desde los tres años, mientras que Cataluña (noreste) solo la hacía obligatoria para mayores de 12 años.

Además, el Gobierno pide respetar la distancia de 1,5 metros entre alumnos y establece grupos de convivencia reducidos para los más pequeños, para que puedan jugar entre ellos sin mantener esta separación.

También impone el lavado de manos cinco veces al día, la toma de temperatura diaria a los alumnos y la ventilación frecuente de las aulas.

El número total de infectados en España superó esta semana las 400.000 personas en una población de 47 millones y los hospitalizados y fallecidos también crecen. Oficialmente, la epidemia se cobró más de 29.000 vidas.

En este contexto, las autoridades regionales continúan ampliando las restricciones.

Frente a un repunte de los casos de Covid-19 y a menos de una semana del regreso a clases, Francia declaró a 21 departamentos en zona “roja” y extendió a todo París el uso obligatorio de la mascarilla.

La pandemia está volviendo a ganar terreno en todo el país”, declaró el primer ministro francés, Jean Castex, en una rueda de prensa.

“Es el momento de actuar”, añadió Castex, que busca evitar a toda costa un nuevo confinamiento general que sería devastador para la economía.

El Gobierno puso fin a mediados de mayo a casi dos meses de un estricto confinamiento durante el cual se logró contener el avance del virus, aunque al precio de más de 30.000 vidas.

Pero en las últimas semanas se registra una multitud de brotes del virus. Solo en las últimas 24 horas se han reportado más de 5.000 contagios de Covid-19, un récord desde finales de mayo.

El número de hospitalizaciones está también en aumento, con más de 800 pacientes ingresados a nosocomios por semana, frente a 500 hace 6 semanas, según las cifras publicadas el miércoles por las autoridades de salud.