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¿En qué Bolivia vivimos?

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En la Bolivia de la indefensión, de la muerte sin causa. Estamos indefensos, inseguros y afligidos. La ola de feminicidios, infanticidios, homicidios, nos asedia en Santa Cruz de la Sierra y en todo Bolivia: mujeres, niños, ese millón largo de adultos mayores que se cansan de hacer cola para vacunarse.

Es voz común que estamos indefensos ante la pandemia del covid-19, por el retraso de la vacunación y las muertes que se acumulan. Parece que en Bolivia solo están defendidos los afiliados al partido del Gobierno.

Los canales de televisión, en vez de informar y formar, desinforman y deforman. Es inaceptable que en sus programas diarios solo hablen de crímenes, violencia y paros, casi no aparecen otras noticias. Da la impresión que exaltan y hacen propaganda del crimen y de la violencia. Habría menos violencia y crímenes si no se les diese tanta cobertura. No ponen el dedo en la llaga, no muestran más y mejor la dimensión sana de la sociedad cruceña y boliviana que tiene muchos valores. A un crimen le dedican muchos espacios y prolongados, en cambio, a un programa cultural, lo reducen a escasos minutos.

Hay que cambiar de óptica, hay que analizar el problema de la violencia en profundidad, las soluciones tienen que proceder del Gobierno, de la familia, de la educación y de los MASS Media.

El Gobierno en vez de tanta lucha, contienda y persecución política y de tanta confrontación que provoca violencia e incita a la agresividad y al enfrentamiento ciudadano, tiene que aparecer como un Estado respetuoso con todas las opciones políticas, un referente de paz y de justicia, que promueve las libertades en el marco de un Estado Democrático de Derecho.

El Gobierno tenía que invertir y, ahora más con la pandemia, en salud y en educación. Porque la raíz de tanta violencia, agresividad y muerte está en la familia y en la educación. Tanta violencia solo se corrige con educación en la familia y en la escuela. No es tema de policía, es tema que hay que prevenir desde la familia, la escuela, los medios de comunicación, la universidad.

Nuestra Bolivia está enferma, quebrada y solo una familia que eduque en valores, una educación de calidad, unos medios de comunicación que informen y formen y un Estado coherente, democrático, sano para todos los bolivianos, puede revertir esta situación y nos pueden acercar a una Bolivia democrática, plural, progresista, moderna, pluricultural, pluriétnica, plurirreligiosa, donde podamos vivir todos los bolivianos felices y con esperanza.

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