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En los últimos meses, por la devaluación de las monedas en Argentina, Brasil y Chile, el contrabando genera una competencia desigual con la industria nacional y formalmente establecida. De acuerdo a datos de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), por día ingresan alimentos, ropa y otros productos por más de 6,3 millones de dólares. Al año, supera los 2.300 millones de dólares. Esto impulsa la informalización del mercado no solo de bienes, sino también el mercado laboral.

El economista José Gabriel Espinoza explicó que ahora ya no solo se internan productos de consumo duradero (línea blanca, electrónica o vehículos por ejemplo), sino que poco a poco se observan productos de consumo básico como frutas y verduras, carnes, alimentos procesados, lácteos, etc.

“Todos ellos (productos) se encuentran en la base del aparato industrial nacional, por lo que el impacto en términos de empleo podría ser enorme si no se toman las medidas pertinentes”, puntualizó.

También dijo que, a pesar de la apertura de la economía desde septiembre de 2020, el flujo de carga y pasajeros por las fronteras terrestres aún no se ha normalizado, y en este nuevo contexto, de debilidad cambiaria y devaluaciones, en el momento que las economías restablezcan sus operaciones comerciales, es probable que el flujo de contrabando se incremente aún más.

El gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, considera que es difícil cuantificar, a ciencia cierta, el negativo impacto del contrabando sobre la economía y el empleo, pues dicha actividad no deja factura. Recuerda que un estudio del IBCE hace años atrás (“El Contrabando en Bolivia: Una Visión Heterodoxa”) dio cuenta que no solo destruía más de 150.000 empleos al año sino que “corroía” los cimientos de la legalidad en la sociedad.

Rodríguez resaltó que el contrabando afecta no solo a los empleos ligados a la producción nacional sino también a los de las casas importadoras y comerciales legalmente establecidos, así como a los servicios conexos, con la paradoja de que ‘comprar barato hoy cuesta caro mañana’, por la pérdida de empleos, lo que solo será posible de combatir con los tres órganos del Estado, en coordinación con los niveles departamentales y municipales, respaldando el trabajo que realiza la Aduana.

Por otro lado, el presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), Ibo Blazicevic, indicó que el contrabando impulsa la informalización del mercado no solo de bienes, sino también el mercado laboral.

Otro sector afectado en los empleos por el contrabando son las mypes. El secretario de relaciones de Conamype, Juan Carlos Vargas, dijo que las pérdidas anuales por el contrabando afectan principalmente a la manufactura nacional y de hecho los pequeños productores son los que más sufren las consecuencias con el cierre de miles de mypes y, por ende, la oportunidad laboral de miles de personas.

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