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La maternidad en pandemia no ha sido nada fácil, pero hay madres que vencieron al coronavirus y también protegieron la salud de sus hijos. Durante el embarazo han tenido que sufrir por la falta de disponibilidad de camas de terapia intensiva y buscar plasma para recuperarse.

La médico Luz Addy Janco Vedia y su familia padecieron todo esto durante su gestación en pandemia. A inicios del 2020 decidió con su pareja someterse a un proceso de inseminación artificial.

El día que se confirmó el primer caso de coronavirus en el país (10 marzo de 2020), ella tenía 11 semanas de gestación, y el temor se apoderó de la familia porque todos conocían el largo proceso que vivieron en busca de este embarazo.

Todo el ajetreo que vivió y se vive todavía por la pandemia ella lo miraba de cerca, porque es personal de primera línea. Trabajaba en la Pampa de la Isla, un hospital referencial de Covid-19, además le preocupaba que tenía una enfermedad de base, asma bronquial.

“Todos los que atendíamos en la Pampa de la Isla eran Covid. Estaba embarazada y hacía turno normal. Tenía que vestirme con el equipo de bioseguridad, quitarme y bañarte, luego cuando llegaba a casa debía repetir el proceso”, recuerda de sus primeras semanas de gestación cuando el país y el mundo se enfrentaba a una nueva enfermedad.

En medio del ajetreo diario comenzaron los síntomas de coronavirus, la primera hipótesis fue una crisis de su enfermedad de base y el médico de su servicio le recetó medicamentos y un PCR para descartar Covid. En ese entonces, primera ola de la pandemia, los laboratorios públicos estaban tan saturados que los resultados demoraban 14 días, es decir, cuando el paciente ya había enfrentado la fase aguda de la enfermedad.

Por ello, Janco decidió asistir al servicio privado y obtuvo los resultados de la prueba en menos de 24 horas. El 1 de junio del 2020 le confirmaron su gran temor, que estaba contagiada de coronavirus.

Al inicio tuvo tratamiento en casa con asistencia de un médico, pero siguió empeorando, no podía caminar, le faltaba el aire, así que comenzó a ocupar oxígeno en su vivienda.

Pero su salud no mejoró y siguió complicándose, por lo que su esposo la llevó a emergencia a una clínica, los médicos le recomendaron terapia, pero no había espacio. Pese a que es personal de primera línea su familia tuvo que peregrinar por una cama de terapia. “Cuando ingresé me advirtieron que si era necesario se debía interrumpir el embarazo. Les pedí que vean la prioridad de mi hijo, porque era el primero que tendría”, remarcó.

Esos días, Janco los recuerda a detalle, son difíciles de olvidar. Estuvo 15 días internada, incluso requirió dos unidades de plasma. Recuerda que un día, a las 9:00 perdió la conciencia y recién despertó a las 17:00.

“Sentís que te vas. Me sentía preparada. Llega un momento que te resignas a lo que suceda. Busqué lo que quería buscar, un hijo y en ese proceso estaba. Dejé todo encargado a mi familia. Fue un momento horrible, uno siente que se va, pero no sentía dolor”, relata sobre uno de los momentos más críticos que vivió.

Contó uno a uno los días que sufrió durante su embarazo. Después de 51 días se recuperó y volvió a trabajar hasta que dio a luz en diciembre del año pasado. Ya con su bebé retomó su trabajo, su pequeña tiene casi cinco meses y este año celebró con una alegría el Día de la Madre, por el doloroso proceso que le tocó enfrentar.

Las autoridades del hospital Japonés y del domo Covid de la Caja Nacional de Salud (CNS) alertaron que recibieron al menos una decena de embarazadas con diagnóstico positivo a coronavirus. Hubo el caso de cinco a las que se les tuvo que interrumpir el embarazo, porque sus vidas estaban en riesgo.

Un bebé arcoíris

Otro drama tuvo que pasar Ana María Rodríguez. “Mi hijo es lo que se conoce como un bebé arcoíris”, dice mientras le realizaban la última ecografía esta semana. Ella decidió programar la cesárea para este 27 de mayo, así a sus 27 años festejó la llegada de su pequeño y el volver a ser madre.


Yessenia superó momentos difíciles, hoy disfruta de su hija

Hace más de tres años enfrentó la muerte de su primer bebé, la pequeña a los pocos meses de su nacimiento no resistió porque tenía cardiopatía congénita.

Rodríguez es delgada, jovial y aparenta menor edad. Durante la pandemia asumió todas las recomendaciones de bioseguridad en su cotidianidad, por eso asiste su última ecografía con doble barbijo y máscara facial para evitar el contagio de coronavirus. Espera con ansias la llegada de su hijo, al que llamará Salvador.

“Nosotros buscábamos ser padres. Aunque nos dio mucho miedo el embarazo en pandemia, peor después de haber perdido a nuestro primer bebé”, explica su esposo, Rodrigo Ribera, quien también ocupa doble barbijo para acompañar a su pareja a su chequeo médico.

Él confirma que fueron minuciosos con los cuidados de bioseguridad, aunque antes del embarazo de su pareja, solo él enfermó de Covid y se mantuvo aislado.

“Teníamos miedo porque escuchamos de historias que tuvieron que interrumpir el embarazo por el contagio de la madre de coronavirus, pero nosotros queríamos un bebé, lo buscábamos mucho”, remarca, el padre mientras muestra en su celular una fotografía que conserva de su primer bebé.

Luchó en primera línea

Patricia Mollo es otra de las madres que pasó la gestación en pandemia. Cuando se confirmó el primer caso de coronavirus en el país tenía cinco meses de gestación. Ella es médico y se mantuvo en primera línea por unos meses. Enfermó de Covid cuando tenía 32 semanas de gestación.

La internaron, empezó a tener problemas de saturación y sus colegas le advirtieron que si era necesario se debía adelantar la cesárea. “Los médicos me dijeron que para que pueda respirar sería mejor que la bebé nazca. Yo decidí estar internada y mantener la gestación hasta donde se pueda”, recordó.


Patricia Mollo enfermó de Covid ya embarazada. Están sanos

Luego de diez días de internación recibió el alta médica y continuó su recuperación en casa, donde se mantuvo aislada, con su esposo, durante casi un mes. Su hija menor, que no se contagió, se mantuvo al cuidado de su abuela.

“Yo creo que además de la enfermedad afecta la parte emocional. El estar alejada de los seres queridos, más de los hijos, eso es muy difícil como paciente. Yo creo que la parte espiritual juega un papel fundamental en estos tiempos”, sostuvo la médico.

Durante su embarazo, que lo vivió entre la internación y el aislamiento, hacía frecuentes videollamadas con sus hijas o la pequeña le enviaba cartas con deseos de recuperación.

Mollo logró superar la enfermedad y pasó algunas semanas más de gestación, pero finalmente igual la bebé nació prematura, pero sana.

“La situación en pandemia es muy complicada embarazada o con niños pequeños estando en primera línea. Si bien amo mi trabajo y lo necesito, también está el miedo a contagiar a mi familia”, manifiesta.

Un embarazo complicado

Yessenia Zeballos también llevó su gestación durante la pandemia de coronavirus. Nueve días después de la llegada del virus al país, Zeballos confirmó, a través de una prueba, que estaba embarazada.

A los días en el país enfrentaba una cuarentena rígida, Zeballos no pudo realizarse su primer chequeo médico.

“La felicidad de haber esperado diez meses para estar embarazada era increíble, pero a la vez tenía incertidumbre por lo que el país enfrentaba un duro momento. Solo pensé que Dios hace las cosas en el momento exacto”, remarcó.

Lo peor vino después, vivió la enfermedad en carne propia. Ella enfermó de coronavirus cuando tenía cinco meses de gestación. “El mundo se me derrumbó. Mi madre tuvo que ser internada. Pasamos días de angustias y mucha tristeza, pero mi bebé era cada día mi fuerza” remarcó.

A los 10 días de comenzar el tratamiento, ella y el bebé tenían los pulmones limpios. “Fue como si no hubiéramos tenido Covid. Un milagro”, expresa. Su proceso fue con días de internación y una larga recuperación en su vivienda, su salud se complicaba por su embarazo, incluso requirió oxígeno y suero en casa en varias ocasiones.


Janco enfermó de Covid ya embarazada. Ambos están sanos

Ha pasado casi un año desde ese momento crítico en su familia y hasta ahora, como la mayoría de los pacientes, desconoce donde se contagió. En sus actividades laborales estaba con teletrabajo, pero algunas veces necesitaba ir a su oficina, aunque asegura que cumplía con las medidas de bioseguridad.

“Fue un embarazo que pasó rápido con muchos altibajos, con muchos sentimientos. Unos de alegría y otros no tan agradables”, expresa.

Pese a las dificultades de la pandemia, su bebé nació sana, se llama Mía.

Esta madres, al igual que otras, aún sienten el temor por el contagio a sus hijos, pero también mantienen firme su fe de que si no descuidan los cuidados pueden estar alejadas del virus y conseguir que los suyos estén sanos.

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