Estamos luchando por asuntos importantes, el censo y sus consecuencias en escaños y recursos, y planteando ya otro mucho más profundo, un autogobierno, como para cometer errores no forzados. Honestamente eso es lo que ocurrió con casi todas las preguntas planteadas en el impactante cabildo del domingo 13 de noviembre.
Si de algo adolecemos, es de un sistema y estrategia correcta de comunicación, y de repente de personas que tengan más experiencia en política. No debería afectarnos asumir que un par de liderazgos regionales han mostrado, más que todo, luces en el rubro de la pasión por nuestras causas, la que, si bien es importante, para ganar batallas con monstruos como el actual Gobierno o el MAS necesita también tener a mano a la inteligencia y astucia como herramientas.
En esta ocasión el Comité Interinstitucional tuvo a varias personas que disimularon ese nuestro déficit histórico (el rector de la universidad, un abogado constitucionalista y un par de buenos técnicos), pero podríamos decir que las despilfarramos: la impresionante multitud del cabildo se retiró algo confundida, y previsiblemente en otros departamentos no se aceptó la exigencia y el ultimátum de 72 horas que se les dio, una torpeza tan inexplicable como innecesaria.
Por otro lado, también se hizo implícita la aceptación de un censo 2024 y la continuidad del paro por 72 horas más, aunque al día siguiente se procuró aclarar explicando que se mantenía de manera continua, cuando ya rotondas y calles empezaban a relajarse.
Si hasta ahora casi siempre nos ha ido muy bien con los paros cívicos (ya son un copy right de Santa Cruz, y modelo de protesta a imitar – si es que pudieran – en otros lados, acá y en el mundo), no es errado pensar que mejor orientados y con una mejor formulación de cinco preguntas, estaríamos mucho mejor parados.
Desde el vaso medio lleno, por supuesto que haber insinuado o anticipado que Santa Cruz adoptaría medidas hasta llegar a otra forma de relación con el Estado (planteamiento vago, pero que puede haber sido la mejor forma de hablar de federalismo, sin decirlo) es altamente valioso y en un futuro ojalá no tan lejano, sea el camino que nos evite costosos paros cívicos y cabildos que solo pidan lo que por derecho constitucional nos corresponde.