30 de agosto de 2022, 4:00 AM
30 de agosto de 2022, 4:00 AM


Este fin de semana fui invitado a guiar una jornada de retiro espiritual (denominación cristiana), donde unas pocas personas de diversas edades decidieron tomarse un tiempo para reflexionar sobre su vida, cómo la están conduciendo o sencillamente detenerse del dinamismo eufórico del diario vivir; fue una experiencia gratificante y, al mismo tiempo, indicador de la necesidad de estas actividades pero pocas personas se disponen en tiempo y espacio para reflexionar sobre la existencia, además, existen diversas opciones fuera del ámbito religioso para detenerse y pensar sobre la vida.

De igual forma, en ese poco tiempo pude constatar que se necesitan guías, terapeutas, sacerdotes o pastores que propongan espacios para que las personas lo puedan tomar, brindándoles herramientas humanas y espirituales; de igual forma, dichos espacios deben de generar condiciones para que los individuos aprendan a gestionar su existencia, reconociendo que no existen manuales para ello, sin embargo, en los espacios de reflexión los asistentes pueden encontrar formas y herramientas desde su realidad para afrontar su propia vida.

Por último, respetando la creencia, la religión o visión de vida de cada persona, recomiendo la experiencia de retiro espiritual desde la Espiritualidad Ignaciana, que se caracteriza por brindar momentos de reflexión llevando a la persona al autoconocimiento, en aceptar su humanidad y en encauzar sus acciones en caso de que sean dañinas, generando en el individuo el deseo de ordenar su vida, teniendo como principio rector el bienestar de su persona, del prójimo y de la creación, así que anímate aunque sea una vez en la vida en asistir a este tipo de experiencia.

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