Escucha esta nota aquí

En un informe al que accedió el diario El País, de Madrid, la Cancillería española denunció al Gobierno boliviano de hostigar a funcionarios que ingresaron encapuchados a la residencia de México, donde están refugiados exministros de Evo Morales. El ministro de Gobierno, Arturo Murillo, respondió que no es correcto que denuncien por abuso una acción en la que funcionarios extranjeros operaron con mecanismos poco ortodoxos.

Según el relato de El País, la encargada de negocios de la legación, Cristina Borreguero, acudió acompañada del secretario de la embajada, Álvaro Fernández Baquerín, a la residencia de la embajadora de México, María Teresa Mercado. Dicha visita fue definida como “un desayuno de cortesía”

El objetivo era “visibilizar el interés y preocupación de los Estados miembros (de la UE)” con la escalada de tensión registrada entre ambos países después de que la sede diplomática mexicana acogiera a varios ex altos cargos del MAS. La representación española, acompañada por cuatro agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía española, partieron de la sede de esta a las 9:40. A su llegada, “los miembros del dispositivo policial boliviano permitieron el ingreso sin problemas. Exteriores asegura que la reunión entre los representantes españoles y la embajadora mexicana duró entre 40 y 45 minutos. El escrito recalca que durante su estancia en la residencia “los diplomáticos españoles no se reunieron” con los exministros.

Una vez terminado el encuentro con la embajadora mexicana, Exteriores asegura que los dos diplomáticos se pusieron en contacto con el jefe del dispositivo de seguridad para que regresaran a buscarlos. “Al intentar entrar los vehículos de la embajada (española) a la urbanización en la que se encuentra la residencia, las fuerzas de seguridad bolivianas les indicaron que tenían órdenes de no permitir su entrada”, añade el texto antes de destacar que “personas vestidas de paisano” empezaron a golpear los automóviles en los que iban los policías españoles e intentaron abrir sus puertas ante la “actitud pasiva” de la Policía boliviana.

Ante el cariz que tomaban los hechos y la presencia de personas que los grababan con celulares, los agentes españoles optaron por “cubrirse el rostro” para preservar su identidad e intentar retirarse del lugar. En un primer momento no lo pudieron hacer, porque “se les bloqueó para impedirles la retirada”, describe Exteriores. Y cuando consiguieron abrirse paso, el hostigamiento continuó: “Un vehículo que pertenecería a fuerzas de seguridad de Bolivia les persiguió embistiéndolos varias veces hasta que los vehículos de la embajada consiguieron eludirlo y regresar a la sede de nuestra embajada”.

La Cancillería boliviana no se pronunció porque “el informe habla de un tema de seguridad”. Arturo Murillo comentó: “Es interesante que policías extranjeros que vienen a nuestro país y actúan encapuchados y de forma muy poco ortodoxa digan que sufrieron un abuso. Policías extranjeros no pueden andar enmascarados por nuestras calles. Es mentira que lo hayan hecho por las fotos, hay videos que demuestran que actuaron así todo el tiempo”.