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El Gobierno ha anunciado que adquirirá 2,5 millones de vacunas contra el Covid-19 en una primera etapa, es decir, cuando estén disponibles las primeras dosis para inmunizar a las personas contra el temido Coronavirus, y para eso habría comenzado el análisis de la compleja logística de la recepción y aplicación del inyectable a la población.

Las autoridades harán una compra directa de la vacuna, y aunque no se sabe todavía la procedencia, se estima que el precio por dosis podría oscilar entre 4 a 30 dólares, para aplicarlas a la población prioritaria de riesgo.

Ningún país en el mundo dispone en este momento de la esperada vacuna y existen varios proyectos en marcha para alcanzar la inmunización contra el virus que apareció por primera vez en la ciudad china de Wuhan.

Normalmente descubrimientos científicos como el que se busca para frenar al Covid-19 se tendrían que realizar en esfuerzos conjuntos de cooperación, dado que el problema es global, pero la posibilidad de alcanzar altos beneficios económicos ha hecho que en el planeta en este momento haya un alto sentido de competencia de laboratorios e instituciones científicas para conseguir primero el medicamento.

Se estima que en estos días se están desarrollando alrededor de 200 vacunas contra el coronavirus, de las cuales 48 estarían en etapa clínica, esto es que están siendo probadas en personas, y 164 en etapa preclínica, lo que significa que aún se prueban en laboratorios, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Es sabido que en condiciones normales, el desarrollo de una vacuna toma entre 10 a 15 años, pero como nunca antes en la historia de la Humanidad se había producido una pandemia de acelerado contagio a escala global, los laboratorios han hecho de este descubrimiento una carrera contra el tiempo.

El Reino Unido fue el primero en autorizar el uso de la vacuna de Pfizer y BioNTch, que suministrará la primera dosis en el mundo la próxima semana. Sus creadores aseguran que el producto tiene una eficacia del 95 por ciento. El gobierno británico ha encargado 40 millones de dosis para 20 millones de ciudadanos (se debe aplicar dos veces la vacuna a la misma persona, con tiempo de diferencia de 21 días).

Ese Gobierno ha identificado una secuencia de prioridades para la aplicación de la vacuna, información que puede servir a Bolivia como una valiosa referencia a considerar para cuando llegue el momento: los primeros lugares donde se aplicará serán las residencias para personas mayores y el personal que las atiende.

Luego estarán los ciudadanos mayores de 80 años y el personal de 50 hospitales británicos. Enseguida aparecen las personas mayores de 75 años, mayores de 70 años, las personas muy vulnerables por razones médicas, los mayores de 65 años, las personas de 16 a 64 años que tengan condiciones patológicas que aumentan el riesgo de enfermedad o muerte, y más adelante están los mayores de 60, 55 y 50 años.

El Reino Unido no impondrá la obligatoriedad de la vacuna, en concordancia con varias de las prácticas en general europeas, pero seguramente en Bolivia la vacunación tendrá que ser de carácter obligatorio porque de otra forma razones culturales, religiosas o de creencias populares podrían llevar a que demasiadas personas decidan no recibirla.

También China, que parecía ir primero en el avance del descubrimiento, ha anunciado para las próximas dos semanas la conclusión de sus pruebas y la disponibilidad de 600 millones de dosis antes de fines de este mes.

En Bolivia aún habrá que esperar bastante, y mientras tanto la mejor ‘vacuna’ contra el Covid-19 es el uso de barbijo, el distanciamiento social, lavarse frecuentemente las manos y en general una actitud disciplinada y responsable, lo que en ocasiones parece mucho pedir.

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