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En cuatro meses de gestión, estuvo en Santa Cruz de la Sierra, Sucre, Tarija y Cochabamba. Se trata de la alcaldesa de El Alto, Eva Copa, que tras romper con Jallalla se declaró un “alma libre”.

También rompió con el MAS en “un camino sin retorno”, aunque desde finales de agosto mostró una cercanía con el gobierno del presidente Luis Arce y ratificó “la hermandad de sangre” que, según dijo, la vinculan con el vicepresidente David Choquehuanca, quien se mostró en el ala conciliadora del MAS frente al llamado “núcleo duro” del partido representado por Evo Morales.

Hace una semana, Copa estuvo en Cochabamba donde participó de una exhibición de moda y el 7 de septiembre viajó a Tarija para participar de un foro con autoridades ediles del país a instancias de la Asociación de Municipalidades de Bolivia (AMB).

En ese escenario, la alcaldesa abogó por la “reconciliación” en favor de una agenda para atender las demandas que se centran en la atención en salud con las vacunas contra el coronavirus y la reactivación económica con la urgente necesidad de crear empleos.

“Le tomo la palabra al vicepresidente David Choquehuanca porque, ciertamente, tenemos que reconciliarnos entre hermanos. Hay que despojarnos de intereses y de cualquier actitud individualista, ahora ya no estamos en campaña electoral y lo que se tiene que hacer es trabajar”, respondió Copa a una pregunta de EL DEBER sobre el entendimiento político entre oficialistas y opositores tras 10 meses de gestión.

La alcaldesa de El Alto remarcó la necesidad de enfocar las prioridades políticas en favor del empleo y la salud. En ese marco, Copa también se mostró en desacuerdo con el plan del procurador del Estado, Wilfredo Chávez, de revisar, una a una, las actas electorales de las fallidas elecciones de 2019, siendo que ese proceso ya fue superado por el principio de preclusión. Copa consideró que la autoridad “debe preocuparse en apoyar las reformas a la justicia”, ya que, por ejemplo, existen feminicidas y violadores que están sin condena.

El procurador, quien fue abogado de Evo Morales, aseguró que la revisión consistirá en contrastar el resultado de la votación que está en el acta con el resultado electoral. De esta manera, aseguró Chávez, se comprobará que “no hubo fraude” en 2019.





Esas elecciones fueron observadas por instituciones internacionales, entre ellas la Organización de Estados Americanos (OEA) que a pedido del Gobierno de Morales y ante las dudas de los resultados de esos comicios realizó un análisis sobre la integridad del proceso. El informe de este organismo detectó irregularidades y “manipulación dolosa” de los resultados para permitir que Evo Morales gane la reelección sin necesidad de terciar en una segunda vuelta electoral.

Este informe de la OEA, constituye para el MAS, en una de las evidencias de “un golpe de Estado” que debe ser investigado con el fin de sancionar a quienes supuestamente lo propiciaron.

De esta manera, el debate entre “golpe y fraude” ha marcado la agenda política y social de los últimos dos años. En este tiempo, las autoridades judiciales iniciaron acciones legales contra los supuestos responsables de las masacres que identificó el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), aunque, desde que Arce llegó al poder, las acusaciones contra personas afines al MAS se desactivaron.

En este escenario, la oposición demandó que Morales fuese convocado a declarar y desde el MAS también se pidió que Copa, en su calidad de expresidenta del Senado, sea llamada por la Fiscalía.

El 1 de septiembre, Freddy Rojas, del colectivo llamado los Autoconvocados del MAS exigió al fiscal general Juan Lanchipa que convoque a Copa “porque ella no frenó y dio la legalidad al Decreto 4278 que ha dado la carta blanca para que la Policía y el Ejército metan bala en Senkata”.

El colectivo afín al oficialismo fue desconocido por legisladores del MAS, aunque la declaración fue realizada en la plaza Murillo, uno de los sitios más vigilados y controlados de la sede de Gobierno. “Copa está queriendo postularse a las elecciones nacionales y será el pueblo boliviano quien finalmente la juzgue”, puntualizó Rojas sobre esa proyección.

Por su lado, Daniel Ramos, jefe regional del MAS en El Alto, dijo que Eva Copa “no tiene cabida en el MAS” porque “traicionó” al partido. El dirigente también cuestionó el acercamiento de la alcaldesa con líderes cruceños y empresarios de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco). “No hay perdón para esa gente”, remarcó el dirigente al momento de evaluar los gestos que tuvo Eva Copa con el presidente Luis Arce.

Desde la opositora Comunidad Ciudadana (CC), la diputada María José Salazar indicó que Copa es “un testigo clave” en las investigaciones del supuesto golpe de Estado. “Aprobó leyes que avalaron la transición y la elección de Luis Arce Catacora”, remarcó.

Ciclos

Copa fue expulsada en enero del MAS y tras romper con Jallalla, la organización política dirigida por Leopoldo Chui optó por ese mismo camino y la borró de sus listas.

“No me afecta. Más bien soy un alma libre y puedo estar con mis organizaciones sociales y decidir con mi pueblo”, señaló la expresidenta del Senado. “Le he negado al señor Chui que sea un cuoteo familiar el municipio”, remarcó.

Libre de compromisos políticos, Copa recibió a Arce en el marco del programa nacional de vacunación y desde entonces ha emitido al menos tres señales de respaldo a su gestión. “Los alteños no vamos a permitir que desestabilicen a nuestro Gobierno, porque aquí ha ganado con el 77,7%. Luis Arce Catacora ganó con el 77,7% fue la ciudad con mayor porcentaje para que llegue al Gobierno y así como hemos garantizado su triunfo, vamos a garantizar que concluya su gestión porque va a trabajar con nosotros”, dijo entonces la alcaldesa.

“Estamos contentos, por eso traemos equipos, seguimos equipando los hospitales de El Alto con terapias intensivas, con medicamentos, con el equipamiento porque no queremos que más alteños mueran por Covid”, respondió Luis Arce durante el primer acercamiento de agosto.

Estos gestos le obligaron a la alcaldesa a aclarar que su salida del MAS “es un camino sin retorno”.



Agendas

El politólogo Marcelo Arequipa aseguró que el liderazgo de Eva Copa está, por el momento, muy enfocado en la agenda de la Alcaldía. “Ella sabe que en la medida de su gestión sea eficiente, eso le va ayudar a proyectarse”, afirmó.

Según el especialista, desde que ella asumió sus responsabilidades ha desarrollado una agenda “pragmática”, precisamente enfocada a mostrar resultados.

“Hay que ser muy pragmáticos a la hora de relacionarse con los agentes económicos y sociales, por eso se reúne con la Cainco; va a un evento en Cochabamba, donde está la elite”, remarcó.

Pero la otra cara de la medalla de la gestión alteña tiene que ver con lo político. Arequipa asegura que existen líneas que Copa no puede cruzar, especialmente en el ámbito ideológico y de identidad aimara. “El Alto es una ciudad muy pragmática. Hace comercio con todo el mundo. Es una ciudad que se conecta con el Asia y, en términos políticos, tiene una identidad muy fuerte con el masismo y la wiphala, que es lo aimara, en todo caso”, afirmó el especialista durante una conversación con esta redacción.

Por su lado, el politólogo y abogado Paul Antonio Coca considera que la proyección del liderazgo de Eva Copa “es en estos momentos impredecible”, aunque mantiene clara su inclinación política sobre la base de su propia formación. “Vino a Santa Cruz, pero no se reunió con el gobernador Luis Fernando Camacho ni cuando fue a Cochabamba buscó Manfred Reyes Villa”, opinó.

El exsenador Omar Aguilar, quien es asesor de Copa, señaló que “no se puede negar la afinidad personal ni la estima que tiene Eva Copa al presidente Luis Arce” y recordó que la alcaldesa hizo campaña en favor del retorno del MAS al poder. “Arce fue el primero que se acercó a la Asamblea para coordinar esa campaña” en 2020. “El hecho que nos hayamos salido del MAS no significa que vayamos a echarle lodo. Vamos a defender al Gobierno legalmente constituido y elegido por los bolivianos”, afirmó.

En el congreso orgánico del MAS, se adoptó la defensa de la gestión de Arce. En las filas del oficialismo aseguran que no puede suceder una convulsión social como en 2019.


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