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Pablo Ortiz

Será una carrera con final de fotografía. A 10 días de las elecciones, Evo Morales aventaja a Carlos Mesa con un 9,3%. 

El hombre que gobierna Bolivia desde hace más de 13 años tiene hoy, según la encuesta de CiesMori (2.414 casos, 2% de margen de error y 95% de confiabilidad), un 36,2% de intención de voto, frente a un 26,9% de Carlos Mesa. 

Con ello, aunque en un ejercicio de votos válidos Morales sería reelecto en primera vuelta, el margen es tan estrecho que la elección se encuentra abierta a la posibilidad de una segunda vuelta.

El Movimiento Al Socialismo ganaría en seis departamentos, mientras que Comunidad Ciudadana se impondría en tres, incluido Santa Cruz, donde Óscar Ortiz ha experimentado un bajón del primero al tercer lugar.

Pero este muestreo trae una sorpresa. Se llama Chi Hyun Chung, candidato del PDC que lleva apenas un mes en la justa electoral y tiene una intención de voto del 5,8%, a solo dos puntos del tercero, Óscar Ortiz, de Bolivia Dice No, que parece haber bajado en la preferencia del ciudadano en favor del hombre nacido en Corea y nacionalizado boliviano. Con un discurso conservador, denunciado como discriminador por el colectivo de LGTB, Chi no solo ha irrumpido en la carrera electoral, acercándose a Ortiz, sino que además se ha comido la intención de votos de Víctor Hugo Cárdenas, presidenciable por la UCS, que también perseguía el voto evangélico y conservador, pero que hoy tiene solo un 0,7% de intención de voto.

Las elecciones del 20 de octubre serán una masacre partidaria. Si estos resultados se replican en las listas, cinco de las nueve fuerzas en competencia perderán su sigla, entre ellas banderas tan longevas como la del MNR o de nueva creación como el Movimiento del Tercer Sistema de Félix Patzi.

 Miradas

“Siempre que hemos comentado las encuestas, las tomamos con mucha precaución, las que nos dan mejores resultados como las que nos dan peores. Esta la podemos ubicar en el medio. Es una foto bastante fija, porque los tres primeros se han movido poquitas décimas”, dijo Manuel Canelas, ministro de Comunicación de Evo Morales. En su opinión, la principal novedad de la encuesta es la irrupción de Chi y cómo le disputa el voto conservador a Ortiz y a Cárdenas, de quien Canelas dice que se ha borrado de la campaña. El ministro asegura que las encuestas siempre subrepresentan el voto del Movimiento Al Socialismo y que, pese a que es con margen menor al que creen que obtendrán el 20 de octubre, asegura que en un ejercicio de votos válidos igual Evo Morales ganaría en primera vuelta si estos fueran los resultados.

El ejercicio de votos válidos implica recalcular los porcentajes sobre los votos que fueron por alguna de las nueve opciones, eliminando los blancos y nulos. José Luis Gálvez, director de CiesMori, explica que efectivamente en votos válidos la ventaja se ampliaría hasta 11 puntos, pero es tan pequeña que en estos momentos la elección es muy competitiva y de final abierto.

Eso lleva a Ricardo Paz Ballivián, estratega de campaña de Carlos Mesa, a asegurar que lo que muestra esta encuesta es que en realidad hay solo dos opciones de ganador en estas elecciones, Evo Morales y Carlos Mesa, y que el único candidato que puede ganarle a Morales es Mesa.

Vladimir Peña, uno de los voceros de Bolivia Dice No, asume el golpe de Chi a la candidatura de Ortiz. Considera que el voto confesional, religioso ha tocado parte del espacio político de su alianza, que le ha restado entre tres y cuatro puntos de intención de votos, pero eso no implica que no hayan sumado nuevos votantes, que si se suman los votos de ambas opciones se puede ver un crecimiento y que, en todo caso, el elector que pensaba votar por Ortiz no migra hacia Mesa, sino a una opción que está a la derecha del postulante cruceño. “El voto que se queda con nosotros es ideológicamente más duro. Los cinco puntos que tiene Chi provienen de nuestro espacio ideológico. Por el lado de Mesa no estamos perdiendo, seguimos incorporando electores”, dice Peña.

Para el analista José Luis Santisteban, el gran perdedor de esta encuesta es Bolivia Dice No y Óscar Ortiz. En su opinión, se pone en entredicho la versión de que el Movimiento Demócrata Social tiene una estructura nacional, ya que no ha logrado salir del oriente. Esa crítica de Santisteban se ve en la composición territorial del voto. Bolivia Dice No se mantiene tercero gracias a su intención de voto en Santa Cruz, por su peso demográfico, pero Chi y el PDC han desbancado a Ortiz del tercer lugar en seis de los nueve departamentos del país. Para la periodista Maggy Talavera, eso demuestra lo difícil que es para un cruceño ser tomado como líder nacional. “Alguien de Santa Cruz es menos nacional que uno no nacido en Bolivia”, lamentó.

Para Santisteban es notable la fortaleza del voto por Morales, que tras 13 años de Gobierno mantiene un porcentaje alto de intención de voto, pese a un cabildo multitudinario, un paro cívico en Potosí y protestas de médicos en las calles. Además, cree que hay que estar atentos a cómo el electorado cruceño lee el mandato de “voto castigo” expresado en el Cabildo del 4 de octubre. A eso le suma una crítica hacia el liderazgo político cruceño, que está muy rezagado del peso económico de la región.

Reacomodos

Con un final abierto, las dos principales candidaturas encaran los últimos 10 días con vértigo. Ricardo Paz puso el pecho a las críticas hacia la campaña de Mesa. Asegura que la estrategia fue correcta y que llegan en el mejor momento para la votación, que no están aquí para ganar encuestas, sino para ganar la elección. 

Consultado sobre el llamado que hizo Mesa ayer a Ortiz para unir el voto opositor, Paz aclaró que no era una invitación al candidato de Bolivia Dice No, sino “al conjunto de los bolivianos”. Para Talavera, los políticos no pueden culpar al pueblo boliviano de no haber conseguido unirse. Cree que a estas alturas de la campaña es un harakiri que Ortiz siga con la estrategia de atacar a Mesa para quedarse con el voto opositor y que todos los estudios de opinión indican que su intención de voto no le alcanza para ser segundo.

Para el ministro Canelas, la estrategia del oficialismo es clara: “Mostrar que el nuestro es el proyecto más confiable para que los bolivianos sigan teniendo una mejor vida. Para que un trabajador pueda planear más allá del siguiente mes, necesita de un Gobierno que le asegure la estabilidad, que no se note mucho, que la política no sea un elemento que interrumpa su vida cotidiana, que no se la interrumpa la renuncia del presidente o su enésimo conflicto social”.

En juego

Hay un porcentaje que definirá esta elección: 9,4%. Esa es la cantidad de indecisos de la encuesta de CiesMori, que anticipa una cantidad de blancos y nulos que está por encima del 8% y cerca del 2% que ya decidió su voto, pero prefiere no revelarlo. 

La mayor parte del caudal de indecisos son mujeres, mayores de 46 años y con un nivel de instrucción que no superó la escuela primaria. De momento, en lo que Morales gana con ventaja es en la percepción de ganador. Seis de cada 10 encuestados lo ven como vencedor. La seguridad de la victoria de Mesa alcanza a uno de cada cinco de los bolivianos.