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No tiene pinta de volver para jubilarse. Evo Morales, acompañado por el exvicepresidente Álvaro García Linera y varios de sus exministros, retornó el lunes a Bolivia desde Argentina, donde pasó 11 meses como refugiado político, luego de renunciar a la Presidencia del Estado el 10 de noviembre de 2019, tras 21 días de protestas callejeras por una denuncia de fraude electoral. A su llegada al país, Morales dijo que no hubo fraude, sino golpe de estado. Eso desató la crítica de sus opositores, que pidieron que sea procesado.

“La derecha boliviana intentó frenar nuestro proceso de cambio, el año pasado, en plena operación de un golpe, una farsa, un invento diciendo que había fraude, qué fraude. El pueblo dijo que no hubo fraude, esa es la mejor prueba, la victoria con el 55%, algo único en el mundo, histórico”, dijo en un acto en Villazón.

El cruce

Evo Morales había llegado la noche del domingo a La Quiaca, en la frontera entre Bolivia y Argentina. Allí lo alcanzó ayer Alberto Fernández, presidente argentino que lo arropó desde antes de asumir la Presidencia, negociando con Paraguay y México la salida de Morales de Bolivia. 

Evo, como despedida, dijo que Fernández le salvó la vida y éste le respondió que fue el verdadero presidente que representó las entrañas mismas de Bolivia y que había demostrado al mundo que era posible crecer económicamente reduciendo la pobreza y la desigualdad. Aseguró que nunca debió salir de Bolivia.

Todo eso sucedió antes de que Morales reingrese a territorio nacional, justo en el cruce fronterizo. Ni bien pisó suelo patrio, el expresidente fue introducido a una carpa de campaña en compañía de amautas, donde participó de una ceremonia andina de ‘limpia’. Luego, acompañado de García Linera, fue conducido en medio de un tumulto de personas a una tarima frente a una plaza llena de seguidores.

Desde allí, dijo que en una sola semana le habían asestado tres golpes al imperialismo: la asunción de Luis Arce Catacora y David Choquehuanca al poder, su regreso a Bolivia y la victoria de Biden sobre Trump. Bromeó con el hecho de que el presidente estadounidense también había denunciado fraude.

Morales dijo que nunca pensó en regresar tan pronto, en que su partido se iba a recuperar tan rápido y ganar las elecciones con un 55% y admitió que tuvo que pedir paciencia a sus militantes en agosto, para regresar triunfantes en octubre “con paso de parada”. “Trataron de proscribir al MAS. Trataron de evitar que Evo Morales regrese a Bolivia. Fracasaron”, gritó.

El regreso de Morales no pasó desapercibido para sus opositores. “Un delincuente y corrupto, un abusador de niñas, que realizó fraude y se burló de la voluntad del pueblo en el referendo del 21F, regresa a Bolivia como si nada y con el acompañamiento del Gobierno. Así inicia su “gobierno para todos” @LuchoXBolivia”, fustigó Luis Fernando Camacho, excandidato a la Presidencia por Creemos, desde su cuenta de Twitter.

Por su parte, el vocero de Demócratas, Vladimir Peña, Aseguró que Morales busca impunidad en la victoria de Arce Catacora, que corre el riesgo de convertirse en su sombra. “Arce y Choquehuanca tienen su primer examen, lidiar con Evo”, dijo.

Nueva pega

“Ahora nos toca cuidar a Lucho como presidente, cuidar nuestro proceso de cambio. Acabó el tiempo de llorar, ahora debemos organizarnos”, dijo Morales al cierre de su discurso fronterizo y antes de comenzar una caravana que terminará mañana en Chimoré.

El exdiputado Henry Cabrera asegura que Morales tendrá como función reorganizar al Movimiento Al Socialismo y la formación sindical para ayudar desde allí al gobierno de Arce. Descartó su jubilación y recordó que Evo sigue siendo el presidente del MAS. Anunció que en las próximas semanas participará de congresos departamentales de la sigla política preparando al partido para las elecciones subnacionales. Además, como afiliado a la Central Obrera Boliviana, al ser dirigente campesino, también tendrá una frondosa vida sindical.