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Los exjefes militares que ahora son acusados por los delitos de terrorismo, sedición y conspiración formaron parte del círculo de confianza de Evo Morales.

El general Williams Kaliman Romero, quien fue el comandante en jefe y hoy el principal acusado de la sedición, es el único que no fue detenido. La exdiputada del MAS Lidia Patty, acusadora en este tema, reclamó a la Fiscalía y la Policía cuestionando por qué “lo dejaron escapar”. Aparentemente, salió del territorio nacional.

Los otros tres exjerarcas militares están detenidos. El excomandante de la FAB, Jorge Gonzalo Terceros enviado a prisión preventiva a Palmasola a principios de mes, pese a que reportó sus acciones al entorno de Morales hasta un día después de la renuncia del exmandatario. 

Además, era el quinto de su promoción; el general Jorge Pastor Mendieta, exjefe del Ejército, recluido desde el mes de marzo, testificó que el exministro de Defensa, Javier Zavaleta estuvo al lado de su comandante hasta que Morales se fue del país. Mientras, el almirante Gonzalo Jarjuri, recluido en la cárcel de Patacamaya, se acogió al silencio en primera instancia y tras varias solicitudes de su defensa, realizará su declaración ampliatoria el jueves 22 de julio.

Los integrantes de este Alto Mando asumieron la mañana del lunes 24 de diciembre de 2018.

“Nunca en la historia de nuestro país las FFAA han podido contribuir de manera decidida y efectiva a la implementación de las diferentes políticas y líneas estratégicas trazadas por el presidente Morales”, manifestó Kaliman en su discurso tras ser posesionado. El militar incluso se declaró un “soldado del proceso de cambio”.

Cuando EL DEBER le preguntó tras el acto si realmente lo era, ratificó que sí, y que no solo él, sino “todos los militares somos soldados del proceso de cambio, somos parte de todos los cambios positivos que tiene el Estado”.

En el aniversario de las FFAA, el 7 de agosto de 2019, Kaliman advirtió que no quedaba duda de que “el pueblo de Bolivia, las FFAA nacimos durante la lucha contra la colonia y moriremos anticolonialistas, porque es nuestro orgullo y nuestra razón de vida”.

En su declaración antes de ser recluido en la cárcel de Palmasola, el 4 de julio, el excomandante de la Fuerza Aérea, integrante de ese Alto Mando, Gonzalo Terceros, recordó que todos los lunes Evo Morales se reunía con ellos. “Se le daba un informe respecto a la situación del país, a lo político, erradicación de coca, lucha contra el contrabando, inteligencia nacional e internacional y los comandantes de cada fuerza hablábamos respecto a las necesidades de cada una de ellas”.

De hecho, refiere que las últimas reuniones que sostuvieron fueron el sábado 9 y domingo 10 de noviembre.

Militares en retiro consultados, y que pidieron guardar sus nombres en reserva, dijeron que Kaliman le fue fiel al expresidente incluso después de que éste presentó su renuncia al cargo, porque no sacó a la tropa a las calles por voluntad propia: lo hizo obligado por el Estado Mayor, que lo amenazó con arrestarlo si seguía poniendo en riesgo la seguridad de la población y del país.

Ese momento lo protagonizó el general de División Grover Rojas Ugarte y los oficiales del Estado Mayor, quienes contaron que la noche del 11 noviembre de ese año increparon Kaliman, para que saque a los militares a las calles. Así lo confirmó Terceros en las declaraciones que prestó ante el Ministerio Público por el caso de terrorismo, antes de ser detenido.

“¿Diga usted cómo o a partir de que hecho concreto se dispone la salida de las Fuerzas Armadas para restablecer el orden público?”, fue la consulta que le hicieron los fiscales a Terceros y él respondió: “Cuando ingresa el general Grover Rojas con oficiales superiores a increpar a Kaliman, es cuando llega la carta de la Policía, que al ya tener un documento, dispone la salida de las Fuerzas Armadas”.

Otros testimonios señalan que ese 11 de noviembre el Estado Mayor censuraba la “sumisión y obediencia” que le debían no sólo Kaliman, sino el propio Terceros a Morales, a Álvaro García Linera y a Javier Zavaleta, pese a que éstos ya habían renunciado un día antes a la Presidencia.

El general en retiro Tomás Peña y Lillo, advirtió que “era evidente la afinidad de Kaliman con el MAS. También lo era la de Terceros, a quien tanto atacan ahora. No se debe olvidar, que él accedió al cargo siendo el quinto de su promoción. ¿Por qué?, pues gozaba de la confianza del MAS”.

Peña y Lillo acotó que Kaliman y Terceros eran los más afines, pero que en general, el Alto Mando se cuadraba a Morales sin dudarlo.

Ese 11 de noviembre, dicen las fuentes, estuvo a punto de explotar un alzamiento por parte de los coroneles del Ejército, que planeaban arrestar a los generales para tomar el mando y sacar a la tropa a las calles. Por eso mismo, el Estado Mayor increpó a Kalimán “por obedecer a ciegas a Evo Morales. Le dijimos sobre los peligros que se cernían contra las Fuerzas Armadas y, particularmente, contra la población boliviana”, contó entonces uno de los generales de División.

De hecho, según los testimonios, Kaliman seguía recibiendo llamadas de Morales. “Le hablaba de ‘hermano, Evo’, ‘hermano, Presidente’. Seguía recibiendo órdenes el lunes. Eso nos molestó mucho”, contó otro testigo.

Kaliman se escapó del control de los fiscales, de la Policía y su paradero es desconocido. Terceros es el malo de la película.

Sin embargo, en las declaraciones ante la Fiscalía, Terceros, Jorge Pastor Mendieta -excomandante del Ejército-, y Flavio Gustavo Arce, entonces jefe de Estado Mayor, coincidieron que Kaliman decidió salir el 10 de noviembre a una conferencia de prensa para sugerir la renuncia del presidente Morales sin consultar a nadie.

Terceros dijo en su declaración que Kaliman ya sabía de esa renuncia y Peña y Lillo comentó “que su actitud demuestra que al ser tan cercano a Morales, esa conferencia de prensa, aunque enmarcada en la norma, fue una acción que estaba absolutamente coordinada con el expresidente.

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