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Los robots comienzan a formar parte de nuestra vida con cada vez mayor frecuencia. Actualmente, no es una intención directa del robot, puesto que la tecnología solo permite promover a los expertos con la intención de facilitar la vida de los humanos.

“Cuando hablamos de robots, pensamos en inteligencia artificial, máquinas con forma humanas o animales. Pero, en realidad nuestra imaginación va siempre por delante, aunque la empresa Boston Dynamics ya está haciendo realidad lo que parecía imposible. Lo que actualmente tenemos son los robots manipuladores, generalmente estáticos, por ejemplo: Brazos robóticos para soldadura, apiladores de cajas, posicionadores, etc.”, explica el ingeniero electrónico Juan Pablo Villazón, jefe del laboratorio de electrónica de la Universidad Técnica y Privada de Santa Cruz.

La palabra robot proviene del escritor Karel Capek, el cual usó en 1921 dicho término en una de sus obras a partir de la palabra checa ‘robota’, que significaba servidumbre o trabajo forzado. Posteriormente, sería Isaac Asimov quien utilizaría el término robótica en sus obras.

La robótica se ocupa del diseño, manufactura y aplicaciones de los robots y combina diversas disciplinas, como la mecánica, electrónica, informática, inteligencia artificial e ingeniería de control.

Se trata de una ciencia perteneciente a la rama de la cibernética, que estudia el mecanismo de la inteligencia humana con el fin de crear máquinas inteligentes, capaces de realizar cálculos y de ‘pensar’, elaborar juicios y tomar decisiones.

Por eso resulta interesante estudiar robótica hoy en día por todo lo que se puede lograr en la vida cotidiana. Es una herramienta pedagógica que cada vez cobra mayor relevancia en el país.

En ese sentido, se convierte en una buena noticia saber que en nuestro medio existen diversas opciones para que los niños y jóvenes se formen en esta área.

Instituciones educativas, como Infocal, Tech Home Bolivia y el Centro Boliviano de Robótica Educativa se constituyen en importantes ofertas para los interesados en ingresar en el mundo de la robótica educativa.

Desarrollo

Desde hace dos años, en Infocal se ofrecen cursos de robótica para niños en grupos reducidos que permiten trabajar en óptimas condiciones pedagógicas y elaborar proyectos. Los alumnos logran activar sus habilidades en el área tecnológica a través de juegos, ejercicios y diversos desafíos con el fin de que desarrollen su imaginación.

“Son cuatro módulos en los que aprenden conceptos de programación, de mecánica, de electrónica y de robótica”, explica Marisol Parra, jefa del área de computación de Infocal.

Entre las diversas herramientas que utilizan se encuentra el Lego Mindstorms, una línea de robótica para niños fabricada por la empresa Lego, que posee elementos básicos de las teorías robóticas, como la unión de piezas y la programación de acciones en forma interactiva, que trae los elementos encapsulados, que deben ensamblar como piezas de rompecabezas. Asimismo, trabajan con Arduino, un soporte que permite diseñar placas de desarrollo de hardware para construir dispositivos digitales.

Parra menciona que la enseñanza se imparte en áreas transversales, desde matemática hasta física, mientras se procura que los alumnos aprendan de una manera divertida y amena.

La responsable del área de computación adelanta que para 2021 van a crear un Club de Robótica que integre a niños de entre los ocho y los 14 años.

El Instituto Tech Home Bolivia ofrece cursos especializados en robótica, entre ellos, Maker Bolivia, para niños desde los cinco años hasta adolescentes de 16. Trabajan con Arduino, Lego EV3 y plataformas de programación Scratch 2.0 y 3.0 y Apps en Appinventor del MIT.

Desde que comenzó la pandemia llevan adelante las clases de manera virtual desde Santa Cruz para todos los departamentos de Bolivia, y Google Meet como plataforma de comunicación.

“La incorporación de la robótica y programación en los niños es muy importante, puesto que los alumnos aprenden utilizando las herramientas adecuadas para acercarse a este mundo. En nuestro caso, el uso de la placa Arduino nos permite desarrollar programación y simular el funcionamiento de los proyectos. Luego pasamos a la parte física de diseño de proyectos con los materiales que los estudiantes pueden adquirir en cualquier electrónica”, indica Gustavo Tantani Mamani, director y cofundador de Tech Home Bolivia.

Alejandro Morales ingresó al instituto en 2018 motivado por sus padres y con las ganas de conocer más sobre el universo de lo mecánico y electrónico que tanto le fascinaba.

Con Lego Wedo 2.0, el kit de robótica que permite construir y programar máquinas mediante el uso de motores, sensores y piezas de Lego, demostró que podía crear ingeniosas piezas “siempre tratando de dar un paso adelante, más allá de la enseñanza que recibe”, como afirma su padre José Mario Morales.

Durante la pandemia ha creado juegos en línea con Scratch 2.0, un entorno diseñado para iniciarse en el mundo de la programación.

Así, mientras desarrollaba historias interactivas, juegos y animaciones, Alejandro fue compartiendo sus conocimientos de forma online en charlas y webinar que transmitía a través de la página de Tech Home Bolivia.

A sus 13 años, tiene bien definidas sus metas. Además de seguir ampliando sus conocimientos en el área de la robótica, quiere desarrollar juegos avanzados. Su proyecto a largo plazo es crear su propia corporación, no solo una empresa. Piensa en grande y ya tiene un nombre para ella: Dolphin Corporation, porque le gustan los delfines.

Un despertar

Otra mente inquieta y con ganas de triunfar es la de Gonzalo Lucana, de 10 años, que en 2019 representó a Bolivia en Robomatrix Continental, el evento más grande de robótica en Latinoamérica, que se llevó a cabo en Oaxaca (México) y cuenta con convenios con diversos eventos internacionales, entre ellos: Robotchallenge China y All Sumo Japan. Fue acreditado por el Centro Boliviano de Robótica Educativa.

“A principios de 2018 le llamaban la atención varias actividades para aprender en vacaciones o en su tiempo libre. Pero la robótica despertó en él una curiosidad especial. Tal vez sería porque le permitía explorar más allá de los legos que armaba, pero esta actividad le abrió la mente mucho más, así como las puertas a otros países”, expresa su madre Lourdes, que asegura que la robótica ha permitido a Gonzalo desarrollar sus capacidades en otras áreas.

“Es, de alguna manera, un aprendizaje integral, la enseñanza lo terminó condicionando a superarse en otras materias del colegio y a sacar buenas notas, afortunadamente”, añade.

Desde 2017, el Centro Boliviano de Robótica Educativa ha llevado seis representaciones a eventos del exterior y organizado concursos internacionales en el país, a través de los cuales muchos estudiantes han sido acreditados a concursos virtuales en España y Estados Unidos, además de los principales eventos del continente, que se desarrollan anualmente en México y Ecuador.

“Hoy en día, con la virtualidad, nuestra frontera se ha expandido. Este año, nuestra escuela se ha reinventado, triplicado su oferta educativa y llegado a casi todos los departamentos de Bolivia”, dice Renán Trujillo Bravo, director del Centro.

“La creación de nuestro Club de Ciencias CBRE y nuestra adhesión a la Red Iberoamericana de Clubes de Ciencias nos permite ofrecer a nuestros estudiantes otras actividades como talleres, foros, charlas, concursos nacionales e internacionales. La escuela también tiene la presidencia del Club Latinoamericano de Robótica y Tecnología, con Bolivia, Brasil y Costa Rica como fundadores”, agrega.

Robótica y fuerza humana

“El uso de robots en diversas áreas, como la industria, manufactura, el hogar o en el ámbito educativo, contribuye en la seguridad de que un robot pueda trabajar y operar sin límite de tiempo y si está bien programado; lo hará sin equivocaciones, de esta forma contribuyendo a la eficiencia y eficacia que a veces nos falta a los humanos”, comenta Trujillo.

A propósito del dilema laboral y del temor que los robots dominen las fábricas y desplacen a los trabajadores, Juan Pablo Villazón se refiere a la robotización de las fabricas como un paso ineludible. “El ser humano es frágil, la piel es delicada, sufrimos por cansancio y enfermedades, no fuimos diseñados para el trabajo pesado y repetitivo. Imaginemos una persona que tiene un turno de ocho horas, que debe cerrar cajas de cartón. Es una tarea monótona, que después de algunos días le dejará un estrés incalculable y severos dolores en las articulaciones, donde el movimiento se repite. En estos casos la robotización, es indispensable para proteger al ser humano de tareas repetitivas, dolorosas o peligrosas”, asevera Villazón.

Trujillo considera urgente que en Bolivia se impulse la creación de instituciones gubernamentales o privadas que incorporen o promuevan el uso de robots en los procesos cotidianos que hacen a las actividades económicas de la sociedad.

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