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Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son claros. En su portal digital indica que, en las últimas décadas, la incidencia del dengue ha aumentado enormemente, y que adicional a eso, una gran mayoría de casos son asintomáticos o con síntomas leves y que el mismo sujeto gestiona, por lo que el número real de casos de dengue es superior a los notificados. Asimismo, muchos casos se diagnostican erróneamente como otras enfermedades febriles.

El número de casos de dengue notificados a la OMS se ha multiplicado por ocho en las últimas décadas, pasando desde 505.430 casos en el año 2000, a más de 2,4 millones en 2010 y a 4,2 millones en 2019. Las muertes notificadas entre el año 2000 y 2015 pasaron de 960 a 4.032.

Este alarmante aumento en el número de casos, según la Organización Mundial de la Salud, se explica en parte por el cambio en las prácticas en los países de registrar y notificar el dengue a los ministerios de salud y a la OMS. También representa el reconocimiento por parte de los gobiernos de la carga de morbilidad debida al dengue.

En cuanto a la distribución y los brotes, antes de 1970 solo nueve países habían sufrido epidemias de dengue grave. Sin embargo, ahora la enfermedad es endémica en más de 100 países de las regiones de la OMS, de África, las Américas, el Mediterráneo Oriental, Asia Sudoriental y el Pacífico Occidental.

Las regiones más gravemente afectadas son las Américas, Asia Sudoriental y el Pacífico Occidental; de hecho, en Asia se concentra aproximadamente el 70% de la carga mundial de la enfermedad.

En 2019 se registró el mayor número de casos de dengue jamás notificado en todo el mundo. Por primera vez se registró transmisión de dengue en Afganistán.

Solo en la Región de las Américas se notificaron 3,1 millones de casos, de los que más de 25.000 se clasificaron como graves. Pese al alarmante número de casos, la cifra de muertes asociadas al dengue fue inferior a la del año precedente.

Bolivia

A pesar de la tendencia, hasta mitad de 2020, las cifras de ese año mostraron una disminución relativa del 10% en comparación con el mismo periodo de 2019, que fue un año epidémico.

La mayoría de los casos fueron en Brasil, con 1.040.481 (65%); seguido por Paraguay, con 218.798 (14%); y Bolivia, con 82.460 (5%). Después estaban Argentina (5%) y Colombia (3%).

Según el Ministerio de Salud y Deportes de Bolivia, hasta la primera semana de mayo de este 2021 ya se reportaban 4.553 casos sospechosos de dengue y 1.373 confirmados en siete de los nueve departamentos, con excepción de Potosí y Oruro, los de temperaturas más bajas y superficie completamente montañosa. Hasta esa fecha hubo dos decesos en los reportes oficiales.

De ese total, la mayoría de los pacientes estaba en Beni, seguido de La Paz, Pando, Santa Cruz, Cochabamba, Chuquisaca y Tarija.

En el departamento cruceño, la ciudad capital acaparó los casos, junto con El Torno, San Rafael, Yapacaní y Montero. En La Paz, los municipios de los Yungas, los de temperatura cálida, fueron los afectados. En Cochabamba, el mosquito se ensañó con el Trópico (Villa Tunari, Puerto Villarroel, Chimoré, Shinahota). En Tarija, los pacientes estuvieron más en la parte del Chaco.

Sin embargo, todavía falta ver el desarrollo de la enfermedad en noviembre y diciembre, los meses más húmedos debido a la época de lluvias, y propicios para que los mosquitos se multipliquen.

En octubre, la Alcaldía cruceña visitó cerca de 2.530 hogares, en los cuales se evidenció que el 12% de las viviendas tenían la presencia de larvas del mosquito Aedes aegypti, que transmite el dengue, pero también zika, fiebre amarilla y chikunguña.

Las pruebas de laboratorio realizadas en Cenetrop confirmaron que todos los distritos cruceños tienen larvas de este insecto, pero en nueve de ellos es donde se concentró la mayor cantidad: zona norte, este y el centro.

Enfermedad

El dengue -datos de la OPS- tiene tres fases a las que deben estar atentos los posibles afectados: la febril, la crítica y de recuperación.

La fase febril puede durar hasta siete días, con fiebre repentina, malestar general, eritema (enrojecimiento de la piel), dolor de cabeza, ojos, músculos y articulaciones. En esta fase se requiere reposo, hidratación, control de la fiebre y atención médica.

La fase crítica puede aparecer entre el tercer y séptimo día de los síntomas, se inicia cuando cae la fiebre y aunque se experimenta una supuesta mejoría, deben mantenerse reposo e hidratación. En esta etapa pueden presentarse los signos de alarma que llevan al dengue (vómitos, edema o hinchazón, dolor abdominal intenso, irritabilidad, somnolencia y sangrado). Basta un solo signo para acudir a los servicios de salud.

La fase de recuperación ocurre entre los días 7 y 10. Identificar oportunamente los signos de alarma, salva vidas.



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