El buen desempeño de las exportaciones y el control de la inflación choca con problemas para captar inversiones privadas, la falta de innovación y la corrupción

30 de agosto de 2022, 7:11 AM
30 de agosto de 2022, 7:11 AM

La falta de confianza en la política económica con 85,7 puntos, al igual que la falta de capital y falta de mano de obra calificada son los principales problemas identificados en Bolivia, según la encuesta del Índice de Clima Económico, elaborado en junio de 2022 por la Fundación Getulio Vargas a través del Instituto Brasileño de Economía (FGV IBRE).

En el otro extremo el tema del Covid-19 (37,7), la inestabilidad política y falta de credibilidad en la política del Banco Central de Bolivia, ambos con 42,9 puntos son considerados los problemas menos relevantes.

El economista Germán Molina explicó que los problemas con 100 y más de 90 puntos (ver infografía) son temas estructurales y crónicos que afectan a la economía del país y que, a pesar de ello, se debe seguir insistiendo en mejorarlos. Sobre la pandemia e inestabilidad política, dijo que son coyunturales y superables.

“Se enfatiza la pregunta sobre la falta de confianza en la política gubernamental, que es consensuada como un tema grave en Argentina, Bolivia y México”, señala el documento.

Son 16 los principales problemas que afectan a la región para el crecimiento económico.

Por encima de 50 puntos, el tema es relevante y cuanto mayor sea la puntuación, mayor será su importancia. Por debajo de 50 puntos, el tema es menos relevante y cuanto más bajo es el puntaje, menos importante es como para ser una barrera para el crecimiento económico.

En Bolivia las barreras legales y administrativas para inversores tienen 100 puntos, al igual que el clima desfavorable para los inversores extranjeros. La corrupción y la falta de innovación con 92,9 puntos son otros aspectos negativos para el despegue económico.

La Encuesta Económica de América Latina está para el monitoreo y la predicción de tendencias económicas, con base en informaciones trimestrales facilitadas por expertos en las economías de sus países.

En cuanto a las expectativas, en el caso boliviano con un ICE de 71,4, en el primer trimestre de 2022 y con 65,9 para el segundo, se ubica en el séptimo lugar de Sudamérica, esto de acuerdo con Molina explica y ratifica la importancia que tienen las personas en la toma de decisiones y en las actividades económicas para el crecimiento y bienestar de la sociedad. Y para ello hace referencia al economista Alfred Marshall que define a la economía como un estudio de la humanidad en los negocios ordinarios de la vida.

“Para Bolivia el indicador del clima económico disminuye 5,5 puntos el segundo trimestre con respecto al primer trimestre 2022 que se explica por la declinación del Índice de Expectativas en 14,3 puntos, a pesar del aumento de 3,6 puntos del Índice de Situación Actual; es decir, las personas van perdiendo la confianza y credibilidad en la economía”, explicó el economista Molina.

Menor crecimiento y un poco más de inflación van a caracterizar la economía nacional el próximo año, un aspecto que, a criterio de Jaime Dunn, analista económico, no van a afectar los datos macroeconómicos que el Gobierno viene destacando y que en comparación con los países de la región son mejores.

Sin embargo, Dunn considera que, para tener una adecuada radiografía de la economía nacional, también se deben tomar en cuenta otras variables que permitan conocer más en profundidad la realidad económica del país. Como aquellos datos que afectan el bolsillo de las personas, los que configuran sus expectativas.

La encuesta brinda algunas pistas sobre el clima económico, situación actual y expectativas de los países de la región en donde se abordan datos cuantitativos y cualitativos para un análisis más específico sobre la actual situación económica y sus proyecciones para el próximo año.

Clima económico

A manera de introducción el FGV IBRE, explicó que el Índice de Clima Económico (ICE) de América Latina desciende en el segundo trimestre de 2022 con respecto al trimestre anterior y al mismo período de 2021. La economía de la región va mejor que en el punto álgido de la pandemia sin vacunas, pero no ha logrado volver a los niveles de 2019.

Así el ICE en la región, sobre 150 puntos -la nota máxima- en el primer trimestre de 2022 era de 79 puntos, mientras que en el segundo trimestre de esta gestión cae a 67,3 puntos valor similar al del año pasado.

El ICE, está formado por el Índice de Situación Actual (ISA) y el Índice de Expectativas (IE), ambos son de carácter cualitativo que buscan responder diferentes variables de la economía general del país en el momento y en los siguientes meses.

En el caso boliviano, el economista Molina explica y ratifica la importancia que tienen las personas en la toma de decisiones y en las actividades económicas para el crecimiento y bienestar de la sociedad. Y para ello hace referencia al economista Alfred Marshall que define a la economía como un estudio de la humanidad en los negocios ordinarios de la vida.

Para Bolivia el indicador del clima económico disminuye 5,5 puntos el segundo trimestre”, señaló el investigador económico.

Al respecto, Dunn es el que hace notar que muchas veces los datos macroeconómicos no reflejan la situación actual económica de las personas que en el día a día deben lidiar con la falta de trabajo, con la variación de los precios en algunos alimentos, eso de alguna manera afecta sus expectativas y les genera incertidumbre.

En cuanto a ISA el país ocupa el tercer lugar, pues de 160 puntos posibles, Bolivia en el segundo trimestre de esta gestión registra 75 puntos, cuando en el primer trimestre tuvo 71,4 puntos. Esta situación a criterio de Víctor Hugo Figueroa, expresidente del Colegio de Economistas de Bolivia, muestra cómo de alguna manera la estabilidad de los precios es el principal anclaje para generar optimismo en la población.

Figueroa explicó que el ISA, es como una fotografía del momento que permite comprender el comportamiento económico de un país en un determinado periodo, pero este no es estático, sino que van cambiando según las expectativas de las personas.

Por eso no debe llamar la atención que, en el IE, Bolivia ocupe el puesto décimo, entre 11 países encuestados, ya que, de los 200 puntos máximos, el nuestro en el primer trimestre de 2022 obtiene 71,4, mientras que en el segundo trimestre baja a 57,1 puntos. Solo superamos a Chile que en el segundo trimestre se anota con 38,5 puntos. Allá en el primer lugar, en similar periodo se encuentra Uruguay con 166,7, cuando en el primer trimestre obtuvo 175.

Alberto Bonadona, académico y analista económico, considera que en este momento las perspectivas económicas de Bolivia son mejores que las que se presentan en la encuesta del FGV IBRE, que son resultado de las percepciones realizadas a un grupo de economistas.

Bonadona sostuvo que las exportaciones fueron muy positivas hasta junio y, aunque es posible, que algunos productos, como el oro puedan descender, hay otros artículos que mejoran sus volúmenes y precios, como la urea y el carbonato de litio.

En consecuencia, es posible que el PIB supere la cifra pronosticada por los organismos externos e incluso la del propio gobierno boliviano que lo ubicó en un 5,1%”, puntualizó el analista.


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El impacto de la guerra

En esta encuesta se aborda la guerra en Ucrania para evaluar su impacto en la economía de los países analizados. La consulta hace foco sobre el impacto hacia 2023 en el crecimiento del PIB, el desempeño de la inflación, el comportamiento de las exportaciones e importaciones y la ubicación de la balanza comercial.

En el caso boliviano las perspectivas indican que un 57,1% de los encuestados considera que el PIB crecerá igual que en 2022, un 14,3% señala que será mayor y un 28,6%, menor. En cuanto a la inflación un 57,1% dice que será mayor y un 42,9%, que se mantendrá igual. Un 64,3% estima que el comportamiento positivo de las exportaciones se mantendrá igual, un 35,7% señala que será mayor. Las importaciones serán iguales con un 53,8%, un 38,5% considera que será superior y un 7,7%, menor. En cuanto a la balanza comercial, un 64,3% de los encuestados considera que en 2023 se mantendrá igual, un 21,4% es más optimista y cree que será mayor y un 14,3% es negativo y ve que será menor.

Ante estas proyecciones, Figueroa ve cautela especialmente en el tema del PIB y un poco de dudas sobre el desempeño de la inflación, aunque a su criterio esta seguirá controlada siempre y cuando el país siga subsidiando combustibles y alimentos.