Escucha esta nota aquí

The Conversation 


Desde el inicio de la pandemia de covid-19, las compañías farmacéuticas comenzaron una carrera por obtener un agente antiviral capaz de detener la replicación y transmisión del coronavirus SARS-CoV-2. Hasta el momento han sido ensayados más de 400 principios activos para el tratamiento de la infección por SARS-CoV-2. Entre los antivirales, se han aplicado el remdesivir y el baricitinib. Además se están evaluando otros, como el favipiravir y el merimepodib.

El 4 de noviembre de 2021 las agencias reguladoras del Reino Unido (MHRA) y de la Unión Europea (EMA) informaban de la aprobación, mediante procedimiento de emergencia, de un nuevo fármaco antiviral de administración oral para el tratamiento del covid-19.

Se trata del molnupiravir, de las compañías farmacéuticas Merck Sharp & Dohme y Ridgeback Biotherapeutics.

¿Cómo funciona?

El molnupiravir es un profármaco (un agente farmacológico que necesita activarse dentro del cuerpo) del análogo ribonucleósido activo -d-N4-hidroxicitidina. Esta (NHC, EIDD-1931) es un análogo de ribonucleósido que sustituye a la citidina en la génesis del nuevo ARN viral.

Este profármaco es biodisponible por vía oral y ha demostrado una actividad antiviral de amplio espectro frente a diferentes virus ARN no relacionados, incluidos el virus de la gripe (influenza), el virus del ébola, el virus de la encefalitis equina venezolana (VEEV) y otros coronavirus.

Cuando el fármaco penetra en la célula se convierte en estructuras parecidas a los nucleótidos del ARN. En la primera fase, la máquina copiadora del virus, una enzima denominada ARN polimerasa, incorpora estas estructuras falsas al genoma del virus. Sin embargo, a diferencia del remdesivir, que ralentiza la ARN polimerasa viral, el molnupiravir no interfiere directamente en la función de la máquina copiadora.

En cambio, en la segunda fase, estas estructuras falsas conectan con los nucleótidos del material genético viral. De esta forma, cuando el ARN viral se replica para producir nuevos virus contiene numerosos errores (mutaciones) y da como resultado virus incapaces de sobrevivir.

Desde 2020 se estaban llevando a cabo varios ensayos clínicos autorizados en EEUU y la Unión Europea (Fases II y III) para evaluar la eficacia y seguridad de este fármaco. Entre estos ensayos clínicos de Fase III destaca el estudio MOVe-OUT, un ensayo multicéntrico realizado en 17 países. Los resultados obtenidos con el molnupiravir ponen de manifiesto una reducción del riesgo de hospitalización o muerte en un 50 % de los pacientes: el 7,3 % de los pacientes que recibieron molnupiravir fueron hospitalizados o murieron hasta el día 29 tras la aleatorización (28/385), en comparación con el 14,1 % de los pacientes tratados con placebo (53/377).

Estos datos tan esperanzadores han motivado que, tanto en EEUU como en Europa, se paralice el ensayo clínico para poder aprobar el medicamento mediante el procedimiento de emergencia. En el momento de tomar la decisión de detener el reclutamiento, basándose en los resultados provisionales de eficacia, el ensayo se acercaba al reclutamiento completo del tamaño de la muestra prevista de 1.550 pacientes.

Un aspecto del protocolo es que los pacientes debían tener al menos un factor de riesgo asociado a una mala evolución de la enfermedad al inicio del estudio. El molnupiravir redujo el riesgo de hospitalización o muerte en todos los subgrupos clave y la eficacia no se vio afectada por el momento de inicio de los síntomas o el factor de riesgo subyacente.

Además, basándose en los participantes con datos de secuenciación viral disponibles (un 40 % de los participantes), el molnupiravir demostró una eficacia consistente en las variantes virales Gamma, Delta y Mu.

Con respecto a la seguridad, según se indica en la ficha técnica provisional, las reacciones adversas más comunes (≥ 1 % de los sujetos) notificadas durante el tratamiento y durante los 14 días posteriores a la última dosis fueron diarrea (3 %), náuseas (2 %), mareos (1 %) y cefalea (1 %), todas ellas de grado 1 (leve) o grado 2 (moderado).

La dosis recomendada de molnupiravir es de 800 mg (cuatro cápsulas de 200 mg) por vía oral cada 12 horas durante 5 días. No se recomienda utilizarlo más de 5 días, ya que no se ha establecido la seguridad y eficacia en periodos de tiempo superiores.

 ¿Qué podemos esperar?

Los resultados obtenidos con el molnupiravir son esperanzadores, máxime cuando este fármaco es el primer medicamento que se puede administrar de forma cómoda, por vía oral, para el tratamiento de pacientes con riesgo de desarrollar una infección grave.

Sin embargo, surgen algunas cuestiones a las que habrá que dar respuesta: ¿estará disponible de forma ambulatoria en todas las farmacias? Posiblemente sí, pero para su prescripción y dispensación se necesitará confirmación de la infección mediante una PCR, que tendrá que realizarse en los centros de Atención Primaria. Por otro lado está la cuestión del precio, que se estima en unos 600 euros.

En resumen, como ha sucedido con otros antivirales, tenemos que ser cautelosos. Necesitamos más datos de eficacia y de seguridad a largo plazo, sobre todo en población anciana y, además, cómo se va a comportar el virus frente a esta nueva agresión. Es por ello que las agencias reguladoras van a seguir evaluando este fármaco de forma continua.

En cualquier caso, el molnupiravir parece un avance bastante relevante en la lucha contra la covid-19. Esto, junto a la eficacia preventiva ya demostrada de las vacunas, nos permite ver más cerca la luz al final del túnel. Tal vez el nombre de este fármaco antiviral, que procede de “Mjölnir”, el martillo del dios escandinavo del trueno Thor, sea una metáfora que realmente suponga el fin del virus SARS-CoV-2.

Comentarios