14 de septiembre de 2022, 4:00 AM
14 de septiembre de 2022, 4:00 AM

Cochabamba está de fiesta, celebra los 212 años de su gesta libertaria, y lo hace, entre otras cosas, con la inauguración de dos impresionantes líneas de tren metropolitano que funcionan con electricidad, con wifi a bordo, cargadores de celulares, aire acondicionado, cámaras de seguridad y unas modernas estaciones que se parecen mucho a las de Europa.

Felicidades a Cochabamba por ese innovador servicio que demandó una inversión de algo más de Bs 3.112 millones, que próximamente se completará con la conclusión de una tercera línea, y que en conjunto beneficiará a los municipios de Sacaba, Cercado, Quillacollo, Colcapirhua, Vinto y Sipe Sipe, con un servicio ininterrumpido de 16 horas por día y trayectos con 43 paradas.

Cuando se ven obras de esa magnitud, en cualquier región del país, lo menos que se puede sentir es orgullo y un sentimiento de congratulaciones con los bolivianos favorecidos, en este caso de Cochabamba y sus poblaciones circundantes que integran la gran metrópoli del valle cochabambino.

En el acto de inauguración, el presidente Luis Arce condujo simbólicamente el primer vagón del Tren Metropolitano de la línea roja con destino al Valle Alto, que tiene una capacidad para 376 personas.

En su discurso, Arce hizo innecesarias menciones al Gobierno de transición de Jeanine Áñez, al que acusó de intentar rematar los vagones en Chile, habló de ‘pititas golpistas’, pero al margen de las alusiones políticas que definitivamente sobraban en un día histórico para el valle, hay que reconocerle que se trata de un presente imponente que irá en beneficio de los habitantes de la ciudad y las provincias cercanas de Cochabamba.

La inauguración de la obra trae inevitablemente a la memoria el gran desarrollo de La Paz en materia de transporte público urbano con la presencia de 11 líneas de su Teleférico, así como su sistema municipal de transporte conocido como PumaKatari. Con ambos servicios, La Paz está a la vanguardia de servicios modernos, rápidos y eficientes para transportar a los habitantes de esa urbe entre distintos puntos que conectan también a la ciudad de El Alto. Y ahora Cochabamba ocupa ese segundo lugar con su Tren Metropolitano.

Mientras tanto, al lado de las imágenes del Tren Metropolitano cochabambino y el Teleférico Paceño, Santa Cruz exhibe en estos días calles de su centro histórico con las losetas arrancadas con maquinaria para que por allí se extiendan capas de asfalto. Cuánto contraste entre las tres ciudades del eje, en el que la mejor parte se la llevan La Paz y Cochabamba, y enhorabuena por ellos.

Lo triste es que a Santa Cruz le han tocado en los últimos años autoridades que no dieron la talla para ser la región más grande, la más productiva, la que ahora se ha convertido también en el eje del debate y las definiciones políticas del país. Pero allí está Santa Cruz, revolviendo losetas, con alcaldes que trabajan de la mano con los gobiernos del MAS, como Percy Fernández, Angélica Sosa y ahora Jhonny Fernández, que viven largos romances con el poder central, pero mantienen a la ciudad en las peores condiciones en dotación de servicios de transporte, con calles abandonadas, en tinieblas, convertidas en mercados por donde se mire, con basura por todas partes y que hasta huele mal por el abandono.

Santa Cruz no se merece autoridades que no trabajan por ella, y sin embargo los misterios de la política logran esas curiosas ‘hazañas’ que le dan a este pueblo líderes que no son tales, que llegan al poder con oscuros fines, donde el servicio a la comunidad no está en sus agendas.

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