11 de agosto de 2021, 5:00 AM
11 de agosto de 2021, 5:00 AM

¿De qué más está enfermo este pueblo para matar salvajemente a sus mujeres y hacer oídos sordos a las condenas sociales, a las penas corporales o a los 30 años de cárcel? Cada semana hay más de una nueva historia de violación y crimen, de cuerpos abandonados, de familias que no alcanzan a comprender por qué se quedan incompletas.

En las últimas horas, una joven mujer fue encontrada semienterrada en la región de Porongo, murió por asfixia mecánica y traumatismo, tuvo una muerte violenta, la golpearon con arma contundente en la cabeza y le amputaron manos y pies. Su cadáver fue abandonado en la población de Las Lomas de Centellas y la Policía lo encontró unos cuatro días después, cuando partes de su cuerpo comenzaban a ser atacados por aves de rapiña.

La mujer no ha sido identificada aún, pero no hace falta saber quién fue para saber que es una nueva mujer víctima de esta tragedia social llamada feminicidio, en la que Bolivia ‘luce’ en la región el vergonzoso título de campeón. Bolivia, un país campeón en matar a sus mujeres. Qué vergüenza más grande. Nadie sabe hasta ahora quién es la víctima ni quiénes son los asesinos. Las investigaciones lo dirán ojalá pronto.

Por esta ola de feminicidios, la vecindad internacional mira al país como cuando una familia tiene de vecino a un asesino serial que da miedo, y contra el que no se puede hacer nada, solo observar calladamente de lejos y en lo posible evitar cruzarse en su camino por miedo.

Solo en lo que va del año, el caso de la joven mujer encontrada en Porongo es el feminicidio número 14 en Santa Cruz.

A nivel nacional, se registran 70 feminicidios y 22 infanticidios en estos primeros siete meses del año. Entre las circunstancias del momento de los asesinatos, se ha encontrado hábitos como el consumo de alcohol, celos pasionales, y en muchos casos se identificó esa deplorable violencia “normalizada” que define la relación entre hombres y mujeres.

La Paz es el departamento donde más se mata a las mujeres: hay 26 feminicidios registrados este año, 10 en Cochabamba, seis en Oruro, seis en Potosí, cuatro en Chuquisaca, tres en Beni, dos en Tarija y uno en Pando.

Pero el feminicidio no es la única expresión de la violencia contra la mujer. Las agresiones tienen múltiples formas como lo demuestran las cifras: el Ministerio Público atendió 26.969 casos de violencia contra la mujer entre el 1 de enero y el 8 de agosto de este año en todo el país.

En el departamento de Santa Cruz es donde se registra el mayor número de denuncias de violencia contra la mujer, con 10.270 casos, seguido por La Paz con 5.223 casos, Cochabamba con 3.866, Tarija con 2.254, Potosí con 1.820, Chuquisaca con 1.380, Beni con 931, Oruro con 721 y Pando con 231 casos.

La danza de cifras no se detiene, cada día crece más ante la indiferencia de una sociedad que no se conmueve. Excepto por las familias directamente afectadas donde se pierde una hija, una esposa o una madre, pareciera que para el resto del país el problema no existiese. Solo cuando la tragedia toca la puerta propia se genera una conciencia directa sobre estos crímenes. Tiene que ser posible hacer algo más para proteger a mujeres y niños de los hombres violentos de Bolivia. ¿O nos vamos a resignar como país a arrastrar indefinidamente esta vergüenza criminal?.

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