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Feminicidios y un país mediocre

Fernando Rodríguez M 13/4/2021 05:00

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Hemos asistido apavorados a vil asesinato que había tenido muchas luces de alarma previas, que quienes están obligados a respetar y cumplir por ley, no lo hicieron, para después lamentarse con una serie de explicaciones incoherentes que a nadie convencen.

Hace muy pocos días, una joven mujer denuncio la violencia familiar a la que era sometida por su pareja, mostrando en directo las consecuencias de esa violencia en su rostro y su cuerpo, además del miedo en el que se encontraba viviendo con la cercanía de su pareja, que no solo la golpeaba y maltrataba, incluso su conducta era la misma con la madre de la víctima.

Acá empieza a mostrarse la realidad de un país mediocre, más propenso a la burocracia y al nomeimportismo. El fiscal dispone que se arreste al violento y pide certificados forenses y del estado mental, los que debía tramitar la víctima, en caso contrario lo dejaría en libertad, y así ocurrió, cumplió 8 horas de arresto y el fiscal encerrado en su mentalidad de empleado público que no considero en ningún momento la situación de la víctima, lo liberó, porque no se pudieron cumplir las exigencias burocráticas. La víctima acudió a las oficinas de la Defensoría de la Mujer, y las empleadas con una absoluta falta de empatía, no la atendieron, porque no sabían si iban o no seguir en esas funciones al haber cambio de autoridades en poco tiempo. Lo importante para esta gente eran sus pegas y la víctima que se arregle como pueda.

En este punto es menester aclarar que este tipo de actitudes de las autoridades, no solo es en el caso que nos ocupa, ocurre en todos los casos de violencia familiar y que también tienen consecuencias funestas, solo que no tan mediáticos como el ocurrido últimamente.

El violento y agresivo liberado y así pudo consumar el hecho, en una clara actitud que cumple los requisitos del acto como asesinato, con premeditación, ventaja y alevosía busco encontrar a la víctima en las afueras de un establecimiento comercial, de día y a la vista de mucha gente y brutalmente la mató, sin que nadie siquiera intente ayudar a la joven mujer, y el asesino consumado el acto salió del local.

Este claro acto de violencia familiar, ha desnudado lo que se sabe desde siempre, existe una falta de atención por parte de las autoridades no solo para hacer seguimiento a las denuncias que algunas mujeres se atreven a hacer, a pesar del riesgo que corren, y las autoridades encargadas lo manejan de manera burocrática incrementando las posibilidades de represalias del agresor. Tampoco es tener leyes concretas para este tipo de casos, porque no existe quienes las hagan cumplir por esa mentalidad burocrática y con total ausencia de empatía.

La violencia familiar es un problema grave, que no se soluciona con sanciones drásticas, debe encararse con políticas de Estado que busquen educar a la persona; la sociedad debe actuar de manera directa y cambiar el esquema de conducta violenta por otro tipo de actitudes y no convertirse en cómplice hipócrita.

Rasgarse las vestiduras por un hecho de violencia familiar que desemboca en la muerte de la víctima, va a durar el tiempo que mediáticamente sea noticia o sirva para que se maneje el hecho políticamente, después se regresa a la pasividad del acostumbrado ‘nomeimportismo’ tanto de la sociedad como de las autoridades encargadas de estos asuntos, sin que se siga atacando este tipo de conducta delictiva en sus verdaderas raíces.



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