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El presidente de Argentina, Alberto Fernández, puso en funciones ayer a sus nuevos ministros para relanzar el Gobierno en un intento por remontar en la carrera hacia las elecciones legislativas de noviembre y salvar su coalición de peronistas de centroizquierda.

En un acto en la Casa Rosada, Juan Manzur, el hasta ahora gobernador de Tucumán, asumió con jefe de Gabinete en reemplazo de Santiago Cafiero, cuestionado públicamente por la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Cafiero, convertido en una suerte de manzana de la discordia, fue nombrado canciller, en sustitución de Felipe Solá.

Asumieron además los nuevos ministros de Agricultura, Julián Domínguez; de Seguridad, Aníbal Fernández; de Educación, Jaime Perczyk; y de Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus.

El nuevo equipo incorpora como jefe de gabinete a un gobernador con fuerte impronta entre los mandatarios provinciales peronistas y otros ministros con larga experiencia de gestión

Debacle en primarias

La debacle en las primarias dejó a la vista diferencias políticas entre Fernández y Kirchner, impulsora de su candidatura a la presidencia en 2019 y a quien acompañó en la fórmula, como vicepresidenta.

En una carta dirigida al mandatario y que hizo pública el jueves pasado, después de que los ministros cercanos a ella pusieron a disposición sus renuncias, aseguró que había advertido en varias ocasiones sobre la posibilidad de una derrota debido “a la delicada situación social” y por “una política fiscal de ajuste equivocada”.

El hombre de Kirchner en el gabinete, Eduardo ‘Wado’ de Pedro, finalmente quedó ratificado en su cargo de ministro del Interior.

La pandemia profundizó la recesión que venía de 2018 y el crecimiento que registran algunos sectores, como la industria y la construcción, aún no tiene eco en la muy golpeada economía informal, que ocupa a varios millones de argentinos.

El Gobierno de Fernández se propone reconquistar las simpatías perdidas con un paquete de medidas económicas para ayudar a los más desfavorecidos e impulsar el consumo, pero su mayor problema es domar la inflación que alcanzó entre enero y agosto 32,3%, por arriba del 29% previsto por el presupuesto para todo el año.

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