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En el negocio del retail (venta al por menor), donde unos ven dificultades, otros proyectan una oportunidad. Este fue el caso de la transacción comercial entre las cadenas de supermercados Fidalga y Pronto.

La pandemia por Covid-19 generó una fuerte contracción en los bolsillos de las personas que se vieron obligadas a disminuir sus gastos, y el grupo empresarial Pronto, ante la caída de sus ventas, se vio en la disyuntiva de seguir en el negocio o migrar a otro. Optaron por esta alternativa.

Desde Fidalga explicaron cómo se fue ‘cocinando’ el acuerdo comercial al detallar que la cadena de súper Pronto dejó paulatinamente de dar un servicio comercial a sus clientes, situación que permitió un acercamiento con Fidalga. Se formalizó luego debido a que Pronto ya tenía previsto salir del negocio, pero buscaba la manera de recuperar las inversiones realizadas en equipos.

Fue en este punto, y tras varias negociaciones, que se llegó a un acuerdo en el que Fidalga adquirió dichos equipos y una vez que Pronto dejó libre el camino, los representantes del supermercado Fidalga fueron negociando uno por uno con los dueños de los locales para alquilar estos puntos de venta y así mantener el servicio.

Sobre el tema, Bruno Gallardo, del grupo empresarial Pronto, confirmó que la disminución del consumo durante los primeros meses de la pandemia fue determinante para que den por cerrado el ciclo del retail y busquen nuevos horizontes en el negocio inmobiliario.

Bruno detalló que Pronto estuvo en el mercado cuatro años y que en ese periodo logró abrir algunos puntos de comercialización en el interior del país, pero que luego centraron sus operaciones en la capital cruceña.

“Dejamos la venta minorista. Son 10 locales que pasan a manos de Fidalga y nosotros nos vamos a dedicar a otro tipo de negocios”, explicó Bruno.

Desempeño del sector

En cuanto a la expansión de Fidalga, Sergio Weise, presidente de la Asociación Boliviana de Supermercados (Asobsuper), felicitó a la cadena mencionada y destacó que cualquier tipo de inversión en el sector formal es bienvenida, más en la actual situación en donde la economía se sigue contrayendo provocando un menor consumo, situación que repercute de manera negativa en las ventas al consumidor final.

Weise remarcó que es loable que se siga apostando por este tipo de actividades que generan puestos de empleo, pagan impuestos al Estado y cumplen con los beneficios sociales de sus trabajadores, a pesar de que el contrabando cada vez más les deja un menor margen de ganancia.

Justamente con la premisa de seguir vigentes se pudo saber que hasta fin de año los nuevos jugadores en los diez puntos de comercialización proyectan realizar una inversión de $us 300.000 en mejoras de infraestructura, equipamiento y marketing.

En cuanto al desempeño del comercio, para Marcelo Montenegro, ministro de Economía, hasta el primer cuatrimestre de esta gestión, el Índice Global de Actividad Económica (IGAE), indicó que este sector tuvo un crecimiento del 8,4% con respecto al mismo periodo de 2020. Esto se debe, según Montenegro, a las políticas económicas que buscan incentivar el consumo interno y así ayudar a la gradual reactivación de la economía nacional.

Para Jaime Dunn, analista económico, es un error comparar el primer cuatrimestre de 2020, en plena cuarentena rígida y el primer cuatrimestre de 2021, periodo en el que la economía, empujada por los buenos precios internacionales de las materias primas, empieza a tener una gradual mejoría, pero no por medidas gubernamentales de reactivación.

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