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Si el Banco Central de Bolivia (BCB) continúa prestando dinero para financiar los gastos del Tesoro General de la Nación (TGN), la presión sobre las Reservas Internacionales Netas (RIN) puede aumentar y desencadenar una serie de efectos negativos en la economía boliviana, según Fitch Ratings y economistas consultados por EL DEBER.

La preocupación surge a raíz de un informe de la calificadora de riesgo Fitch Ratings, que advierte que el financiamiento del déficit fiscal con recursos del BCB, pone en riesgo las RIN, lo que puede socavar la viabilidad del régimen cambiario estabilizado y llevar a financiamiento externo en los próximos años, situación complicada ideológicamente para el Gobierno de Luis Arce.

Para el ex presidente del BCB, Juan Antonio Morales, una caída “muy fuerte” de las reservas puede ejercer presión sobre el tipo de cambio, y esa presión puede derivar en una devaluación de la moneda. “Puede subir el dólar en bolivianos y eso es algo que el Gobierno mantiene desde noviembre de 2011”, indicó. Por su parte, el analista económico Germán Molina señaló que recientemente se aprobó un préstamo de Bs 15.000 millones al TGN, lo que puede afectar -a mediano y largo plazo- variables macroeconómicas como la elevación de precios y una presión inflacionaria. “Nuestro país ya está ingresando a una situación donde el ritmo de endeudamiento interno está acelerado y eso tiene costo. El costo será que en el mediano y largo plazo vamos a tener elevación de precios internos y, además, la pérdida de reservas del Banco Central”, precisó.

Para el exdirector del BCB, José Gabriel Espinoza, uno de los problemas del financiamiento interno con recursos del BCB es que, en el caso de destinarlos a inversiones de empresas estatales como YPFB o ENDE, se deben adquirir dólares del ente emisor para importación de activos.

“El otro gran problema es que el Gobierno está utilizando estos créditos para gasto corriente, lo que introduce a la economía una gran cantidad de bolivianos; es decir una emisión monetaria que crece, mientras las reservas caen”, subrayó.

En palabras del economista Miguel Marañón, el riesgo que corre Bolivia es igual al de todos los países, “ya que al reducir las reservas internacionales, el Estado no tendría los recursos para hacer frente a todas las exigencias del comercio internacional, lo cual también implica acceso a créditos, y esto puede derivar en un ‘default’ económico.

Gobierno destaca calificación

El Ministerio de Economía y Finanzas Públicas (MEFP), en una nota dirigida a EL DEBER destacó parte del informe de Fitch Ratings, en el que mantiene la calificación de “B” (Estable). Sin embargo, no menciona las advertencias de Fitch Ratings sobre los riesgos que representa financiar el déficit fiscal con las RIN del Banco Central.

Al contrario, la entidad se concentra en “las principales fortalezas que destaca en su reporteFitch, la calificadora señala que la deuda pública tiene un perfil de costo y vencimiento favorables, dada la naturaleza concesional de los préstamos multilaterales y un pequeño stock de eurobonos”.

Y agrega que el BCB diseña políticas que permitan reforzar el nivel de RIN como el proyecto de Ley del Oro, lo que “ayudará a incrementar las reservas internacionales, desincentivar el contrabando ilegal de oro que beneficie la balanza de pagos”, ponderó.

SE DEBEN HACER AJUSTES PROFUNDOS AL MODELO ECONÓMICO Y SE DEBE BUSCAR FINANCIAMIENTO EXTERNO

El experto en Finanzas, Mauricio Ríos García, sugirió que una salida a la situación de las RIN empieza por un recorte decidido del gasto público estructural, seguido por una liberalización decidida de la economía nacional. “Es decir, por asumir el desafío de darle una vuelta de 180 grados al Modelo Económico Social Comunitario Productivo Boliviano, implementado en 2006, que está llevando al país al borde de la bancarrota”, señaló, mientras afirmó que el tipo de cambio fijo es el último eslabón que nos permite tener estabilidad.

Por su parte, el economista Darío Monasterio consideró que “la salida” es que el déficit se financie con crédito externo a largo plazo. “Aunque las tasas puedan ser altas, implicaría un ingreso de divisas para el país que aliviaría un poco la presión sobre las RIN. En el corto plazo, el aumento de la demanda agregada a través de la política fiscal expansiva, puede permitir una mayor producción nacional para exportación, tomando en cuenta las previsiones de aumento de precios de los commoditties en los próximos meses”, manifestó.

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