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Llegó a Bolivia a inicios de octubre y estuvo observando el proceso electoral en primera fila. Francisco Javier Gassó realizó una visita a EL DEBER, dentro de su agenda diplomática, para conversar sobre Bolivia y su relación con España. Antes de ser designado como jefe de la Misión Diplomática de España en el país, Gassó se desempeñaba como subdirector general de Naciones Unidas en Exteriores, en representación del país ibérico.

- En los próximos días Bolivia tendrá un nuevo Gobierno, ¿cómo ve España este proceso que ha atravesado el país en el último año?
Hemos visto el proceso electoral con mucha admiración por el civismo del pueblo boliviano. Personalmente participé en una observación de los recintos electorales y la ilusión del civismo y la voluntad por participar en el proceso me resultó admirable.

También hay admiración por la forma en cómo se ha recibido los resultados, por la población en general y por todos los candidatos, los ganadores, la oposición y también el Gobierno interino. Esto abre un tiempo de estabilidad, de reconciliación después de un año en que la situación ha sido complicada para el país.

- Ud. llega a inicios de octubre, ¿espera la transmisión de mando para presentar sus credenciales como embajador?

Estoy acreditado en estos momentos como Encargado de Negocios con cartas del gabinete como jefe de Misión Diplomática española, una vez haya un nuevo Gobierno, ambas autoridades verán el momento para elevar al rango e intercambiar embajadores.

Son procesos de normalización progresiva pactada de nuestras relaciones bilaterales.

- En diciembre de 2019 hubo un percance entre el Gobierno transitorio y la diplomacia española, ¿cómo se subsanó?

Efectivamente, en diciembre hubo un percance que fue muy doloroso para España y también para Bolivia. 

Afortunadamente, a partir de marzo hubo conversaciones de alto nivel entre nuestras ministras para poder reencauzar esa normalización de nuestras relaciones de manera progresiva, pactada y paralela. 

El resultado es que yo esté aquí como jefe de Misión Diplomática y que tengamos la intención para normalizar esas relaciones, completar la norma diplomática, tanto de Bolivia como de España en la embajada en La Paz y poder intercambiar embajadores.

¿Se vio afectado el tema de la cooperación hacia Bolivia?

La cooperación española con Bolivia lleva muchísimos años, es muy profunda, está muy asentada y coordinada con las autoridades bolivianas, más allá del gobierno que haya en cada momento, porque los gobiernos en un sistema democrático cambian, pero las políticas de Estado continúan.

Sí, es cierto que a lo largo de este año, por múltiples motivos, como la pandemia, determinados proyectos o actividades van a tener quizás un ritmo un poco menor, pero más llevado a las cuestiones técnicas que a las dificultades que llevaba a seguir trabajando en un escenario de confinamiento en España, en Bolivia, etc.

La última vez que se firmó un marco de asociación estratégica fue con la visita del presidente Pedro Sánchez a Bolivia, precisamente a Santa Cruz, en septiembre de 2018 que marca una línea de nuestro trabajo en los próximos tres años. Esa línea va a continuar. En ese periodo se tiene que renegociar un nuevo marco de acuerdo al escenario presupuestario en España y el nuevo escenario macroeconómico en Bolivia.

_Está en Santa Cruz en un día en que hay manifestaciones porque, si bien hay resultados de las elecciones reconocidos por los organismos internacionales y los países, hay un descontento de una parte de la población. ¿Cuál es su percepción?
Sí, los resultados son incontestables, el proceso electoral ha sido admirable, ha sido llevado de una manera excepcionalmente buena por el Tribunal Supremo Electoral, por los tribunales departamentales y así ha sido reconocido por Naciones Unidas, por la Unión Europea, por la OEA y por todos los actores políticos en el país. Para España, el resultado es incontestable, ha sido unas elecciones limpias, transparentes y resultados muy claros en el que se han pronunciado los bolivianos.

Es comprensible que aquellas personas que no deseaban esos resultados muestren desafección, decepción e incluso deseen manifestar esa decepción de alguna manera y eso entra en el juego democrático.

Aquellos que consideren que sus derechos han sido violentados, que su voto no ha sido respetado, tienen marcos jurídicos e institucionales para manifestarlos.

No me parece que manifestaciones de carácter violento, agresivo sean la forma de hacerlo y no sean constructivos para nadie, ni siquiera para los intereses de aquellos que se manifiestan.

Debo decir que tuvimos algunos problemas de tráfico en la ciudad, pero no demasiado. No he percibido agresividad, porque manifestar las opciones entra dentro del juego democrático.