Opinión

“Fronteras vivas” y el resguardo del territorio camba

13 de julio de 2021, 5:00 AM
13 de julio de 2021, 5:00 AM

Friedrich Ratzel (1844-1904) considerado como uno de los precursores de la Geopolítica y fundador de la geografía humana, plantea que los países tienen muchas de las características de los organismos vivientes. Introdujo la idea de que ellos crecen, se extienden o mueren dentro de “fronteras vivientes” y no por nada, tales lindes son dinámicos y sujetos al cambio.

Según dicen, la razón es que el espacio estatal-territorial no se reduce al simple espacio físico. El concepto es mucho más amplio, pues a la geopolítica también le interesan los espacios político, demográfico y económico en toda su amplitud, con sus diferenciaciones regionales, tanto en el ámbito cultural, étnico o lingüístico.

El brasilero Everardo Backheuser (1879-1951) decía que “las fronteras no son estáticas, sino flexibles y se mueven en respuesta a la presión ejercida por las naciones en cada lado de la frontera” y en consecuencia, “una nación fuerte inevitablemente moverá su frontera dentro del territorio de su vecino más débil”. Argumentaba que su país debía poblar y controlar los vastos territorios vacíos de sus vecinos. Seguramente, esa fue la misma tesis del canciller Rio Branco, para que siringueros brasileños ocupen el Acre boliviano, lo que provocó una guerra a comienzos del siglo XX, con la pérdida territorial de unos 185.000 km².

Sin embargo, estos argumentos no son nuevos. Ellos ya formaban parte de las fórmulas incas de expansión, pues al mismo tiempo que se “incaizaba” una región, se iba definiendo la nueva frontera de este imperio. La política de imposición lenta pero implacable es una de las características de la invasión incaica. Usaban a los “mitimaes”, grupos familiares que eran trasladados a las regiones conquistadas, para cumplir funciones económicas, sociales, culturales, políticas, e incluso militares.

La pacificación se iniciaba pactando con la nobleza y su líder, ofreciéndoles suntuosos regalos y asegurándoles que serían tratados como miembros de élite de la sociedad después de la ocupación territorial. Posteriormente transformaban sustancialmente la organización tradicional del espacio usurpado, muchas veces de manera imperceptible para la mayor parte de la población. Estos cambios eran de carácter administrativo, religioso, cultural y lingüístico.

Si bien los quechuas del Incario subyugaron a los aimaras del altiplano, no lo consiguieron con los chiriguanos al oeste de su territorio. Guacané, hijo del Inca que estaba en Samaipata fue muerto por estos aguerridos indígenas, mientras que su hermano Condori que se encontraba en Caipurú quedó como esclavo de los vencedores. Sabedor del triste suceso, el monarca incásico decidió vengarse, enviando un ejército a las órdenes de Turumayo que fue también derrotado y muerto en el campo de batalla.

Ahora bien, hay que entender que la ocupación del territorio cruceño por migrantes del occidente, y que en casi todos los casos son avasalladores ilegales, obedece al diseño de una estrategia geopolítica, dentro del marco de un colonialismo andino interno perverso, ya bien conocido en diferentes manifiestos del partido gobernante. Invadir el Oriente, ahogar mediante bloqueos el desarrollo de Santa Cruz y las voces democráticas y autonómicas de un pueblo, además de tiranizar una identidad foránea sobre lo autóctono, es la consigna.

En la historia universal observamos que la ocupación de un territorio ajeno conlleva casi siempre a una confrontación, sin embargo tratados de paz también hubieron, gracias al diálogo y la concertación. Hacemos votos para que la situación en Santa Cruz no llegue a mayores consecuencia ni tampoco arda la Chiquitania, en todo el sentido de la palabra (econocidio).

Que se respeten las leyes del país para que los “cambas sin tierra”, tengan primacía en ocupar los territorios que les pertenecen ancestralmente, es un mandato legítimo y legal. Si existe algo que nadie quiere son los avasalladores/comerciantes de tierras, sean de “abarcas o corbatas”.

Carlos Dabdoub Arrién - ExPresidente del Comité Pro Santa Cruz

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