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26 de febrero de 2024, 4:00 AM
26 de febrero de 2024, 4:00 AM

Claudia Vaca/ EDUCADORA Y ESCRITORA

El profesorado boliviano ha sido un pilar fundamental en la construcción del país y la formación de futuras generaciones. A lo largo del tiempo, ha enfrentado desafíos significativos en términos de condiciones laborales y salariales. Durante décadas, los docentes han luchado por salarios justos y condiciones dignas, pero han sido subestimados económicamente, lo que ha llevado a movilizaciones y protestas. En el pasado, enfrentaron salarios muy bajos y condiciones precarias, lo que afectaba su calidad de vida e incluso resultaba en muertes prematuras.

En este contexto, es crucial analizar la evolución salarial del profesorado boliviano a lo largo del tiempo. Entre los años en que se convocó a los profesores alfabetizadores allá en los años 1955, 1960, recibían viáticos de 15 bolivianos, luego en los 1980 y 1990 empezaron a figurar en las planillas salariales y tener derechos laborales, ganando entre 50 a 100 bolivianos, según declaran los 803 profesores entrevistados de cinco generaciones de profesores de la ecorregión chiquitana y de los valles de Bolivia.

El Gobierno ha implementado medidas para mejorar los salarios y ofrecer beneficios adicionales, pero la falta de descentralización administrativa retrasa su implementación en las regiones de tierras bajas y en las comunidades del altiplano, alejadas del centro de poder.

Según la revisión de escala salarial del profesorado boliviano en los últimos 25 años, se observa una serie de medidas implementadas desde las instancias gubernamentales, para incrementar los salarios y brindar beneficios adicionales al profesorado. Por ejemplo, se han establecido aumentos salariales graduales y se han creado programas de capacitación y desarrollo profesional para los docentes.

Por otro lado, la pandemia de Covid-19 ha exacerbado las desigualdades en el sistema educativo y ha puesto de manifiesto la importancia de apoyar y fortalecer a los docentes en su labor, así como entregar acompañamiento en la salud de éstos y consecuentemente del estudiantado. La transición hacia la educación a distancia ha presentado nuevos desafíos y ha resaltado la necesidad de brindar capacitación y recursos adecuados a los maestros para adaptarse a esta nueva realidad, así como mediciones sistemáticas, anuales para medir y evaluar cómo con claridad cómo estamos logrando resolver las brechas, qué está fallando, qué está funcionando bien, es decir, un FODA anual, por municipio, con datos actualizados año tras año, y construidos de manera participativa con la sociedad civil, tanto profesorado, familias, estudiantes, gobiernos en sus distintos niveles, para esto deben priorizarse recursos económicos.

Estamos en una época en la es posible articularnos como continente latinoamericano, todo el profesorado desde nivel parvulario hasta el posgrado, tanto escuelas como universidades, es momento de plantearnos una actualización de la agenda educativa post covid19, en la cual se establezcan alianzas entre países vecinos, para colaborarnos en la resolución de nuestros problemas, y compartir las fortalezas, así mismo para internacionalizar los problemas locales, nacionales y recibir la atención, la solución a escala internacional.

Cuando el nivel nacional es incapaz de dar respuestas a las demandas históricas, solo nos queda unirnos como continente, para avanzar significativamente.



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