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19 de junio de 2024, 4:00 AM
19 de junio de 2024, 4:00 AM

Los giros o transferencias al exterior, ese flujo vital de recursos que envían los bolivianos al extranjero para que sus hijos puedan estudiar o para ayudar a sus familiares, se ven hoy afectados por una dura realidad: la escasez de dólares. Esta situación, que viene arrastrándose desde principios de 2023, ha llevado a los bancos privados a res-tringir el envío de remesas, limitar la disponibilidad de uso de tarjetas de débito y crédito en el extranjero, y a las remesadoras a modificar sus requisitos y comisiones, generando incertidumbre y preocupación entre los usuarios.
En un recorrido realizado por EL DEBER por algunas sucursales de remesadoras bolivianas, se pudo constatar la nueva realidad. Un aviso pegado en el vidrio de una de ellas anuncia que, desde el 12 de junio, para enviar reme-sas a Perú, Colombia, Estados Unidos y Chile, es obligatorio presentar ‘un respaldo documentado’ de una fuente laboral que justifique el dinero que se desea remitir. De no cumplir con este requisito, la operación simplemente no se podrá realizar.
Esta medida, implementada por varias remesadoras, busca evitar el lavado de dinero y asegurar el origen lícito de los fondos, según la ASFI. Sin embargo, genera un obstáculo adicional para los usuarios, quienes ahora deben presentar documentación adicional y pasar por un proceso más burocrático para realizar los giros. Asimismo, tampoco pueden hacer transferencias comerciales, solo a familiares. Y para poder enviar dinero deben hacer fila hasta una noche antes de manera que estén entre los cinco primeros usuarios que puedan enviar un máximo de 200 dólares por día. Los cambios aplicados en las empresas que se ocupan de las transferencias al exterior no figuran como una norma en la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), entonces, se puede ver que se apli-can por la falta de disponibilidad de divisas. A las restricciones de las remesadoras se suman las limitaciones im-puestas por los bancos privados. En algunos casos, ya no ofrecen el servicio, solo la recepción. Estas medidas, bus-can preservar los recursos disponibles.
Las consecuencias de esta situación son tangibles. Los estudiantes bolivianos que dependen de las remesas para cubrir sus necesidades básicas se ven ahora en una situación de mayor vulnerabilidad. Esta situación solo hace que siga aumentando el costo de los dólares, euros y reales en el mercado informal.
Es urgente encontrar soluciones que permitan garantizar el flujo de remesas de manera sostenible y segura. Las autoridades económicas, las entidades financieras y las organizaciones de la sociedad civil deben trabajar en con-junto para establecer medidas que faciliten el envío de remesas, protejan los derechos de los usuarios y contribu-yan a dinamizar la economía boliviana.
En este contexto, la diversificación de las vías para el envío de remesas podría ser una alternativa viable. El uso de plataformas digitales, criptomonedas y otras herramientas tecnológicas podría ayudar a reducir los costos y facilitar el acceso al servicio.
Es crucial recordar que las remesas son más que simples transferencias de dinero; son lazos de amor, solidaridad y apoyo mutuo entre familias bolivianas. Garantizar su flujo significa fortalecer la economía familiar, impulsar el desarrollo del país y construir un futuro más próspero para todos. Hay que recordar que las restricciones solo provocan la aparición de un mercado paralelo que distorsiona y empobrece más a las personas.

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