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En las últimas semanas en Bolivia han sucedido situaciones que contienen todo un significado mostrando pistas para determinar (por decirlo de alguna manera), si el actual Gobierno realiza acciones para complacer o gobernar; resaltando primeramente que la función de un gobierno, independiente de su ideología o partido, es gestionar los procesos para que funcione la maquinaria del Estado para el bien común e individual; reconociendo que muchas decisiones serán del agrado de unos y desagrado de otros, pero lo que debe prevalecer es el bien de la mayoría a corto y mediano plazo.

Partiendo de lo antes mencionado, el Gobierno está perdiendo autoridad (poder aun lo tienen) cuando toma decisiones de manera arbitraria para complacer a su sector partidario sin tomar en cuenta a los demás partidos políticos, ejemplo son los últimos ascensos militares; así mismo, también pierde autoridad cuando toma decisiones sensatas como el carnet de salud, pero como un sector de su partido político está en desacuerdo se retracta; en ambos casos, el actual Gobierno actúa para complacer a sus supuestos aliados políticos que agrupan a una diversidad amplia de personas que es imposible de complacer, sin olvidar que la lucha del poder interna del MAS complica aún más la gestión de gobierno.

Por lo tanto, hasta el momento se evidencia que el Gobierno aunque expresa verbalmente que sus decisiones son para gobernar en busca del bien de la nación, sin embargo, los hechos diarios indica que las decisiones son tomadas y reconducidas cuando es necesario, para complacer a su partido político; recuerden, no es malo tener ideas y propuesta de gobierno en los partidos políticos, pero el mal se encuentra cuando un partido político que obtiene el poder político gobierna en todo momento en buscar el bienestar del partido y no de la sociedad en general.

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