3 de octubre de 2022, 4:00 AM
3 de octubre de 2022, 4:00 AM

Son innumerables los casos de corrupción en casi todos los países del mundo, en particular los de desarrollo intermedio y los menos avanzados, y dentro de este grupo de países es aún mayor la corruptela en aquellos donde la democracia es débil, se tienen tomados los poderes del Estado, o los que viven bajo una dictadura abierta o encubierta. La corrupción se ha convertido en el medio esencial de sustentación del poder, que se ejerce no en beneficio de la población, sino para el lucro propio, de familiares, amigos y aduladores.

En Bolivia ya son decenas los casos de corrupción en todos los niveles de gobierno. Analizando la crónica de los medios solo en este año la administración central ha confrontando varios casos en los Ministerios de Educación, Desarrollo Rural, Obras Públicas y otros, provocando destituciones y juicios sin sentencia. Las Gobernaciones Departamentales, Potosí y Santa Cruz, enfrentan procesos en la Fiscalía y ni hablar de los gobiernos municipales cuyas denuncias en todas sus reparticiones, son el pan nuestro de cada día.

No podríamos dejar de mencionar el sistema judicial, la defensa pública y la policía, cuyos ilícitos arreglos con el crimen, la delincuencia y el narcotráfico parecen ser parte de su modus vivendi, pues la gran mayoría opta a estos cargos públicos en ausencia de capacidades para el ejercicio libre de la profesión o el desempeño en el mundo corporativo. Es necesario aclarar en honra de los pocos buenos jueces, fiscales y policías que la generalidad no hace a la totalidad, y estas honrosas excepciones son las que dejan algo de esperanza.

Varias formas de lucha contra la corrupción se han intentado en varios países y al parecer los esfuerzos no son los suficientes para acabar con este crimen y con los criminales, pues no acaba en el robo o hurto de recursos públicos, sino que la corrupción mata a los menos favorecidos por ausencia de servicios de salud pública, condena a la ignorancia a generaciones, aumenta la marginalidad, pobreza extrema y la insalubridad de los servicios básicos indispensables.

El Gobierno digital ha resultado ser una poderosa herramienta de lucha contra la corrupción, los programas implementados y apoyados por la OCDE en Brasil, Uruguay Chile y ahora Perú, solo para referirnos a Sudamérica, han dado resultados alentadores, al reducir la atención personal y evitar el contacto del contribuyente con el servidor público, que al despersonalizarse el pago de licencias, registros e impuestos se reducen las posibilidades de comisión de un acto corrupto.

En los casos de aprobación de obras, construcciones y licencias ambientales donde más se presentan actos de corrupción municipal, la digitalización es posible a través de sistemas robustos que permiten cargar las solicitudes con los proyectos encriptados, que se evalúan y aprueban por comités técnicos aleatorios y anónimos para el solicitante con plazo predefinido para subsanar observaciones y para la aprobación.

Lo mismo en la contratación de servicios públicos donde la evaluación y aprobación de los oferentes y las ofertas de licitaciones públicas se pueda realizar de forma independiente al contratante, al igual que las fiscalizaciones y control de ejecución de obras, sobre las cuales la administración pública queda limitada al pago de los productos o servicios. Solo estas medidas pueden ahorrar entre el 10% y 15% del total de la inversión y el gasto público de todos los órganos de gobierno.

Otro ámbito donde la digitalización es clave para mejorar la eficiencia de la función pública y reducir la corrupción es el registro y control de operaciones a través de los sistemas computacionales, que permite realizar un seguimiento en línea en tiempo real cada intervención del funcionario, sin invadir su privacidad. Bajo este control es posible determinar los cuellos de botella, tiempos de demora y respuesta al usuario y sobre todo evita cualquier alteración a la data que pueda llevar a la comisión de actos corruptos.

También contribuye a la mejora de la transparencia la posibilidad de bancarización de casi todas las transacciones y la multiplicidad de financieras digitales y medios de pago en línea, que evitan el manejo del dinero físico y permiten mayor y mejor trazabilidad de los flujos de dinero de las personas y las empresas.

Finalmente, otro aspecto en los que la tecnología digital aporta de forma efectiva, es la habilitación de medios de denuncia público con pruebas igualmente digitales como audios, films, reportes de sistemas, etc., a través de los cuales los órganos de fiscalización puedan investigar a los corruptos, sancionarlos y recuperar el daño económico causado.

De igual manera el periodismo libre e independiente, así como el acceso a la información a través de las redes sociales, contribuye a una mayor transparencia y lucha contra la corrupción, salvaguardando el derecho de las personas a la presunción de inocencia y su honorabilidad.

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