Escucha esta nota aquí


La temperatura se siente cada vez más elevada y un ambiente con humedad como el nuestro aumenta el riesgo de sufrir un golpe de calor. Este viene como consecuencia de la exposición prolongada a altas temperaturas. “El golpe de calor es un cuadro clínico bastante complejo, que puede ir desde la simple irritación del paciente, hasta llevarlo a un estado de coma y a la muerte”, explica el médico internista Óscar Varas, a tiempo de aclarar que no es lo mismo si se trata de un abuelito, un joven atlético o un bebé.

Un paciente expuesto a altas temperaturas puede sufrir una disregulación (alteración en la regulación) en el sistema nervioso central en su intento por disipar el calor. A partir de ahí comienzan a haber algunas transformaciones en el organismo, desde la hipertermia (temperatura corporal elevada a niveles peligrosos, como llegar a tener 40° C) hasta la disregulación en el sistema circulatorio que puede llevar al shock.

Cada sistema puede verse alterado. En el sistema circulatorio, por ejemplo, empieza a haber una vasodilatación periférica, eso hace que los pacientes caigan en hipotensión, el fenómeno vascular más importante asociado al shock (presión arterial baja, que puede causar desmayos o mareos debido a que el cerebro no recibe suficiente sangre).

Cuando hay alteraciones en el cerebro se puede dar un edema cerebral que a su vez puede provocar en el paciente irritabilidad, precoma, convulsiones, encefalopatía (algunos de los síntomas comunes son la disminución de la capacidad para razonar y concentrarse, pérdida de la memoria, cambios de personalidad, convulsiones), hasta la muerte.

“Puede haber alteración de los electrolitos básicos para la vida, esta deshidratación hace que perdamos sodio, potasio y que los pacientes caigan en estado de acidosis que puede perpetuar el shock en el paciente”, complementa el doctor Varas.

Se debe entender que el golpe de calor tiene dos aspectos: la alteración de la temperatura y la alteración de la circulación. “Si esto se perpetúa comienzan a fallar varios órganos y la falla orgánica múltiple hace que este cuadro pueda generar significativa tasa de mortalidad. Es importante conocer que esta patología existe”, remarca Varas.

CÓMO RECONOCER

“Uno tiene que tener en mente, más aún en esta época, que puede sufrir un golpe de calor y hay que estar preparados, pues cada vez vamos a experimentar con más frecuencia temperaturas que sobrepasan los 38°”, advierte el galeno.

Hay que estar preparado, en especial frente a toda actividad que nos expone al calor (trabajar directamente bajo el sol). Y más aún aquellos que no están climatizados, como alguien de clima templado que llega a Santa Cruz y se va a la piscina, se deshidrata y puede llegar a tener este golpe de calor.

Más riesgo tienen los niños pequeños y los ancianos, cuyo sistema nervioso central tiene deficiencias para regularse. Varas explica que también deben cuidarse aquellos que están tomando diuréticos porque tienen tendencia mayor a deshidratarse, o los que toman alguna droga que impida que suden (manera en que el organismo expulsa el calor).

Es cuestión de vida o muerte reconocer si una persona está sufriendo un golpe de calor, hay que detectar si su temperatura se elevó y si presenta alteraciones a nivel sensorial (irritabilidad, somnolencia, desorientación).

CÓMO ENFRENTAR

Es importante bajar la temperatura, hay que poner bajo inmersión en agua a temperatura natural a la persona y vigilarla. Una vez esté controlada, se la puede trasladar a un centro de salud. Pero si el paciente está convulsionando, hay que llevarlo urgente a un hospital.



Comentarios