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14 de diciembre de 2023, 3:00 AM
14 de diciembre de 2023, 3:00 AM

La flamante doble vía de la zona de El Sillar, recién entregada provisionalmente el 23 de noviembre, ha dado de qué hablar, y no precisamente por las razones que esperábamos. Con apenas unos días en funcionamiento, ya presenta problemas notables en dos áreas críticas: el kilómetro 105, donde deslizamientos provocados por lluvias torrenciales se han vuelto un dolor de cabeza, y el kilómetro 108, en Barros Negros, con hundimientos y rajaduras. Ambos tramos afectados cubren una extensión de aproximadamente 300 metros. Estos inconvenientes han sembrado dudas sobre la calidad de la obra, la cual forma parte de la carretera Cochabamba-Santa Cruz.

La responsabilidad de este proyecto recae en la empresa constructora china Sinohydro, que fue contratada mediante una invitación directa en 2015, bajo la modalidad ‘llave en mano’, durante el gobierno de Evo Morales.

El ministro de Obras Públicas, Édgar Montaño, ha sido objeto de críticas por sus controvertidas declaraciones. Primero, alardeando sobre la calidad en un video de TikTok y atribuyendo la obra a la gestión del presidente Luis Arce, y luego, deslindando responsabilidades al achacar el proyecto a la gestión de Morales, cuando surgieron los problemas señalados.

Montaño cuestionó la modalidad ‘llave en mano’, insinuando que la empresa constructora tenía demasiado poder al encargarse del estudio de factibilidad, diseño, construcción y mantenimiento. Esta situación plantea la preocupación de una fiscalización inadecuada y un control insuficiente por parte de instancias independientes.

La contratación directa, vetada por leyes de gobiernos previos a Morales, ahora pone al país en desventaja, permitiendo posibles irregularidades, actos de corrupción y obras de baja calidad que podrían resultar en pérdidas millonarias. Estos problemas se pudieron haber evitado si la obra se hubiera adjudicado a través de una licitación internacional. Está por verse si el gobierno de Arce tiene la voluntad política para investigar una gestión pasada del Movimiento Al Socialismo de la que él también formó parte.

Ante las fallas presentadas, el gerente de Sinohydro atribuyó los problemas a las intensas lluvias y prometió acelerar los trabajos para restaurar la vía. Sin embargo, la zona de El Sillar es conocida por su inestabilidad geológica y altos niveles de precipitación, lo que debería haber sido considerado en el diseño para prevenir deslizamientos y hundimientos.

Aunque la obra cuenta con túneles, las fallas indican que quizás no se hizo lo suficiente para enfrentar las condiciones climáticas y geológicas extremas. El conflicto de intereses generado por la contratación directa plantea interrogantes sobre la imparcialidad y confiabilidad del estudio de factibilidad y las especificaciones técnicas.

La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) ahora exige a Sinohydro un plan para solucionar los problemas. Aunque el gobierno asegura que la obra está en periodo de prueba y existe una boleta de cumplimiento de contrato de 29 millones de dólares, la falta de transparencia desde el inicio del proyecto exige un informe detallado sobre los aspectos técnicos y económicos, así como una investigación profunda para determinar si hubo irregularidades. Solo así se podrá evaluar si esta nueva carretera cumple con los estándares de calidad y costo que el país merece.

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