4 de diciembre de 2023, 4:00 AM
4 de diciembre de 2023, 4:00 AM

Un hombre, de aproximadamente 23 años, falleció el pasado sábado en un nuevo enfrentamiento por tierras suscitado en la provincia de Guarayos, aproximadamente a 300 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra.

El conflicto estalló en horas de la madrugada, cuando una organización criminal apertrechada con armas de fuego y armas blancas irrumpió en predios de la comunidad Pailitas, cerca de Las Londras. Dirigentes campesinos de la zona informaron que dieron parte a la Policía, pero, vaya novedad, los efectivos del verde olivo llegaron horas después, actuaron con sigilo, se aproximaron a los avasalladores y salieron en silencio.

Entretanto, los heridos en la refriega arribaron a diferentes centros médicos en Montero, Hardeman y San Pedro. Un grupo de desconocidos atacó la ambulancia que transportaba a un joven que, supuestamente, tenía dos heridas de bala en la cabeza. El deceso fue inevitable.

Por seguridad, el cuerpo del único fallecido tuvo que ser trasladado hasta la morgue del hospital Pampa de la Isla, debido a la presencia de grupos de personas que se oponían a la autopsia y amenazaban con “recuperar” el cadáver.Han pasado 48 horas desde el inicio de este nuevo ataque y todavía no existe un informe oficial al respecto. No se conoce de la movilización de fiscales ni policías en el lugar. ¿Cómo es posible que ante un hecho de extrema gravedad reine el silencio en esferas oficiales?

Claramente, se observa la conducta de grupos de personas denominados “intercuturales” que tienen armas, vehículos y recursos para imponer su ley, ante la inacción cómplice y peligrosa de un Estado que vulnera derechos humanos y permite todo tipo de excesos.

En ese contexto, es pertinente recordar que en la misma zona, el 28 de octubre de 2021 se producto el ataque, secuestro y tortura de un grupo de periodistas que llegó al lugar para recopilar información sobre la toma ilegal de tierras.

Percy Suárez, ex camarógrafo de ATB, tuvo la experiencia más dura de su vida. Empuñaba su cámara con firmeza para registrar la emboscada a periodistas, policías y campesinos. En determinado momento, apareció frente a un delincuente que cubría su rostro con un pasamontañas y apuntaba un arma contra su persona. Esa imagen refleja a cabalidad la escasez de garantías existentes para proteger la vida e integridad de los trabajadores de la prensa.

¿Qué pasó con el famoso caso Las Londras? Nada. Heber Sixto Canaza, Nicolás Ramírez Taboada y Paulino Camacho Vedia, reconocidos dirigentes de los grupos de avasalladores fueron identificados como autores materiales del secuestro, pero un juez de dudosa conducta profesional les favoreció con todo tipo de beneficios, tanto que siguen operando en el lugar con absoluta impunidad porque gozan de una evidente protección.

Paradójicamente, según el Instituto Nacional de Reforma Agraria, la disputa de tierras abarca 18 mil hectáreas, de las cuales el 90 por ciento son tierras fiscales no disponibles por encontrarse en la reserva forestal Guarayos.
Pero nada ni nadie frena las acciones delictivas en la provincia Guarayos donde operan personas armadas y entrenadas incluso para resistir y revertir cualquier acción policial. Un escenario peligroso en el que el ministerio de Gobierno, la Policía Boliviana y el Ministerio Público tienen directa responsabilidad.

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