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Entre Bermejo y Aguas Blancas, en la frontera con Argentina, se habilitó un paso ilegal que se asemeja a un callejón. Es por donde sale la mercadería de contrabando, sin el control de las fuerzas de seguridad del país vecino.

Los ‘carreros’ (personas que trabajan con su carrito) se encargan de transportar productos alimenticios, bebidas alcohólicas, colchones y otro tipo de mercancía desde un muro hasta orillas del río Bermejo para ser embarcadas en las chalanas y posteriormente cruzar hasta territorio boliviano.

El ‘contrabando hormiga’ se repite con mayor afluencia, principalmente los lunes, miércoles y viernes, cuando en Aguas Blancas se realiza una feria comercial, con la llegada de productores y comerciantes desde Orán y otras localidades aledañas de Argentina.

Cada ‘carrero’ transita de ida y vuelta por el callejón ante la paciente mirada de dos efectivos de la Policía provincial de Salta que no intervienen.

Ese paso ilegal sale a la altura de una parada de taxis y unas casetas de venta, donde se acumula la mercadería ilegal.

Además, se encuentra a unos 200 metros de las oficinas de Migración -que está cerrada por ahora- y de un puesto de control de Gendarmería Nacional Argentina. “No hay mucho control en la Argentina. Si bien el contrabando es dañino, todos trabajan para juntarse unos pesos y no hay otra actividad que hacer”, justificó el gremialista Freddy Rueda.

Según Rueda, los desocupados en Bermejo no tienen opciones de trabajo y por eso se dedican al ‘contrabando hormiga’.

Ausencia del Estado

El secretario general de la Confederación de Trabajadores Gremiales de Bolivia, Wilfredo Castro, dijo a EL DEBER que mientras no se reabra la frontera, persistirá el contrabando frente a la ausencia de instituciones de Gobierno de ambos países para el control aduanero y migratorio.

Castro instó a la Aduana Nacional y al Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando a ejecutar un control riguroso en las trancas de la carretera que une a Bermejo con Tarija. “Está claro que es responsabilidad del Gobierno y no de los gremiales. Si dejan pasar las mercaderías por los puestos de control, el que fomenta el contrabando son los mismos del Gobierno”, afirmó el dirigente gremial.

Asimismo, la Federación de Empresarios Privados de Tarija (FEPT) expresó su preocupación por la situación que sucede entre Bermejo y Aguas Blancas.

La gerente general de esa institución, Patricia Vargas, lamentó la falta de autoridad y control por ese paso fronterizo porque las instituciones gubernamentales tienen la responsabilidad de realizar operativos de lucha contra la ilícita actividad y precautelar así la industria nacional.

“Nos llegó la denuncia de sectores productivos por ese paso ilegal. La FEPT se va pronunciar hasta la próxima semana para solicitar a las instituciones estatales que cumplan con su rol en diciembre, cuando entra más contrabando por las fiestas de fin de año”, aseveró Vargas.

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