Opinión

Hacia una Bolivia federal

22 de octubre de 2021, 5:00 AM
22 de octubre de 2021, 5:00 AM

El 2 de julio de 2006, durante el primer gobierno de Evo Morales, se llevaron a cabo las elecciones para elegir a 255 constituyentes que formarían parte de la Asamblea Constituyente Plenipotenciaria, quienes tenían la misión de redactar una Nueva Constitución Política acorde a la realidad de los bolivianos, en contraposición al de la República. Sin embargo, este proceso no fue tan fácil de sobrellevar debido a las pugnas internas generadas por los intereses políticos, ideológicos, regionales, culturales, etc., de los constituyentes. No obstante, el 25 de enero de 2009, después de dos años y medio de haber iniciado este proyecto constitucional y al no haber un consenso entre la mayoría de los miembros de la Asamblea Constituyente para su aprobación, se lo somete a un referéndum, donde es aprobado con el 61,43% de los votos. Finalmente, el 7 de febrero del mismo año, Evo Morales promulga la Nueva Constitución Política del Estado.

Entonces, es en esta lógica que, en 184 años de independencia e historia política de Bolivia, se logra establecer un cambio constitucional sustancial; pues, por primera vez se reconoce a 36 culturas, ya no como etnias, sino como naciones indígenas originario campesino y se los incluye en el nuevo texto constitucional. Y, efectivamente, es esta categoría la que hace que Bolivia se constituya en un Estado Plurinacional inclusivo, en contraste al modelo Republicano excluyente.

De esta manera, Bolivia deja de ser una República, un sistema político obsoleto y fuera de contexto, para constituirse: Art. 1 (…) en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. (…). [Y] Art. 2 Dada la existencia precolonial de las naciones y pueblos indígena originario campesino y su dominio ancestral sobre sus territorios, se garantiza su libre determinación en el marco de la unidad del Estado, que consiste en su derecho a la autonomía, al autogobierno, a su cultura, al reconocimiento de sus instituciones y a la consolidación de sus entidades territoriales, conforme a esta Constitución y la ley.

Hasta aquí, todo parecía un éxito, un verdadero cambio; sobre todo para aquellos sectores sociales más vulnerables, que en el sistema republicano no eran tomados en cuenta. Por eso, el Estado Plurinacional era la esperanza para construir una Bolivia democrática, libre, inclusiva y con la libre determinación de los pueblos indígenas del Oriente, Chaco y Amazonia. Pues, en el Capítulo Cuarto, Art. 30, 31 y 32 de la Nueva Constitución se reconocen los derechos de las naciones y pueblos indígena originario campesino.

Sin embargo, ya han pasado 12 años y 8 meses de la promulgación de la Nueva Constitución y nada de lo que aquí está escrito se ha cumplido y mucho menos se lo está respetando. Por eso, creemos que ya es suficiente para dar otro paso, porque el Estado Plurinacional resultó ser peor o igual que el Republicano. Pues, el reconocimiento de tus derechos no es suficiente, cuando nadie lo cumple ni lo respeta.

Por tanto, estamos convencidos de que el siguiente paso que debemos dar como sociedad, debe ser hacia una Bolivia Federal, pues consideramos que es lo más saludable para lograr el reconocimiento de todos los pueblos indígenas y la realidad social, cultural, política y económica de cada departamento. Finalmente, el sistema federal, no es sinónimo de división, sino de reconocimiento auténtico de la realidad boliviana. Sin duda, es el mejor antídoto para terminar con el regionalismo político, cultural e ideológico que genera la confrontación entre bolivianos.

Andrés Soriocó Tomichá  / Politólogo


Tags