24 de diciembre de 2023, 4:00 AM
24 de diciembre de 2023, 4:00 AM

Llegó la Nochebuena. Es el tiempo de las reuniones familiares, de los abrazos, de los buenos sentimientos. La toma de conciencia del nacimiento de Jesús pone sensibles a las personas y hay una intención de ser mejores seres humanos y de dar lo mejor de sí mismo a los demás. La pregunta es: ¿por cuánto tiempo?

La celebración de la Navidad ha ido cambiando en el tiempo. Hace unas décadas, la fecha no estaba tan vinculada a los regalos, sino a la esencia misma del nacimiento de Jesús. Poco a poco y con la penetración de la televisión y ahora las redes sociales, la imagen de Papa Noel fue reemplazando a la del Niño Jesús; la cantidad de regalos a entregar se convirtió en el foco de la fiesta y los abrazos pasaron a segundo plano.

En un contexto mayor, preguntar ¿hasta cuándo duran las buenas intenciones? puede explicar que la mayor parte del tiempo se vea más confrontación que trabajo mancomunado por objetivos comunes, pensados en el bienestar de las mayorías. Aunque es paradójico, en Navidad, Año Nuevo y Carnaval se registra un aumento de denuncias de violencia familiar, como efecto del excesivo consumo de bebidas alcohólicas y así Bolivia suele inaugurar el nuevo año incluso con algún feminicidio. Entonces, hay que preguntarse si las buenas intenciones no son más que fuegos artificiales para el momento.

El agonizante año 2023 estuvo marcado por la confrontación política, tanto en el Movimiento Al Socialismo, donde la guerra de actores va cruzando mayores límites cada vez, como en las otras siglas partidarias. De pronto, pareciera que el insulto, la agresión y el descrédito del adversario se vuelven moneda común y, a medida que sube el tono, también transgrede la institucionalidad de Bolivia, pues todo parece estar permitido en los partidos.

La celebración de Nochebuena también pone en mayor evidencia las diferencias económicas de las familias. Están las que pueden darse festines y las que no hacen cena porque les falta presupuesto para cocinar algo especial.

Sin embargo, apelando a los sentimientos individuales, habría que procurar que ese deseo e intención de ser más generosos, empáticos y solidarios pueda trascender el sentimiento individual para ser capaces de reconocer al que está sufriendo; es decir para humanizarse, como dice Mons. Nicolás Castellanos. Que las buenas intenciones de esta celebración ayuden a vivir más conscientemente, a pensar bien en los gastos, las decisiones y las elecciones, de manera que se tenga siempre presente al otro, puesto que nadie vive sin estar interrelacionado con los demás.

A nivel político, que la Navidad llegue con un toque de honestidad a las autoridades, para que el afán populista no nuble la conciencia, para que se le pueda decir siempre la verdad al pueblo. También que la transparencia gane espacio y que haya menos corrupción en todos los niveles del Estado.

En suma, que esta Navidad sea el preludio de un 2024 mucho mejor que el 2023 que se va. Que la verdad sea el estandarte para aprender a vivir en la realidad y no en una burbuja creada por los gobernantes. Que los acontecimientos políticos que se avecinan: elecciones judiciales, elecciones primarias y Censo de Población y Vivienda no sean motivo para cargar de ataques a los adversarios, sino para resolver cómo se puede vivir en democracia y en armonía; con diferencias naturales, pero sin confrontación. Eso lo podemos pedir a los líderes y a las autoridades, pero nada pasará si no empieza por el corazón individual de cada ciudadano.

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