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El aumento acelerado de casos de Covid-19 está afectando la demanda de terapia intensiva, colapsada en La Paz y Santa Cruz, donde los familiares de pacientes denuncian que pasan horas -incluso días- en busca de un espacio en este servicio crítico.

”Después de horas desesperantes de preguntar si hay espacio en terapia intensiva en más de una decena de hospitales conseguimos una para mi tío, Jorge de la Vega, en el Hospital del Tórax, porque el paciente que iba a ocuparla murió en el camino”, comentó Vanessa Strelli, de La Paz. Su recorrido por los hospitales empezó a mediodía del viernes y recién encontró una cama libre UTI el sábado.

Actualmente, su tío está intubado en un hospital público y los gastos diarios superan los Bs 4.000, solo en medicamentos.

En la misma ciudad, Tania Imaña pasó por una situación similar dos veces; primero para buscar cama de internación, y luego terapia intensiva para su padre, Ramiro, hace dos fines de semanas, cuando ya se empezaban a saturarse los hospitales, paralelamente al incremento de casos en el eje troncal.

Tras peregrinar por más de una decena de hospitales en busca de espacio, tuvo que ingresar a la única clínica privada con espacio.

Desde el otro lado de esta crisis, el profesional Kurt Paulsen, de la Caja Petrolera de Salud (CPS) La Paz, señala que los médicos también están cayendo rápido por el virus. Explicó que, debido al colapso en el sistema de salud de La Paz, la opción es buscar terapias en El Alto.

“Estamos ahora en un pico muy alto y con muchos decesos. Las personas de un día a otro se ponen mal y comienza a la escasez de tanques de oxígeno. Se está saliendo de las manos”, reflexiona.

En cuanto a la CPS, dice que el área UTI de adultos, con 10 camas, ya está llena, por lo que tuvieron que adaptar la terapia infantil, con cuatro camas, igual para uso de adultos. Pese a ello, indicó que a diario deben de comprar servicios de privados para responder a la demanda de terapias.

Según el director del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de La Paz, Ramiro Narváez, se está gestionando la ampliación de las camas UTI y de pacientes con síntomas moderados, tanto en el sistema público como en la seguridad social. Agregó que también están en fortalecimiento los centros centinelas para evitar que la población llegue a servicios críticos.

Santa Cruz

La peregrinación por UTI se replica en Santa Cruz. El Sedes reportó que solo el domingo, 30 personas ingresaron a cuidados intensivos.

El secretario Departamental de Salud, Joaquín Monasterio fue claro al expresar que “el sistema está saturado, la gente está muriendo en el ingreso de los hospitales por falta de espacio”.

Monasterio insistió ante el Gobierno nacional sobre la urgencia en la dotación de ítems, recordando que la orden nacional de usar los remanentes del Seguro Universal de Salud (SUS) para contratar recursos humanos, lo que hace es quitar fondos para la compra de medicamentos y otros insumos.

Como efecto de la crisis de personal, en el Oncológico se están cerrando la radioterapia y el domo Covid-19. En el Hospital de Niños pasa lo mismo, con el cierre de los servicios de cirugía y las consultas externas de especialidades.

Ante este colapso de las UTI, la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva (Sbmcti) se declaró ayer en emergencia y pidió una reunión urgente con las autoridades del Ministerio de Salud, en un plazo no mayor a 72 horas, para una respuesta.

Los intensivistas consideran que existe “indiferencia de las autoridades del Gobierno nacional”, de los gobiernos departamentales y municipales, así como falta de coordinación con los especialistas. Además, denuncian que faltan medicamentos e insumos imprescindibles para este servicio crítico.

Los médicos de los hospitales San Juan de Dios y Japonés están desesperados, y además se sienten censurados, ya que además de no darles el equipo humano adecuado, denuncian que les prohíben decirlo ante los medios de comunicación.

En la Emergencia, que atiende casi un centenar de personas cada día, en este momento hay 10 personas ‘varadas’, tres de ellas intubadas: dos con ventilador mecánico y una con respirador Mambú, hecho en Bolivia. Los otros siete están con máscaras de alto flujo, “hay harta posibilidad de que fallezcan ahí”, lamenta uno de los especialistas de la unidad.

En el domo - UTI Covid-19 del Japonés -el único que funciona, a medias- de las 30 camas, solo hay 7 trabajando.

“Cada vez son menos camas, hasta el sábado 9 de enero eran 12, hoy solo siete, porque acabaron los contratos del Banco Mundial. Y encima quieren contratar a especialistas en terapia intensiva con una paga menor a la de un médico general, de Bs 5.800 líquido, y a las enfermeras Bs 3.500. Ningún médico quiere, el contrato es por tres meses, y sin seguro”, dijo.

De las 30 camas del domo 1, siete funcionan, y las autoridades departamentales están gestionando personal para atender 18 camas, de las cuales solo 15 tienen respirador”, indicó el trabajador del domo.

“Están ganando tiempo, nadie se hace cargo, cada día nos llegan 15 pacientes leves a los que tenemos que derivar a otro lado. Nuestros colegas nos piden ayuda para sus familiares y no podemos hacer nada”, lamenta el médico de Emergencias.

En el San Juan de Dios hay 16 camas, de las cuales solo la mitad tiene respiradores, las demás son para uso en Cuidados Intermedios (UCI). “Nos prometieron que el 15 de enero estarían los contratos”, dijo, pero no sabemos con exactitud qué día empezaría a trabajar ese nuevo personal”, dijo uno de los especialistas UTI.




Decesos

A esta situación que atraviesan los familiares de pacientes en La Paz y Santa Cruz, por la saturación de terapias intensivas, se agrega, según los médicos y datos oficiales, el incremento progresivo de muertes, en especial en La Paz. En solo 11 días de enero, en el país fallecieron, según datos oficiales, 250 personas por Covid-19: La Paz (101) desplazó a Santa Cruz (60).

La demanda de servicios en el Cementerio General municipal de La Paz se duplicó en relación a diciembre.

La responsable A. I de Empresas Desconcentradas del municipio de La Paz, Verónica Rojas, explicó que las solicitudes de cremación (pacientes confirmados Covid-19) y las de entierro (entre sospechosos Covid-19 y otras patologías), en el Cementerio General aumentaron a tal punto que están en similar promedio al pico de la primera ola.

Detalló que desde finales de diciembre de 2020 atienden entre 30 y 31 servicios diarios, de estos 8 son cremaciones, es decir, de pacientes confirmados de coronavirus, mientras que en el restante hay al menos 3 o 4 que mueren por sospecha del virus.

Detalló que solo en diciembre tenían alrededor de 11 servicios, de los cuales un promedio de cuatro eran confirmados Covid-19.

En el pico de la primera ola, solo en el municipio de La Paz, entre junio y agosto atendieron 3.295 servicios, es decir, fallecidos. Ante ello, ejecutan un plan de contingencia y se habilitaron 1.700 nichos en el Cementerio General, 210 en pabellón La Paz, 145 nichos de cuerpo mayor.

Narváez indicó que la tasa de mortalidad es del 3% en el área urbana y 5% en la rural de La Paz.

En Santa Cruz de la Sierra, la Dirección Municipal de Cementerios reportó que en los 23 camposantos bajo su dependencia, se anotaron 151 decesos por distintas patologías en los primeros 10 días de enero, más del doble de los fallecimientos del mismo periodo en 2020. Asimismo, de los primeros días de este año, 36 fueron por Covid-19 confirmado, y 2 por sospecha.

La cifra empezó a incrementarse en diciembre, cuando la oficina municipal de cementerios anotó 19 muertes por coronavirus y dos por sospecha.

En noviembre, el dato era de 9 decesos por Covid-19 confirmado, y uno con sospecha.

La cifra de decesos del 1 al 10 de enero supera en 50% a la del mismo periodo de mayo de 2020, cuando se anotaron 99 pérdidas; y es la mitad del mismo intervalo, en junio y en julio.

Por su parte, el jefe de Epidemiología del Sedes Santa Cruz, Carlos Hurtado indicó que aún el ritmo de crecimiento es acelerado y que en el caso del departamento cruceño se proyecta que el ascenso seguirá entre las 6 y 8 semanas siguientes.

El director nacional de Epidemiología, René Barrientos, confirmó el fin de semana que se proyecta que esta ola se duplicará, e incluso puede triplicar el pico de la primera ola.

En Beni, el director del Sedes, Erick Vallejos, celebró que la letalidad sigue siendo baja, de 1%, a diferencia de la primera ola, cuando se reportó 4%, aunque es temprano para cantar victoria. “Hoy diagnosticamos de forma más oportuna”, reconoció.

Por otro lado, desde la Asociación de Cadenas de Farmacias, indicaron que este viernes llegará una dotación del medicamento Remdesivir, con lo que se pretende eliminar el desabastecimiento y el costo excesivo. La venta es únicamente con receta médica y se espera que solo adquieran el producto los pacientes que lo requieran.


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