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Alba Roca/EL DEBER

Ramas secas, bolsas, llantas, electrodomésticos viejos e incluso sobras de alimentos y animales muertos son dejados en algunos puntos de la ciudad, donde se forman microbasurales. La Alcaldía ha identificado más de 700 de estos lugares en los 15 distritos de la capital cruceña.
El mal olor y la mala imagen que dan molesta a los vecinos que viven cerca de estos basurales, quienes ya están cansados de quejarse ante las subalcaldías y de reclamar a la gente para que dejen de botar su basura en estos sitios. 

“Es un basurero”, es la respuesta que dan los que se atreven a llevar desperdicios hasta estos microbasurales.
Los que viven en los alrededores aseguran que son las carrozas, camiones y vecinos de otras zonas los que llenan estos basurales y cuando alguien quiere reclamarle reaccionan de manera violenta.

Esa experiencia la vivió la hija de Marleny Figueroa. Ella reclamó a un auto que se detuvo a botar bolsas de basura al frente de su casa, por la zona de la avenida Santos Dumont y sexto anillo. El conductor del auto sacó un machete y la amenazó, pero afortunadamente apareció un llantero que trabaja por ese sector, quien se acercó a defenderla. 

Desde esta mala experiencia, dejaron de llamarle la atención a los que dejan desperdicios y esperan que la Alcaldía haga la limpieza y ejerza un mayor control.
Por el momento, aseguran que no es suficiente la limpieza que hacen una vez a la semana, pues creen que es necesario que hagan conocer la prohibición a los vecinos y vigilen los microbasurales, caso contrario creen que deberían instalar contenedores con mayor capacidad.

Situaciones similares viven los vecinos del barrio Cristo Rey, ubicado en el octavo anillo y avenida Arroyito. En la esquina de la casa de Rodrigo Céspedes se formó un microbasural hace cinco años, donde los vecinos van a dejar sus desperdicios, pero también lo hacen camiones con sobras de alimentos, lo que ocasiona un mal olor.
“He hecho denuncias, los mismos vecinos echan basura. Estoy cansado de pelear con ellos”, reclamó.

Rodrigo cuenta que su hija de seis años tiene una cicatriz en la pierna, porque en una oportunidad tropezó y cayó sobre un vidrio que dejaron en un montón de basura. 

Rodrigo asegura que ya se cansó de hacer reflexionar a sus vecinos y a la gente que deja su basura, porque por más que Emacruz haga el servicio de limpieza en la zona, este basural vuelve a formarse. Por esto pide sanciones duras para los infractores. 

En el mismo sector de la avenida Arroyito también hay un pozo que se ha convertido en un microbasural.

Cristina, una vecina de la zona, añade que no hay recojo de basura, así que se ven obligados a echar sus desperdicios en el lugar, donde de vez en cuando le hacen limpieza. 

Al respecto, Ricardo Oviedo, jefe de Operaciones de la Empresa Municipal de Aseo Urbano de Santa Cruz (Emacruz), informó que se han identificado 726 microbasurales en los 15 distritos de la ciudad, entre algunos que son permanentes y otros que se forman de forma eventual. 

Los distritos 7, 8 y 12 son los que concentran la mayoría de microbasurales con más de 120 cada uno.

Innovaciones
Oviedo explicó que para solucionar el problema de los microbasurales, implementarán en el nuevo contrato de aseo urbano algunas innovaciones tecnológicas. 

Prevén instalar en cada distrito ocho eco-contenedores de 9 metros cúbicos para que la gente coloque escombros, restos de poda, llantas y aparatos eléctricos, los que serán vaciados con una frecuencia de tres veces al día. 

Con esta implementación esperan que la población no tenga la necesidad de crear microbasurales en cada esquina, sino que utilice estos eco-puntos, para que la ciudad se mantenga limpia y se promueva el reciclaje que también ayudará a disminuir la acumulación de basura.

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