Opinión

Hectáreas más, hectáreas menos

El Deber logo
18 de enero de 2020, 3:00 AM
18 de enero de 2020, 3:00 AM

Por:  Roberto Unterladstaetter K.

Últimamente escuchamos y leemos con frecuencia comentarios de gente bien intencionada, entusiasmada con el “reverdecimiento” de la Chiquitania y de otras áreas naturales del oriente boliviano.

Se están proponiendo algunas medidas dirigidas a la reconstrucción de esos ecosistemas, todas sin duda muy estimulantes promovidas más por el entusiasmo y la buena voluntad que por el conocimiento, sin embargo mientras tanto debería ser de enorme importancia sacar conocimiento, experiencias y enseñanzas del desastre ocurrido recientemente además de identificar claramente los actores que planificaron esta devastadora catástrofe. 

Algunos de ellos hoy por hoy huidos o escondidos mientras que otros mimetizados se animan e insisten en reiterar el desastre provocado por chambones de toda laya, proponen muchos proyectos para justificar el nuevo PLUS (Plan de Uso de Suelo) de Beni, acusando a las personas con capacidad de pensar de estar en contra del desarrollo de Beni. No me imagino que haya alguien con capacidad mental normal que se oponga al desarrollo de algún departamento.

Que el crecimiento de la producción es fundamental en el desarrollo de una economía no supone mayores cuestionamientos. Una mayor producción es una condición imprescindible para plantearse objetivos tales como la superación de la pobreza, bandera que destacan los “desarrollistas.” Pero para salir de la pobreza, primero hay que salir de la ignorancia. Al mismo tiempo, muchos ambientalistas han comenzado a poner énfasis en los aspectos negativos que podría acarrear la expansión de la “frontera agrícola” sin la debida planificación realizada por gente idónea incluyendo a los habitantes de esos espacios. 

Es peligroso dejar esto en manos de gente interesada solo en aspectos económicos en detrimento de los efectos negativos del crecimiento tales como el impacto ambiental o la destrucción de recursos naturales. La discusión se hace todavía más delicada cuando existen sectores influyentes como algunos empresarios y políticos inescrupulosos que podrían aprovecharse de ciertas señales que podrían mostrar un crecimiento incipiente con el único fin de mantener sus privilegios arbitrariamente adquiridos.

Para empezar, una de las principales y más importantes diferencias es que mientras el crecimiento económico implica únicamente la existencia de un mayor nivel de capital en una zona, el desarrollo conlleva que este crecimiento o la situación económica de un lugar deben ser aplicados en el bienestar de cada uno de sus habitantes.

Actualmente, siendo el pretendido crecimiento económico un elemento central de la discusión política y habiendo sido eventualmente planificado como un arma electoral potente del exgobierno, incompetente y nada honesto, se hace indispensable poner sobre la mesa todas las consideraciones y alcances que puedan hacerse sobre este tema ante las instituciones comunitarias, civiles, personas e instituciones científicas reconocidas. 

De todas maneras no existe una receta mágica para el desarrollointegral sostenible, especialmente tratándose de ambientes naturales tan extraordinarios y complejos como los de Beni, que tiene la llanura de inundación más grande y única del mundo, el potencial de ingresos por turismo de Beni sobrepasa los 4.000 millones de $us/año. Recién la prensa nos informa que Rurrenabaque ha sido reconocido como uno de los principales destinos turísticos del mundo, así como esta localidad existen al menos dos decenas en Beni.

Existen empresas ganaderas modelos a nivel latinoamericano con índices productivos muy eficientes y que son al mismo tiempo ejemplo de convivencia y respeto con el mayor capital-riqueza que tiene Beni: su naturaleza.

Por otro lado, el desarrollo social económico implica por ejemplo la mejoría de los sistemas de salud y educación, infraestructuras, esperanza de vida o capacidad económica de cada uno de los integrantes de la sociedad incluyendo el desarrollo de políticas sociales más igualitarias e inclusivas,

El concepto de desarrollo, al contrario que el de crecimiento, es que no es cuantitativo sino cualitativo: el desarrollo integral sostenible es difícilmente medible de forma directa, y deben emplearse diferentes mecanismos tales como índices de satisfacción, medición de los diferentes aspectos que influyen en la calidad de vida, acceso al empleo o la formación; en cambio el crecimiento es una medida cuantitativa que se obtiene a partir de cálculos matemáticos relativamente sencillos.

No debe despreciarse la experiencia cruceña que desde mediados del siglo pasado ha logrado en base auna planificación geopolítica foránea, (Bohan-Keenleyside, 1942-51)un importante crecimiento económico mentado por propios y extraños y envidiado por muchos. Se ha tenido muchos aciertos pero también hemos cometido muchos errores y por ello el desarrollo humano es aún desparejo en lo tecnológico, en salud, seguridad, educacióny otros factores que hacen el bienestar general. 

En 70 años de crecimiento agropecuario de Santa Cruz “recién” se cultivan regularmente 2.700.000 hectáreas, se crían 4.400.000 vacunos en 1.807.000 ha de pastos cultivados y en pasturas naturales, se producen 123 millones de pollos, 1.300 millones de huevos, 1 millón de cerdos al año, aun así tenemos los índices de productividad más bajos de la región central sudamericana. 

Tenemos aún mucho que aprender y hacer, se debe privilegiar laproducción en función al rendimiento por unidad de área antes que por la expansión de superficie. 

De pronto solo con el cambio del PLUS en Beni pretenden intervenir 9 o 10 millones de hectáreas que no son “montes” sino “cascajales”, “pampas”. Dicen que engordarán ganado con granos, maíz, sorgo, soya, teniendo los mejores pastos naturales del mundo evolucionados en su ambiente, en fin, mientras no se les ocurra planificar un ingenio azucarero como el de San Buenaventura. El crecimiento y el desarrollo integral sostenible de Beni deben planificarse con extremo cuidado, mucho cuidado, enorme cariño y ciencia,ya que se trata de uno de los últimos espacios naturales más valiosos del planeta.

Tags