8 de mayo de 2023, 4:00 AM
8 de mayo de 2023, 4:00 AM

Ha fallecido el general Gary Prado Salmón, un militar de trayectoria ejemplar que enfrentó con entereza todos los desafíos de su vida personal y profesional, hasta la batalla final.

Prado Salmón es conocido como el militar boliviano que capturó al Che Guevara. De hecho, en las últimas horas los medios que informan sobre su deceso hacen énfasis casi exclusivo en ese episodio; pero la figura de este ex jefe militar es mucho más trascendente.

El general Prado tuvo activa participación en varios episodios de la historia. Muy joven, por ejemplo, participó en la pacificación de las revueltas campesinas en Ucureña y Punata, en las que se movilizaron campesinos armados para respaldar a sus caudillos Víctor Paz Estenssoro y Wálter Guevara Arce, respectivamente.

También fue parte del grupo de militares que respaldó el ascenso al poder del Gral. David Padilla Arancibia, en 1978, en el primer intento de restituir la democracia con una convocatoria a elecciones generales y que terminó en un tristemente recordado empantanamiento.

Fue jefe de la Casa Militar durante el último gobierno de Hernán Siles Zuazo, entre 1982 y 1985, y le tocó enfrentar el secuestro del primer mandatario, un confuso hecho que fue parcialmente aclarado y cuyos responsables no recibieron la condena que merecían. Prado fue firme en la defensa del Gobierno constitucional y democrático y desde su puesto tomó todas las medidas necesarias para recuperar al presidente sano y salvo.

Fue embajador de Bolivia ante el Reino Unido durante el Gobierno de Jaime Paz Zamora y, en la recta final de su carrera, estuvo al mando de la Octava División de Ejército, en su añorada tierra natal.

Un disparo accidental le provocó una grave herida que terminó dejándolo postrado en una silla de ruedas, situación que, sin embargo, no le impidió cumplir todas las tareas que tuvo asignadas. Es más, Prado, al margen de su trayectoria ejemplar, dejó una notable producción bibliográfica en la que da testimonio de su participación en varios momentos de la historia de Bolivia.

Pero al final la vida no fue del todo justa. Fue involucrado en el caso Terrorismo, cuya impostura ya fue denunciada y esclarecida. Su nombre apareció en los apuntes de Eduardo Rózsa Flores y fue suficiente para que se diga, sin prueba alguna, que el general Prado era asesor militar del grupo armado.

Prado defendió su inocencia con mucha convicción y un argumento claro y contundente: “¿Cómo un militar que defendió la patria sería capaz de apoyar a un grupo irregular? Nada es más absurdo que eso”, argumentaba.

Pero como se sabe, jueces y fiscales genuflexos ante el MAS sometieron a muchos ciudadanos bolivianos a un proceso amañado e injusto. Prado tuvo que declarar varias veces, incluso estando delicado de salud se le obligó a participar en varias audiencias y fue sometido durante 11 meses a una detención domiciliaria, tiempo en el cual tenía prohibido hablar con medios de comunicación. La jueza que dispuso la medida fue Betty Yañiquez, actual diputada por el MAS.

Sin duda, el general Prado merece todos los reconocimientos posibles comenzando desde el Órgano Ejecutivo, pero nada se puede esperar de un gobierno que admira ciegamente al Che Guevara e ignora a ejemplares servidores de la patria.

Paz en la tumba del general Gary Prado Salmón, con seguridad que la historia reconocerá sus aportes a la patria y le absolverá de todos sus errores.

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