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Mariela pensó que los terribles días, en los que amanecía sentada sobre su cama intentando respirar, habían quedado en el pasado. Estaba equivocada. Hace dos semanas y después de cuatro meses de haber vencido el Covid-19 y haber continuado su vida normal, la joven sintió que su pecho comenzó a cerrarse y luego vino esa sensación de presión y fatiga extrema.

Al principio no le hizo mucho caso, pero cuando las lluvias y el cambio en la corriente de los vientos se hicieron más frecuentes en la ciudad capital, los síntomas se acentuaron, al punto que durante dos noches seguidas no pudo dormir. “Volvió ese terrible dolor de pecho, que es como tener algo encima; volvió el dolor de espalda; la fatiga; y hasta ese sabor metálico en la boca, que hace que nada se sienta rico”, cuenta Mariela. ¿Me habré vuelto a infectar o qué me estará pasado?, se preguntó varias veces.

La joven enfermó en junio y su caso fue considerado moderado porque derivó en neumonía moderada.

Recuperarse de las secuelas pulmonares le llevó como dos meses, pero ahora nuevamente ha vuelto a usar inhaladores para el asma, volvió a las nebulizaciones y a los medicamentos para descongestionar las vías respiratorias bajas.

Su médico cree que el problema puede estar relacionado con el clima que prima en la ciudad capital, con bastante humedad.

El gerente de Epidemiología del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Carlos Alberto Hurtado, asegura que en las últimas semanas se han presentado casos de pacientes que refieren tener crisis de asma o de bronquitis, después de haber creído que superaron estas secuelas.

“Evidentemente los cambios de clima encuentran al epitelio respiratorio debilitado debido al Covid-19, que aún no se recupera a veces hasta los seis meses después y, por ello, vuelve a haber un proceso respiratorio, que produce tos, una sensación de opresión del pecho y falta de aire”, manifiesta.

Para ello, lo que hay que hacer son ejercicios respiratorios, tomar algunos broncodilatadores y seguir las recomendaciones médicas, recomienda el epidemiólogo del Sedes.

 ¿CUÁNTO TIEMPO?

Una de las secuelas más comunes del coronavirus es el Síndrome de Dificultad Respiratoria Aguda (SDRA), que afecta al pulmón, del que muchas personas suelen recuperarse en cuestión de meses. Sin embargo, los expertos dicen que otros problemas pueden perdurar y algunas personas quizá nunca se recuperen del todo.

Un punto de referencia es un estudio publicado en 2011 en la revista New England Journal of Medicine y realizado con 109 pacientes en Canadá que se habían sometido a tratamiento por el SDRA, el tipo de insuficiencia pulmonar que aqueja a muchos pacientes con el Covid-19. Cinco años después, la mayoría había recuperado el funcionamiento normal o casi normal de sus pulmones, pero aún lidiaba con problemas físicos y emocionales persistentes.

En una prueba crucial, que medía cuán lejos podían caminar los pacientes en seis minutos, su distancia promedio fue de unos 436 metros, solo tres cuartas partes de la distancia que habían predicho los investigadores.

El rango de edad de los pacientes era de 35 a 57 años, y aunque los pacientes más jóvenes tuvieron una tasa de recuperación física más favorable que la de los pacientes mayores, “a los cinco años ningún grupo regresó a los niveles normales de condición física que se habían calculado”, escribieron los autores.

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