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2 de agosto de 2022, 4:00 AM
2 de agosto de 2022, 4:00 AM

La tragedia volvió a la ciudad la noche del domingo cuando el fuego arrasó con buena parte del popular Mercado Mutualista, en un incendio muy grande y devastador para la economía de centenares de familias que perdieron toda su mercadería. Aún se desconocen las causas que iniciaron el fuego, pero cualquiera sea esta no resolverá el drama de esos comerciantes que sustentan la economía de sus familias con sus modestas ventas y que ahora están con las manos vacías.

Sensiblemente, como ocurre en casi todos los incendios en la ciudad, cada siniestro deja en evidencia la precariedad de Santa Cruz de la Sierra, una ciudad que ha crecido acelerada y desproporcionadamente, pero las condiciones de infraestructura urbana que debieran acompañar ese crecimiento han quedado muy rezagadas.

El resultado es una ciudad desprotegida, expuesta a cualquier desastre, pero sin defensas para protegerse de esas amenazas, que en ocasiones terminan en lo que ocurrió en el Mutualista. Los informes preliminares hablan de alrededor de 1.000 casetas destruidas, pese al esfuerzo de los propios comerciantes que intentaron rescatar lo que pudieran, y de bomberos que trabajaron en medio de las llamas y la humareda.

 Varios son los factores que dificultaron las tareas para sofocar el fuego: para comenzar, el sistema de organización del mercado, con pasillos estrechos, hizo difícil el acceso de los bomberos. Paradójicamente, la desesperación de los propietarios por salvar sus pertenencias también se convirtió en un obstáculo para la rápida intervención de los equipos de emergencia, porque por razones de seguridad no pueden operar allí donde hay personas movilizándose.

En la zona o no existen suficientes hidrantes o su acceso a ellos no es expedito. Bomberos se quejaron de que tuvieron que desplazarse a diferentes puntos de la ciudad donde existan esos accesos al agua.

 Pocas horas antes se había producido otro incendio en el galpón de una textilería de acopio de telas en la zona del Plan 3.000. Es decir, la ciudad está permanentemente expuesta a este tipo de tragedias, que con las condiciones climáticas, vientos, temperaturas elevadas y deficientes condiciones de prevención en los lugares de alta concentración, configuran verdaderos polvorines donde todo puede ocurrir.

El incendio del Mercado Mutualista ocurrió en horas de la noche, pero si eso mismo pasaba en horas del día probablemente las consecuencias hubieran sido mayores, incluso quizá con personas afectadas directamente por las llamas. Ese centro comercial no cuenta con señalizaciones, extinguidores, salidas de emergencia ni ninguna señalética adecuada para un lugar donde se dan cita muchas personas y en espacios reducidos.

Ni el Mercado Mutualista ni otros centros de abasto o comercio tienen las condiciones para evitar incendios o cuando menos reaccionar rápido para despejar el área y sofocar oportunamente las llamas.

 He aquí una tarea urgente y de inmediata atención para la Alcaldía: Santa Cruz es la ciudad donde más incendios ocurren al año en comparación con cualquier otra urbe del país. Necesita, por tanto, equipar correctamente a los bomberos, aumentar el número de cisternas, revisar si los hidrantes son suficientes, establecer políticas de prevención en los mercados y comercios, hacer una vigilancia estrecha del cumplimiento de las normas, y tomarse, en definitiva, en serio la tarea de revertir esa trágica tendencia de una ciudad que arde de a poco en algún punto de su geografía.

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