Opinión

Incertidumbre

18 de diciembre de 2019, 3:00 AM
18 de diciembre de 2019, 3:00 AM

Después de la caída de Evo, el espectro político-partidario está en proceso de recomposición y todavía no hay nada definido sobre las posibles alianzas y binomios; una situación que genera en la gente bastante ansiedad, especulación y sobre todo incertidumbre.

¿Hasta cuándo?

No existe una respuesta precisa para saber en qué momento tendremos despejada la ruta y recuperaremos la certidumbre, no obstante, el proceso de institucionalización del Tribunal Supremo Electoral es una señal de que se podría tener un mejor visual en el camino después de que los nuevos vocales nacionales y departamentales estén ubicados en sus respectivos lugares de trabajos –obviamente, todos esperamos que sean probos-, establezcan las reglas de juego (convocatoria a elecciones) y se vuelva a recuperar la confianza en dicha institución pública.

Planteo algunas preguntas como forma de lidiar con la incertidumbre: ¿La ruptura Camacho-Pumari dejó en stand by la construcción de un proyecto político y relato ideológico acorde a las demandas de la revolución de las pititas? ¿Quedó debilitado Camacho después de los audios? ¿Volverá a constituirse el MAS en primera fuerza política sin Evo de candidato? ¿Carlos Mesa es una opción para ocupar el centro político?

Luego de su proeza, Luis Fernando Camacho acumuló un capital político con base en un discurso que se alimentó de la resistencia y fe católica. Su distanciamiento con Pumari por la filtración de los audios ha quedado golpeado, sin embargo, tiene toda la legitimidad para seguir en carrera y ser una opción competitiva desde la derecha del espectro político-partidario.

Es incuestionable que si consolidaba la dupla con Pumari su proyección política de ambos hubiera tenido otras connotaciones porque la sinergia que demostraban públicamente conectaba con la gente. ¿Su separación es irreversible?

El MAS ha quedado herido y con disputas internas. Su recomposición y unificación dependerá de la capacidad de Evo -un animal político- para hacer una sutura entre duros y moderados.

El establecimiento de su cuartel general en Argentina es justamente para empezar a desarrollar un trabajo quirúrgico y luego volver a la cancha. Si la práctica de sus adversarios y enemigos sigue siendo serrucharse el piso entre ellos, la operación retorno del partido tricolor será exitosa.

En el caso de Mesa, su silencio estratégico es una forma de aguardar a que llegue el tiempo político preciso para decir lo justo y necesario, recuperar capital político y así aparecer como la opción de centro permeable a las corrientes que nacen desde los extremos.

El mensaje político subyacente de la revolución de las pititas y los 21 días de paro, a pesar de la incertidumbre reinante, se mantiene en la memoria de la gente, sobre todo en las nuevas generaciones de jóvenes que demandan otra forma de hacer política. Quien no ha entendido ello no ha entendido nada.



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