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1 de mayo de 2022, 4:00 AM
1 de mayo de 2022, 4:00 AM

A mucho insistir, la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) logró la ansiada reunión con el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, a cuatro meses de haber pedido audiencia para tratar temas de interés y preocupación del sector. Todo el mundo pensó que la aceptación fue para escuchar los argumentos de la CEPB contra la insólita solicitud de incremento salarial de la Central Obrera Boliviana (COB), de un 10% al salario mínimo y 7% al haber básico, lo que el empresariado había calificado como “inatendible”. Pero, grande fue la sorpresa cuando, concluida la reunión de casi dos horas (25.04.2022), se supo que se habló de todo, pero del incremento salarial, nada.

El Presidente de la CEPB, Ing. Luis Fernando Barbery, explicó que el anuncio del gobierno -un día antes de la reunión- de que habría un incremento salarial, ignorando el pedido empresarial de que no se diera este año, no dio lugar a insistir en ello, pero sentenció que el gobierno cargaría con las consecuencias. La noticia del incremento del 4% al mínimo y 3% al básico se dio el 27.04.2022.

El diálogo entre gobernantes y gobernados en una sociedad que se precie de civilizada debería ser algo cotidiano, como se da en países donde los derechos y obligaciones ciudadanas son iguales para todos. De ahí que, la reunión con la CEPB no debería ser vista como un favor, especialmente cuando el Convenio 131 de la OIT establece que, en materia salarial, el diálogo debería ser tripartito: trabajadores, empresarios y gobierno.

Porque, facilito es decir a las empresas “aumenten”, pero si la productividad de la mano de obra no sube ello pasa a ser un costo más para el que opera en el sector formal, siendo imposible repasar tal sobrecosto a los precios de sus productos al tener que competir en un mercado salvaje, abarrotado de mercaderías de contrabando o importadas a bajos precios por las devaluaciones en derredor, mientras Bolivia tiene un tipo de cambio fijo por más de 11 años, utilizado como un instrumento anti-inflacionario que castiga al productor nacional, a los exportadores del sector no tradicional y provoca una sangría de las Reservas Internacionales Netas del BCB, según advierte el análisis “Cómo se ha librado Bolivia de la inflación que recorre América Latina (y por qué no es tan buena noticia como parece)” publicado por BBC Mundo (25.04.2022).

Hacer empresa en el país no es fácil, especialmente cuando el entorno en términos objetivos no es el más adecuado: cuando las normas existen, pero no se aplican, imposibilitando competir en condiciones de igualdad.

Pongamos como ejemplo lo que pasa en el rubro textil: el país está inundado de ropa usada contrabandeada, ya que está prohibido por Decreto importar legalmente y vender internamente tal mercadería. Sin embargo, toneladas de ropa usada se expenden libremente, habiendo adquirido de esta forma el contrabando, carta de ciudadanía.

¿Se imagina Ud. un incremento salarial obligatorio para ese pequeño taller de confección o la industria textil formal, que deben pagar impuestos, cargas sociales, etc., y cuya economía se encuentra muy golpeada por años, dada esa ilícita actividad? ¿Qué de otros sectores como el turismo, la gastronomía o la hotelería, que no se han recuperado hasta hoy de la debacle del 2020? Es que ¿acaso la COB cree que a todos les va tan bien, como a sus dirigentes?

Aquí va un ejemplo “con manzanas” para ver por qué no caben los incrementos salariales o dobles aguinaldos obligatorios basados en el crecimiento del PIB, que no es, sino, un promedio de crecimiento de toda la economía, en la que algunos sectores crecen, mientras otros no, e incluso hay quienes decrecen:

Mario tiene 6 manzanas, Edison 5, Paúl 3 y Carlos 2; en total 16, pero cada uno tiene 4 manzanas en promedio. Verdad y mentira ¿no ve? Eso dice la estadística.

A Mario le va bien, compra 7 más y sube a 13; Edison mantiene sus 5; Paúl pierde 1 y queda con 2; Carlos se queda sin nada. ¿Qué dicen los cálculos? Mario ganó 117%; Edison se mantuvo igual; Paúl disminuyó la tercera parte y Carlos lo perdió todo. Sin embargo, entre los 4 tienen 20 manzanas, cada uno 5 en promedio y el crecimiento grupal fue del 25%. Eso dice la estadística.

Si a Paúl y Carlos les dijeran que compartan obligatoriamente las “5 manzanas” que en teoría tienen ¿lo podrían hacer? Igual pasa a nivel de las empresas: si en vez de manzanas hablamos de ingresos, se ve lo injusto que es obligar a compartir lo que no se tiene, algo que los muchachos de la COB no entienden…

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