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Isaac Sandoval Rodríguez, un imprescindible

Carlos Hugo Molina 27/10/2020 05:00

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Hace bien el debate sobre la democracia y su futuro. Las cosas son como son, no como queremos que sean. Estamos volviendo a las fracturas básicas de la sociedad boliviana, planteadas por la alianza de clases de la Revolución Nacional. Luego vino la insurgencia foquista y armada de la guerrilla. Siguieron los gobiernos de seguridad nacional con los tanques en las calles. La UDP de la recuperación democrática desde el 10 de octubre de 1982. Víctor Paz con la Nueva Política Económica y el 21060. Siguió el MAS de los indios originarios campesinos, contra los k´aras, hace 15 años. Y en esta sucesión dialéctica de temas irresolutos, ¿volvemos a la confrontación regional?

En todos los casos, obviamente existieron razones materiales para que la idea contagie las conductas, como en su momento la guerra federal y Ayo Ayo. Cuando las vemos en perspectiva, nos damos cuenta que son asignaturas pendientes en una sociedad pasionaria, de afectos y desilusiones rotundas.

La crítica está ahora contra un bloque de poder que reaparece en Santa Cruz, neo conservador y al mismo tiempo agresivamente liberal en lo económico, mientras recordamos que, en el mes de noviembre del año pasado, en los mismos espacios se abrió la puerta de una ruptura al modo de gobierno masista en el que habíamos vivido desde enero del 2006.

Y aquí hurgamos dentro de nosotros mismo y nuestra conciencia. Y encontramos a Carlos Montenegro y lo nacional popular. A René Zabaleta que develó el abigarramiento del Poder Dual. A Sergio Almaraz que nos ayudó a recuperar los recursos naturales como parte del imaginario nacional. A José Ortiz Mercado con la reforma del Estado, y junto a todos ellos, encontramos los escritos de Isaac Sandoval para ampliarnos la visión. La respuesta está en las etnias, regiones, clases y movimientos sociales. 

No solo lo ideológico con Guillermo Lora. No solo la región, de José Luis Roca. No solo lo indio, como en Silvia Rivera. ¿Me estoy olvidando de García Linera, desde los movimientos sociales?

En 1980, investigando en la biblioteca de la UNAM pregunté qué libros y autores bolivianos eran demandados en ciencias sociales con mayor frecuencia. 

Derecho Administrativo, de Julio Alberto D´Avis; la Estrategia de Desarrollo, dirigida por José Ortiz Mercado; y la Legislación del Trabajo, de Isaac. En mayo de 2010, comentando su obra en un acto académico, busqué en el Google antes de la actividad las entradas con su nombre entrecomillado; había aproximadamente 2.260.000 entradas. El 22 de octubre de 2020 la misma búsqueda arrojó cerca de 6.610.000 resultados.

Su vida pública señala que fue ministro de Trabajo durante el Gobierno del General Torres, a sus 33 años. Siguió el exilio que sufrió, al igual que una generación completa, durante el banzerato. 

Unos años después fue designado como rector fundador de la Universidad Nacional Siglo XX, de Llallagua en Potosí. Siguió siendo académico internacional y se lo vio después como magistrado del Tribunal Administrativo del Banco Interamericano de Desarrollo.

Para realizar un “recuento que permita superar las desilusiones de nuestra historia”, leemos las paradojas existentes en las preguntas que se formuló buscando respuestas.

Sobre nuestras pulsiones profundas: ¿nos asumimos mestizos? ¿Nos enseña algo el México de la Plaza de las Tres Culturas, Álvaro Obregón y Francisco Villa entrelados en el Distrito Federal? La confrontación urbano–rural, la Bolivia Andina que tiene 2/3 de su territorio cubierto de selva, pampa y chaco. 

¿Qué hacemos con 36 naciones con una lengua de la comunicación y el conocimiento distinto del que les sirve de relacionamiento? ¿Somos ciudadanos o comunitarios, cómo combinamos el tinku con la internet, la autonomía y el centralismo democrático con el federalismo?

Isaac recorrió todos esos caminos, y él, un marxista en el análisis, nos enseñó una nueva Santa Cruz desde Buena Vista, admirando la belleza corcovada del Amboró.