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Tras siete años, desde su último álbum de estudio, La llamada, el cantautor madrileño Ismael Serrano propone Seremos, un disco de 13 canciones, que escribió durante la pandemia y que se convirtió en una especie de viaje de autodescubrimiento, que está llamado a ser un hito en su carrera. Serrano conversó con EL DEBER de su nuevo trabajo, de este momento y recordó las dos ocasiones que visitó Bolivia.

_¿Cómo preferirías definir Seremos, ¿una declaración de principios, o una reflexión sobre tus estados de ánimo?
Es una llamada a levantar la mirada. Yo no he sido capaz de componer canciones que hablen de la pandemia de forma explícita, no he sido capaz de hablar de las calles vacías, de los hospitales llenos, de los aplausos en los balcones al personal sanitario. Yo quería escribir canciones que fuesen, de alguna manera, una invitación a un encuentro que nos permitiese conectar con esa vida que había quedado congelada. Yo quería que podamos pensar sobre el lugar que uno ocupa en el mundo, como una forma de levantar la mirada, de ver para adelante.

_Seremos es un disco que celebra la vida, eso se refleja en algunos temas, como Adiós, donde decís “sonrían, que no todo está perdido…”
Así es, incluso para despedirse. No nos hemos podido despedir de mucha gente, entonces, quería hacer una canción que invite a seguir en la búsqueda de las cosas buenas que quedan. Eso resume el espíritu del disco, que la esperanza prevalezca.

_¿Qué lección te deja lo que nos está pasando?
Quizá, que lo más importante en mi vida no es la música; es mi trabajo, mi terapia que me ayuda en momentos difíciles, pero hay cosas mucho más importantes, que tienen que ver con los afectos, con la familia, con los amigos, con todas esas cosas que deben ser prioridad en nuestras vidas. Esta pandemia me ha enseñado que debemos valorar el bien común, la solidaridad, aunque aún estamos atravesados por la pena, la tristeza y la angustia, pero con el tiempo caemos en la cuenta de algunas cosas y una de ellas es que solo se puede salir de esto juntos.

_A propósito de Adiós, que es una chacarera, ¿cómo dialogas con la música latinoamericana?
Es algo que ya había hecho en La llamada (2014). Y en Seremos se puede apreciar también en Fahrenheit 451, canción en ritmo de cumbia. A mí siempre me ha divertido usar los ritmos tradicionales, que tienen más que ver con la celebración, como una forma de mandar mensajes más contundentes. El contraste entre lo tradicional y la mirada casi política. Mi mirada siempre ha estado puesta en Latinoamérica, desde Mercedes Sosa hasta Silvio o Víctor Jara. No olvidemos que la canción de autor ha sido renovadora del folclore tradicional, entonces, que incluya una chacarera o una cumbia tiene que ver con hacer crecer nuestro universo musical.

_¿Qué le diría este Ismael Serrano, que dice ‘no soy el cantautor que vino a ordenarte la vida’ al Ismael de Papá cuéntame otra vez (1997)?
Le diría eso, justamente: no te empeñes en ordenarle la vida a la gente, tómate menos en serio a ti mismo, no te pongas tan melodramático y disfruta el momento. Alguien dijo que para ser un joven mayor hay que ser viejo de joven. Y a mí, a lo mejor, me tocó ser viejo de joven para darme cuenta.

_Estuviste en dos ocasiones en Bolivia; en 2003, actuando en la cinta El corazón de Jesús, de Marcos Loayza, y en 2012, cuando viniste a cantar por primera vez. Aquella vez que te presentaste en Santa Cruz, te sorprendió la gran cantidad de público que asistió al concierto y que conocían tus canciones. ¿Qué recuerdas de esos momentos?
El corazón de Jesús fue una gran experiencia, porque Marcos sacó mi vena histriónica, poniéndome a llorar a moco tendido frente a cámara y a componer, además, en ese papel tan bonito, como una especie de coro griego, que sirve como enlace de unas y otras escenas. Luego fui al estreno, la pasé mal con la altura, pero fue algo muy lindo, sobre todo la sorpresa de encontrarme con un público que conocía mis canciones, como pasó años después con ese público de Santa Cruz, tan maravilloso. Siempre está en nuestros planes volver y espero que a Bolivia pueda darse pronto.

_¿Tenés claro lo que vas a hacer de aquí en adelante o preferís dejarte sorprender?
Soy un tipo que planifica mucho su vida, sobre todo a nivel profesional. En el día a día, dejo que la vida me sorprenda, pero no tanto. No creo en el destino, pero tengo la sensación de ir como en bicicleta, de estar pedaleando toda la vida y de que no puedo dejar de hacerlo, porque, si no, la bicicleta se cae.

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