Opinión

Jenecherú

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5 de noviembre de 2019, 3:00 AM
5 de noviembre de 2019, 3:00 AM

La tarde del 31 de octubre, vecinos del municipio de Porongo lograron detener una camioneta que intentaba cruzar el río Piraí transportando grandes cantidades de mechas y fulminantes para dinamita cuyo supuesto destino era una compañía minera. 

Sin embargo, y dada la coyuntura que vive el país, y en medio del luto por nuestros dos héroes recientemente asesinados en Montero, es oportuno destacar la decisión y valentía de los compatriotas para evitar que dicho material peligroso llegue a manos erróneas.

Es que, como dijo Salomón, existe un tiempo para todo bajo el sol, tiempo de callar y tiempo de hablar, tiempo de paz y tiempo de luchar, y estos no son tiempos para cobardes sino tiempos para valientes. 

Son tiempos para preocuparnos, no en el pan que empieza a escasear, sino en la democracia que, una vez perdida, talvez no podamos recuperar; pensar, no en el dinero que dejamos de percibir, sino en la libertad que ninguna suma podrá luego comprar. Por lo mismo, no seamos personas de doble ánimo, sino que mantengámonos firmes en esta lucha que aunque no sabemos cuando acabará, sí sabemos cómo terminará, con el fin de la tiranía. 

Pero esta batalla no es solo del pueblo, es de todos, incluidas nuestra Policía y FFAA, que esperamos se armen de valor y se pongan del lado correcto de la historia, honrando la memoria de sus próceres y convirtiéndose en los futuros héroes de la patria. 

De lo contrario, no se confundan, ya que si por temor o ambiciones rehuyesen a esta responsabilidad, tengan por seguro que sufrirán, al igual que otros que decidieron apoyar a este régimen, el escarnio público y ningún dinero ni posición podrá calmar sus conciencias de la vergüenza y el remordimiento de no haber actuado como el pueblo les demanda.

Cuánta ironía que hayan sido las ambiciones geopolíticas de este gobierno las que desencadenaron los incendios en la Chiquitania, y que hoy sea el fraude que ellos mismos armaron lo que avivó en cada boliviano el deseo ardiente por libertad, un fuego interno que ya nadie podrá apagar.

Que hayan subido al poder confrontándonos entre bolivianos, y que ahora sea su terca intención de prorrogarse lo que nos haya unido más que nunca. Es esa unión lo que más temen, y presas de ese miedo talvez intenten perseguir y apagar a nuestros líderes, pero ya es demasiado tarde porque ya no tenemos miedo, somos millones de mechas encendidas, porque ahora, todos somos Jenecherú.



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