Seamos realistas: ¡las noticias son alarmantes! Como dijo el secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, hace unos días: “La era de la ebullición global ha llegado”. Ciertamente vemos los efectos del calentamiento global en todo el mundo: sequías, falta de agua, incendios de bosques, inundaciones. En Bolivia, la tasa de deforestación de los dos últimos años no tiene precedentes en su historia; pone en peligro su biodiversidad única, con efectos negativos para su población.
La UE ha adoptado un Reglamento para luchar contra la deforestación; entendemos que 1) los árboles capturan gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono; 2) al talar árboles eliminamos la posibilidad de que capturen estos gases y al talarlos liberan el carbono que habían estado reteniendo; y 3) la deforestación causa alrededor del 10% de las emisiones mundiales y, por tanto, contribuye esencialmente al cambio climático.
Globalmente, alrededor del 90% de la tierra deforestada se utiliza para la agricultura y la Unión Europea, con 440 millones de consumidores, importa una parte significativa de esa producción. Somos conscientes: hemos sido parte del problema; ahora queremos ser parte de la solución.
El objetivo del nuevo Reglamento es detener la tala masiva de bosques y frenar la deforestación global para hacer frente al cambio climático. Por ello hemos tomado medidas en la UE sobre la comercialización de siete productos de base: aceite de palma, ganado, soja, café, cacao, madera y caucho, así como productos derivados como carne de vacuno, muebles o chocolate.
¿Qué dice el reglamento?
Los exportadores de estos productos a la UE tendrán que probar que éstos no provienen de áreas deforestadas o de bosques degradados después del 31 de diciembre de 2020. Hay un periodo importante de transición para permitir una adaptación efectiva: las disposiciones se aplicarán solo 18 meses después de la entrada en vigor del reglamento, es decir, a finales de 2024. Las pequeñas y microempresas tendrán un periodo de transición más largo (hasta junio de 2025).¿Cómo funcionará en la práctica?
El reglamento crea un sistema de evaluación comparativa, que asigna un nivel de riesgo relacionado con la deforestación y la degradación forestal a países dentro y fuera de la UE. La categoría de riesgo determinará el nivel de obligaciones específicas para los operadores y las autoridades de los Estados miembros para llevar a cabo inspecciones y controles. Esto facilitará un seguimiento mejorado para países de alto riesgo y una diligencia simplificada para los países de bajo riesgo.
¿Qué significa esto para los exportadores bolivianos?
Desde la UE somos conscientes de que muchos productores bolivianos están comprometidos con garantizar cadenas de valor libres de deforestación. A primera vista, estas medidas pueden parecer duras para los exportadores. Sin embargo, creemos firmemente que el nuevo Reglamento constituye una oportunidad importante para los productores bolivianos, no sólo desde una oportunidad medioambiental sino también de negocio.
Bajo las nuevas reglas, la Unión Europea tiene varias iniciativas en curso para apoyar a los productores bolivianos a cumplir con el Reglamento y convertirlo en una oportunidad para incrementar sus exportaciones a Europa:
Nuestro programa de cooperación bilateral contempla un Apoyo Presupuestario de 31 millones de euros para el Estado, en curso de firma por el Gobierno de Bolivia, para mejorar la gestión de las áreas protegidas, el manejo de las cuencas y de los bosques.
En junio de este año se dio nacimiento a un programa de 20 millones de euros, con la Embajada de Suecia, destinado a la sociedad civil para promover el cuidado de la biodiversidad, la gestión integral y prevención de incendios forestales para la reducción de la deforestación. También se apoya el desarrollo de cadenas de valor productivas y sostenibles, como las de la castaña y asaí en Pando. Está claro: ¡se puede producir sosteniblemente protegiendo el bosque amazónico!
En 2024 se iniciará un nuevo proyecto de 11 millones de euros de apoyo de la Unión Europea para contribuir a la transición hacia sistemas agroalimentarios más sostenibles y resilientes al clima en Bolivia.
En Latinoamérica se cuenta con el programa denominado “AL-INVEST Verde”, cuyo objetivo es apoyar la transición hacia una economía circular para facilitar la implementación de modelos de producción sostenibles.
Cuenta con un presupuesto de 33 millones de euros y una duración de 48 meses; inició en diciembre de 2021 y culminará en noviembre de 2025. En Bolivia “AL-INVEST Verde” apoya a 1.000 productores de la cadena sostenible de la apicultura, con el proyecto Bee Green.
La UE trabaja también en apoyo a la Autoridad Plurinacional de la Madre Tierra, en el marco de la iniciativa Euroclima, para proporcionar asistencia en la consolidación de iniciativas de manejo integral y sustentable de bosques y el apoyo a la arquitectura sistemas nacionales de monitoreo al cambio climático.
El espíritu de la regulación de la UE es abrir posibilidades para que los productos bolivianos compitan en el mercado europeo, con una producción que protege el medioambiente. Para lograr eso, queremos acompañar a los bolivianos en esta transición, cooperando juntos para promover la protección, restauración y sostenibilidad de bosques y agricultura.