1 de marzo de 2023, 4:00 AM
1 de marzo de 2023, 4:00 AM

Con más de medio siglo de vigencia institucional, la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) ha contribuido -y lo sigue haciendo- a mantener encendido el anhelo ciudadano de preservar la libertad de expresión, tanto en periodos democráticos como en los que fueron suprimidas las libertades ciudadanas bajo los signos de gobiernos totalitarios. En estos tiempos, es habitual escuchar quejas de personas afectadas en sus derechos, que exigen respeto para su libertad de expresar ideas y demandas. Ese es el valor de la libertad de expresión; se trata de la columna principal de derechos a partir de la cual se plantea el cumplimiento de otras libertades reconocidas en los estándares internacionales y en la CPE promulgada en febrero de 2009.

Creada el 24 de febrero de 1970, la ANP nació en defensa de la libertad de prensa y de la libre expresión, una tarea de la que se ha ocupado permanentemente desde entonces. Conformada por los principales diarios bolivianos, surgió con una firme respuesta ante la agresión del Gobierno de Alfredo Ovando Candia que, mediante un decreto del 19 de febrero de 1970, prohibió la circulación de periódicos independientes los días lunes. La medida fue considerada de inmediato como una abierta censura y motivó a directores de medios, periodistas asociados, organizaciones de radioemisoras y agencias internacionales de noticias a respaldar la creación de una entidad que defienda el principio fundamental de la libertad de prensa en el país. Organizaciones internacionales como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) se solidarizaron con la prensa boliviana, y la campaña de denuncias influyó en el Gobierno de entonces, que el 14 de agosto de 1970, modificó la disposición y permitió que los lectores tengan acceso a los diarios todos los días del año.

La ANP ha desempeñado roles destacados en los ciclos dictatoriales cuando, en alianza con radioemisoras privadas, conformó el acuerdo Prensa-Radio para denunciar la clausura de medios, la persecución de periodistas y la vulneración de libertades ciudadanas. En 2010, convertida ya en referente principal de las organizaciones de prensa en Bolivia y reconocida internacionalmente, propuso y encabezó una campaña inédita que llevó un mensaje contundente: “No hay democracia sin libertad de expresión”.

La protesta reflejada en las portadas en blanco del jueves 7 de octubre de 2010, fue una respuesta a la distorsión de una ley orientada a luchar contra toda forma de discriminación, pero que en el fondo distorsionaba su objeto intentando silenciar las voces de los medios independientes.

En 2008, el accionar de la ANP se vio fortalecido con la creación de la Unidad de Monitoreo y Vigilancia de la Libertad de Prensa y Expresión en Bolivia, que desde entonces reporta agresiones a periodistas y medios, tanto privados, como estatales y comunitarios. El trabajo de la mencionada Unidad es reconocido por entidades internacionales como la CIDH y su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, que en un reciente informe sobre conflictos en Santa Cruz, menciona un reporte de la ANP como fuente de denuncia de agresiones inferidas por policías a periodistas. Junto a la defensa de periodistas amenazados, detenidos o encarcelados, la ANP y su trabajo de monitoreo que este año cumple 15 años, el aporte institucional es altamente valorable para el ciudadano y las instituciones democráticas.

 En los últimos días el nuevo presidente de la ANP, Jorge Carrasco Guzmán, ha ratificado el compromiso de defender y resguardar el derecho a la libertad de prensa y expresión de todos los periodistas. Lo hace al frente de una entidad que se ha mantenido como eje articulador inquebrantable para la preservación de principios y valores en resguardo de la democracia.

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