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El país está mejor, según el presidente de Bolivia, Luis Arce Catacora. Con algunos datos, no muchos, el mandatario buscó la manera de convencer a los ciudadanos de esa afirmación. El Día del Estado Plurinacional emitió un mensaje en el que volvió a pedir unidad y en el que insistió en que el país ya está en la senda de la recuperación económica, aunque hay muchos datos que demuestran que no es tan así, que las cifras macro no necesariamente reflejan lo que ocurre en cada hogar. 

El mensaje se pronunció desde la Casa Grande del Pueblo frente a los dirigentes sindicales del Pacto de Unidad. Desde la gestión de Luis Arce se le resto relevancia a este acto en conmemoración del Estado Plurinacional, porque ya no se trata del principal informe de gestión del mandatario, como cuando Evo Morales era presidente, ni se rinde ante el Poder Legislativo, sino ante un grupo corporativo que, sin duda alguna, tiene más poder que los senadores y diputados a la hora de definir el rumbo del país.

No obstante, el presidente no escapó de la tradición de su partido de imponer la mirada al pasado como sustento fundamental de su vigencia en el poder. Según, Arce no hay que olvidar “de dónde venimos”, aunque muchas veces ese mirar el retrovisor signifique perder el foco en el futuro y en lo que podemos llegar a ser si en Bolivia hubiera reconciliación y trabajo mancomunado para salir de la crisis económica y social actual.

El presidente se refirió a medidas, muchas veces asistencialistas, destinadas básicamente a fortalecer la demanda interna de los bolivianos. El bono contra el hambre, la devolución de aportes a las AFP o el reintegro del IVA (todas ellas con impacto moderado en la economía nacional). En cambio, aunque ponderó el superávit de la balanza comercial, no puso énfasis en cómo se está transformando la matriz productiva nacional. Las exportaciones no tradicionales marcaron un récord, pese a las restricciones impuestas desde el Gobierno nacional, y los hidrocarburos mostraron una nueva caída, lo que refleja que el gas -por ahora- no será el recurso principal.

En la alocución del mandatario no se hizo referencia al constante reclamo de los empresarios privados: al menos un puente de diálogo para coordinar el crecimiento de la economía. Al contrario, Luis Arce y su gobierno apuestan por fortalecer las empresas del Estado y no dan muestras de generar incentivos para la producción en el sector privado o, por lo menos, eliminar las bandas de precios, cupos y demás trabas a las exportaciones.

Destacó que hay un 36% de pobreza y un 11% de pobreza extrema. Eso quiere decir que más de cuatro millones de personas son pobres en Bolivia y que hay más de un millón de ciudadanos que ni siquiera pueden cubrir las necesidades básicas de alimentación. La Cepal anticipaba que ambos indicadores habían aumentado como efecto de la pandemia. El mandatario resaltaba también que había disminuido la desigualdad; es decir que el ingreso más alto era 20 veces mayor que el más bajo. Su afirmación coincide con el reporte, reconocido en YPFB de que el responsable de la planta de urea gana un sueldo anual millonario y eso sin mencionar a cuánto ascienden los ingresos no controlados de los contrabandistas, cocaleros y narcotraficantes que operan en el país.

Temas ausentes fueron la lucha contra el narcotráfico, la crisis judicial y los últimos hechos de corrupción. Es evidente que es una Bolivia la que se ve desde la Casa Grande del Pueblo y otra diferente la que se palpa en el día a día de la ciudadanía. Se esperaría que el mandatario sea consciente de esto y sea honesto con el pueblo.

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