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Por: Adhemar Manjón

Catedral Metropolitana Basílica menor de San Lorenzo, ese es el nombre completo del templo que se erige en plena plaza principal 24 de Septiembre, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Es un edificio histórico símbolo de la religiosidad cruceña, postal turística irremediable, cuyo frontis muchas veces se ha convertido en centro de manifestaciones y protestas de diversos grupos políticos y sociales, desde discursos feministas a reclamos de grupos ultraconservadores o, simplemente, es un punto de encuentro de amigos que llegan ahí desde diferentes partes de la ciudad y sus periferias.

Si uno sube 100 gradas de la torre oeste -donde se ubica el enorme reloj que cada 15 minutos emite campanadas para marcar la hora a quien se encuentre dentro de su radio- puede observar la ciudad en pleno, sus edificios y sus árboles, el recorrido de los vehículos hormigueando por las calles. Si se escala 20 gradas más arriba se puede llegar hasta ese reloj y observar el mecanismo que lo hace funcionar. 

Heredero. A sus 33 años, Víctor Colodro es el encargado del mantenimiento del reloj de la catedral. Rómulo Ribera lo preparó durante cinco años para que él fuera capaz de esta labor diaria


Víctor Colodro tiene 33 años y desde el año pasado se hace cargo del mantenimiento de esta pieza, que, para que no se detenga, se le tiene que dar cuerda manualmente una vez al día, todos los días. Colodro reemplazó en este puesto a Rómulo Ribera, quien falleció el año pasado, a los 85 años, víctima del covid-19. Ribera era el amo y señor de esa torre desde 1970 y aún antes de enfermarse ascendía a diario para revisar que todo funcione bien. Aunque sabiendo que todo tiene su final, hace cinco años había empezado a transmitirle sus conocimientos a Colodro.

El reloj de la Catedral fue enviado a Santa Cruz en 1938, por Emilio Zeller, principal socio de la casa comercial Zeller Mozer & Cia, desde su residencia en Ámsterdan, Holanda, en ocasión de celebrarse las bodas de oro de dicha firma. Según explica Colodro, aún se le da cuerda a mano (todos los días durante aproximadamente diez minutos) porque con un motor se corre el riesgo de desgastar rápido su piezas.

El mantenimiento general a ese equipo lo hace la Maestranza Guillén desde que fue instalado. Su dueño hizo la promesa en vida de hacerlo siempre, de manera gratuita, y prometió que lo seguiría haciendo así aún después de que él falleciera. Ese ‘contrato’ aun sigue vigente y es ahora Colodro el que coordina los arreglos con los herederos de la maestranza cruceña.

La torre Este se encuentra en remodelación, la cual va lenta por falta de recursos, según el padre Hugo Ara. La idea es darle todas las medidas de seguridad a las escaleras -poner barandas más solidas, cubrir espacios a los costados de las escaleras- y convertir su mirador en una cafetería, la planta baja quieren que funcione como una sala de exposiciones. Ya tienen el diseño, pero aún no saben cuándo lo concretarán. En la zona del campanario de esta torre se observan varias campanas rotas y sin algunas piezas. Marcelo Quiroz cuenta que, hace unos años -no recuerda cuando-, en medio de unas protestas políticas, un grupo de jóvenes logró escabullirse en este lugar y hacerlas repicar, rompiendo una de ellas y robándose otros elementos.

En esa torre está la enorme campana que se hacía sonar cuando alguien importante de la ciudad fallecía. La última vez que se la escuchó fue el 9 de diciembre de 2015, fecha de la muerte de Julio Cardenal Terrazas. Quiroz dice que no cualquiera puede mover las campanas, se requiere una técnica para evitar romperlas.





Vista de la ciudad. La catedral siempre se ha considerado un punto importante del centro histórico, donde confluyen personas y grupos políticos y sociales

El Museo Catedralicio

Quiroz, desde el año pasado, es el nuevo director del Museo Catedralicio, heredó ese puesto de Ana María Suárez de Terceros, que cuidó el museo durante 37 años y falleció el año pasado. Quiroz comenta que está involucrado con la Catedral desde que tenía 9 años, cuando iba solo a escuchar la misa. Un día el monseñor Carlos Gericke lo vio y se interesó por él, le ofreció ayudarlo en lo que necesitara. Quiroz le pidió permiso a sus padres y desde entonces forma parte de ese lugar. Ha visto pasar por ahí a varios personajes cruceños que tenían vínculos cercanos con la iglesia, hizo amistad con el escritor e historiador Plácido Molina, entre otros ciudadanos.

El museo tiene piezas únicas, algunas del siglo XIX, cuadros, piezas de plata, trajes que pertenecieron a diferentes sacerdotes. Es un lugar que necesita de un cuidado especial por el clima especial de Santa Cruz, la humedad y el calor hacen mella aquí y la falta de personal les juega en contra. Quiroz hace a la vez de director del museo, guía y encargado de la limpieza del mismo. El padre Hugo Ara recuerda que el diseñador Quito Velasco varias veces le ha comentado lo bien que le haría a ese espacio ser ampliado para así darle más aire a las piezas y comodidad a los visitantes, pero para eso se necesita mucho dinero; se podría tomar parte del patio trasero de la catedral, pero es difícil hacerlo por ahora, explica Ara.

Ara es el rector de la Catedral desde hace 10 años, ha vivido ahí todo ese tiempo y ha visto como el personal de esta iglesia ha ido disminuyendo. Varios trabajadores se jubilaron y no tienen el presupuesto para contratar gente nueva. Es por eso que los pocos que quedan tienen que dedicarse a varias cosas a la vez, el guardia de la catedral también hace mantenimiento, la secretaria también hace limpieza. Todos hacen de todo, comenta Ara, que cuenta que el covid afectó la autosustentabilidad de este centro católico, ya que su principal ingreso es lo que se recauda en las celebraciones de misa, los bautizos, matrimonios y otros.

Con la anterior Alcaldía tenían avanzados algunos convenios, pero al finalizar esa gestión todo al parecer quedó en foja cero. Con la gestión de Jhonny Fernández han hablado al respecto pero aún no han concretado nada, pero Ara tiene fe en que el diálogo permitirá darle otra vida a la iglesia.

“La iglesia no ha parado este tiempo. Cuando se prohibió la entrada de la gente en la cuarentena solo daban la misa el celebrante y el organista, y un pequeño equipo técnico para transmitirla a los televidentes y oyentes”, explica Ara, que también es director de la Escuela de Comunicación Audiovisual Diakonía. Cuando se permitió ampliar el aforo la gente empezó a llegar y para evitar las aglomeraciones se consiguió una pantalla gigante para colocarla en el frontis, también la Alcaldía le cedió sillas de plástico para darle la comodidad a los oyentes que se quedaban en exteriores. 

Ara dice que el director de la Catedral, el arzobispo Sergio Gualberti, no ha faltado un solo día en todo este tiempo.

Visión arquitectónica

La Catedral inició su construcción en 1770 con el arquitecto francés Felipe Bertrés como el visionario de este proyecto. Se la concluyó en 1915. En 2004, bajo la presidencia de Carlos Mesa, es declarada Patrimonio Cultural e Histórico de Bolivia.

Recientemente se llevó a cabo en Santa Cruz el II Congreso del Patrimonio Religioso de Iberoamérica, en ese congreso el arquitecto cruceño Victor Hugo Limpias presentó la ponencia titulada Aportes espaciales y tecnológicos de la Catedral Metropolitana de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en la que señala que la Catedral se caracteriza por tres soluciones singulares en la historia de la arquitectura republicana academicista en Hispanoamérica: dos de índole volumétrica con una implicación espacial y una tercera de tipo tecnológica. Las dos primeras (par de torres-campanario exentas y receso de la fachada-espadaña) generan una monumentalidad de impacto urbano. La tercera solución particular es la doble cubierta, cuyas bóvedas madereras interiores generan una espacialidad interior digna, acorde a la jerarquía episcopal.

En su ponencia, Limpias plantea que, sin ignorar la importancia de los aportes funcional y tecnológico de Bertrés, “pues fue quien introdujo en la región la planta en cruz latina y la tecnología del muro portante de ladrillo asentado en cal, su aporte más original fue lograr una monumentalidad significativa en su frente hacia la plaza principal. Esta es consecuencia del generoso atrio de acceso principal, caracterizado en sus flancos por las dos torres-campanario exentas y la fachada-espadaña retraída. La original solución de Bertrés evita una confrontación directa del frontis con la calle, y torna compleja la relación del volumen edilicio con la plaza mayor, generando una vinculación de gran impacto urbano”.

Limpias dice que Bertrés aportó a la catedral cruceña con el gran atrio de impacto urbano monumental y León Mousnier (que fue responsable de la conclusión del templo entre 1904 y 1915), con la dignidad interior de las grandes bóvedas madereras. “Ambos demostraron comprender la importancia crítica que tiene para una catedral su morfología y espacialidad y actuaron en consecuencia. Gracias a su ingenio y creatividad, la Catedral Metropolitana de Santa Cruz de la Sierra trasciende su propia condición de sede episcopal y gana valor propio como respuesta arquitectónica singular en el contexto continental”.


Mantenimiento. La maestranza Guillén le hará los arreglos de por vida.


Análisis

La Catedral es patrimonio de todos nosotros

Paula Peña Hasbún / Historiadora

En 1605, el papa Paulo V erigió el Obispado de Santa Cruz de la Sierra y en 1975, el papa Paulo VI lo convirtió en Arzobispado. Como en todo Obispado, se construyó una iglesia catedral, que durante los siglos coloniales fue una iglesia pequeña y pobre, como pobre era el pueblo cruceño pero con una fe sólida, gracias a la actividad misionera de sus sacerdotes.

Con el establecimiento de la República y durante la breve presidencia de un célebre cruceño, José Miguel de Velasco, se decidió construir una nueva Iglesia Catedral, que sea el reflejo de la cristiandad cruceña. Ciento nueve años demoró la construcción de la iglesia Catedral porque se hizo con los aportes de la gente, un templo de grandes dimensiones para ocho mil fieles en una ciudad que no llegaba a los diez mil habitantes.

Cada uno de los ladrillos con los que se construyó nuestra Catedral representa a todas las almas que pusieron su trabajo, su apoyo y su dinero en su edificación. La Catedral es la concreción de la fe, de la esperanza y de la caridad de la comunidad católica cruceña que en ella muestra la grandeza de su Iglesia. Y es que la Iglesia cruceña no solo la conforman sacerdotes y misioneros, sino gente, gente común, que decidió -como Mateo- seguir al Señor, quien nos pide misericordia antes que sacrificio.

La actual Catedral fue inaugurada en el año 1915, y desde esa fecha se constituye en uno de los símbolos más emblemáticos no solo de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra sino de todo el departamento.

La Catedral, como todos la conocemos está en la plaza principal, en el corazón mismo de la ciudad, el lugar de encuentro de todos los que habitamos esta ciudad y todos lo que la visitan. La imponente Basílica Menor de San Lorenzo, no solo es una edificación patrimonial sino que es patrimonio de todos nosotros.

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